Cálido y picante II

Faulkner me invitó a su casa a tomar té de jengibre. La semana anterior habíamos leído en clase un relato de Melville titulado Bartleby el escribiente, donde se aludía a unos bizcochos de los que el protagonista se alimentaba en exclusiva, y que contaban entre sus principales ingredientes con la raíz oriental mencionada. Esa noche, en el garito de siempre, le confesé que, aunque era muy posible que hubiese probado en alguna ocasión el sabor cálido y picante –así se describía en la narración– del jengibre, no lo recordaba, y que me moría por paladearlo. Él me dijo que, en tal caso, estaba obligado a invitarme a su casa a tomar té de jengibre, bebida que en su dieta cotidiana sustituía al café desde que regresara de un viaje al Tíbet varios meses atrás. La revelación de aquel dato me dejó impresionadísima. ¿Qué se le habría perdido a él por tierras de lamas?
Ante dos tazas del brebaje prometido, en su pequeña buhardilla, Hernán me acarició el rostro e hizo amago de besarme. Yo, con el instinto aguzado de los supervivientes de cualquier cataclismo, me retiré justo a tiempo de impedírselo.
–¿No me dejas que te bese? –dueña de una timidez desconocida, me limité a mantener la mirada baja y a sonreír a modo de respuesta–. No voy a engañarte. Seré muy sincero contigo: me gustas como no recordaba que alguien pudiera gustarme –ante esa revelación, alcé mis ojos a la altura de los suyos sin dejar de apretar entre mis labios la sonrisa primigenia–, pero quiero que sepas que no me siento preparado para mantener ninguna relación que lleve implícito el término mañana.
Aquella apostilla final me hundió en el desconcierto. De inmediato, Hernán continuó su soliloquio advirtiéndome que sería muy claro en lo que tenía que proponerme. Con él podría escoger uno de dos caminos: una buena amistad, porque le parecía una chica inteligente e interesante, o algo más profundo, porque me deseaba, aunque, eso sí, sin ningún tipo de ataduras. No compromisos, no futuro.
Dos meses antes había llegado a Madrid procedente de Mallorca, rescatado por uno de sus hermanos del despeñadero existencial en el que se hallaba. Gracias a él había conseguido un puesto de redactor en un periódico. Hacía medio año, su pareja de la última década había muerto en un accidente de tráfico. Él conducía el coche. Según me contó, anduvo meses como loco, dándose cabezazos contra la vida, hasta que se decidió a hacer solo el viaje al Tíbet que su compañera y él habían planeado juntos durante mucho tiempo. Violeta, que así se llamaba, estaba fascinada por la cultura oriental.
–Tú eres la primera mujer que me ha removido algo por dentro desde que perdí a Violeta, y eso es muy bonito, pero también da mucho miedo. Después de su muerte no he vuelto a estar con nadie.
Posiblemente, frente a tanta franqueza debí salir corriendo tras mandar a hacer puñetas al puto sincericida, sin embargo, en vez de darme a la fuga, le entregué los mismos labios que, de manera instintiva, hacía unos minutos acababa de negarle.
A partir de aquella noche, las veces que he querido recordar el sabor del jengibre sólo he tenido que cerrar los ojos y evocar la lengua picante de Hernán, el sabor acre de su piel, la calidez de su cuerpo.
22 Abril, 2007 a las 21:46
Pero no sé porqué imagino que se cayó en el engaño que él cambiaría y pensaría en un mañana…
Yo hay sabores y sonidos asociado a alguien. Incluso puedo decir que pasados meses la forma que tenía de buscar un cierto vínculo era saborear aquello que ella me hizo descubrir. Y en cierto modo creo que así es, pero no del modo que a uno le hubiera gustado.
Preciosa la foto. Y precioso el relato que me hace aguardar impaciente la continuación.
22 Abril, 2007 a las 22:26
te de jengibre… desde luego siempre quedarán mil cosas por conocer…
22 Abril, 2007 a las 22:33
el te de gengibre no se, la verdad su sabor pero el instante de mil mariposas eso la magia,y no de una noche si no la de cerrar las ojos y ver el revolotear de ellas y ahi la hermosura sin mas.
un muc
22 Abril, 2007 a las 23:03
¡Le hiciste la cobra! Eso es tan de chica (y tan hermoso el post).
23 Abril, 2007 a las 0:31
La sinceridad, tanta sinceridad asusto. A las chicas, no, claro. Pero en caso contrario, me temo que me sé lo que hubiera pasado.
Un besazo!
23 Abril, 2007 a las 4:50
sólo te dejo un gran beso dominguero, antes que se marchite por el lunes
23 Abril, 2007 a las 4:59
¡Pero de eso ya debe haber pasado mucho tiempo! Y el tiempo es el mejor diluyente de dolores. Ya es hora de empezar otra vida. Espero que esta historia termine bien, Ella. Lo de siempre, hacen una pareja preciosa.
Besote
23 Abril, 2007 a las 7:15
Algo no me cuadra… no sé qué es. :-)
Por cierto, Ella… no era reposo del guerrero. Creo que lo escribí muy mal.
Besos de todas clases.
23 Abril, 2007 a las 8:59
Eso de que a las chicas le gusta la sinceridad pues como que… “no serán a las de este mundo”, jejeje.
Recuerdos, te vuelven cuando menos te lo esperan y cuando crees que ya todo está olvidado: “Se me olvidó que te olvidé a mí que todo se me olvida…” -cantado por Caco Senante-.
Besos sin olvido.
23 Abril, 2007 a las 9:38
Vaya.
Aun no sé si es ficción o memoria…pero me gusta tu forma de contarlo. :)
23 Abril, 2007 a las 9:49
Uah!
Qué giro de 180º en mi visión de las cosas de la vida!
Me rindo ante Faulkner, yo tampoco puedo resistirme más… Me encanta el té de jengibre…
Ahora lucharía a muerte por vuestra relación… Qué cieguecita he estado todo este tiempo, no?
Hasta que no me lo has puesto bien clarito, no he conseguido enterarme, Ellita, sorry, sorry, sorry… Ahora defenderé esa pareja que hacéis a capa y espada allá donde haga falta!
Besos fervientes,
23 Abril, 2007 a las 14:01
ay ellita, qué hermoso texto, qué hermoso… dime que habrá un cálido y picante III, eres adictiva, me encanta -son mis favoritos- este tipo de post tuyos. Un besazo grande, guapa, es un placer enorme leerte.
Más y más besos
23 Abril, 2007 a las 14:06
Habrá un Cálido y picante III, Lau.
Besos orgiásticos.
23 Abril, 2007 a las 14:23
Como si se pudiese decidir hasta dónde llegan las historias…
23 Abril, 2007 a las 14:41
Hola Ella. Cuanto miedo hay… al compromiso… El té de gengibre me parece perfecto pero la experiencia vital de Faulkner es tremenda, un suceso como ese te destroza. Pero exageradita tiene razón, sabes?
Espero con impaciencia Cálido y Picante III.
Muchos besos
23 Abril, 2007 a las 15:31
Exageradita, Van Cleef Arpels, no os entiendo. ¿Os referís a mi respuesta a Lau?
Esta historia pertenece al pasado, un pasado que repercute de lleno en el presente. Lo que ocurrió en el ayer está ahí, y yo he querido contarlo, y he optado por dividir la narración en varias partes por distintos motivos.
Mientras vivimos casi nunca somos capaces de decidir hasta dónde llegan las historias. Cuando las escribimos sí. Esa suerte de venganza poética frente a la vida me resulta fascinante.
Besos rojos.
23 Abril, 2007 a las 17:05
Nunca he sabido determinar si lo que leo es verdad, lo ha sido o llegará a serlo algún día, pero no por eso dejan de fascinarme las historias que te ocurren (o no). Esta de Faulkner tiene más pinta de verídica que de soñada, pero sigo prefiriendo imaginar a Ella con ese escritor desconocido y misterioso que a esa tal Ana tomando te con un tipo llamado Hernán. No sé, Ella, si me das a elegir (como en la canción) me quedo contigo. Esperaré ansioso para poder leer la tercera (¿y última?) entrega de esta pasión novelada y fraccionada.
Besos, Ella.
23 Abril, 2007 a las 17:43
Eso espero, Yisus, que te quedes siempre con Ella.
Besos tiernos.
23 Abril, 2007 a las 17:47
En ese caso, interpretaste correctamente, Ella.
Todo poema (incluso si es sólo un aspirante a poema) es lo que el lector interpreta con sus ojos, con su mente, con su gusto y su olfato.
Y así debe ser.
Además, también podía ser el reposo de la guerrera.
Por otro lado, yo también deseo leer la tercera parte.
E incluso la cuarta, por ver si coincide con mi sexto sentido.
23 Abril, 2007 a las 18:53
Yo me habría asustado. Si estoy con una chica y en la primera cita me dice lo mismo que a tí, habría sentido como una responsabilidad enorme al dar ese beso. Hubiese terminando diciendo, a la manera del propio Bartleby: “prefiriría no hacerlo”; y es que quizás soy un poquito más cobarde que tú :P
Espero ansioso la continuación, como media Orgía. Mientras tanto me consolaré escuchando Alegrías del incendio, de Los Planetas ;) (y si puedo viendo el vídeo jeje)
Besos.
23 Abril, 2007 a las 19:17
‘Cálido y picante’… no. Deberías haber buscado otro título a tu narración, quizá ‘amargo y tierno’.
Besos melancólicos.
23 Abril, 2007 a las 23:54
No sé qué decir. Llevo días sin saber qué decir. La primera parte, me dejó descolocado. No esperaba verte, Ella, con las riendas bien cogidas. Y a El pidiéndote algo. Me gustaba tan independiente, tan firme, tan seguro. Pero no me gustó que no respetara tu independencia, tu capacidad de decidir. No , no ,no. No se puede decir a alguien “piénsatelo bien”. No.
El perdió los papeles, la máscara se deshacía como papel mojado. Tienes que probar el té de jengibre. en mi casa. Descorazonador…
Para mi esto es presente, porque es lo que tengo , lo que conozco solamente. Ella debes calzarte las botas, el tacón cubano. Y salir a la calle a pisar fuerte. El ya es un lastre.
Besos al rescate
24 Abril, 2007 a las 0:45
¿Riendas? ¿Qué son riendas, Arabesque? Qué más quisiera yo.
Besos nictálopes.
24 Abril, 2007 a las 1:12
Sincericida. Me recuerda la canción de Sabina, mentiras piadosas, me encanta:
“Cuando le dije q la pasión
por definición no puede durar
como yo iba yo a saber
q ella se iba a echar a llorar
_No seas absurdo_me regaño_
esa explicación nadie te la pidió
así q guárdatela, me pone enferma
tanta sinceridad”(etc).
Me sigue gustando como escribes.
Besos de enamorada en espera de su amado.
24 Abril, 2007 a las 1:16
Ah!En mi pasada vida solteril y lujuriosa eso de “sin compromiso”…y acababa enganchada!shhh, guárdame el secreto!
24 Abril, 2007 a las 5:05
Sobre un pequeño debate más arriba: ¿Ella o Ana?.
Me quedo con Ana. LLeva Ella adentro.
O sea, me gusta por dentro y por fuera.
24 Abril, 2007 a las 9:47
¿No te pusiste celosa en ningún momento?
24 Abril, 2007 a las 10:15
No, no, no, Ella. Yo no me refería a los capítulos de tu historia. Me refería a cuando Hernán considera que no puede tener una historia con mañana. Me refería a que no tenemos ni idea de si lo eterno durará un segundo o lo efímero una eternidad.
Besos duraderos para ti.
24 Abril, 2007 a las 11:07
¿Celosa del pasado, Angelusa? No. Muy triste por el dolor de él.
Vaya, Exageradita, gracias por la aclaración. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Yo creo que hay personas que se parapetan tras ese “no futuro” como medio de autodefensa, nada más.
Besos inmensos.
24 Abril, 2007 a las 11:16
Todo el mundo arrastra las anclas del pasado. No me gusta la gente que te carga con las suyas. Lo de violeta, si hubiera sido realmente sincero contigo, se lo habría guardado para si y no lo hubiera usado de artimaña rastrera para intentar bajar tu guardia. Creo que es otro caso de encantador de serpientes.
24 Abril, 2007 a las 12:23
Habrá algún jenjibre canino….para esa mirada ansiosa de …lo mismo que ve.
“dos en pleno beso jenjibre”.
Besos picantes
24 Abril, 2007 a las 15:36
A lo que yo digo no haces comentarios, Ella…
Es que no te gusta?
Bueno, tampoco te quiero obligar.
Besos con las comisuras para abajo
24 Abril, 2007 a las 15:38
Joncour, me has hecho cavilar y me has vuelto a poner en guardia, y además como Ella no me contesta… pues más en guardia…
Besos en guardia
(Perdona, Joncour, sé que no esperas que respondas yo, sino Ella, no lo haré más)
24 Abril, 2007 a las 15:43
Pero, bueno, Latenienteripley, si la mayoría de los gemidos no los he contestado… A ver, que no me quiero hacer omnipresente, que también se trata de que vayáis a vuestro aire por esta orgía y habléis entre vosotros y debatáis y hagáis lo que os venga en gana. Por si te interesa (que veo que sí), tus palabras me han encantado en esta ocasión: por fin has dejado atrás tu odio visceral hacia Faulkner. Llegaste a compararlo al pobre hasta con mi profesor de tango (vaya tela).
Besos aclaratorios.
24 Abril, 2007 a las 15:47
Ayer estuve viendo atentamente esta foto de C.Bresson, que creo recordar haber visto entre las colecciones por mi casa de antiguos Blancos y Negros. Es maravillosa. (Qué casualidad)
Jenjibre, pérdidas y besos. Qué complicado el sentimiento de pérdida. Besicos
24 Abril, 2007 a las 16:30
Los mañanas, como el jengibre, tienden a estar sobrevalorados.
Siempre he pensado que el mañana llega sólo, no hay ni que buscarlo ni que planteárselo. Si llega llega y si no llega, por muchas vueltas que se le de…
También es cierto que, como casi siempre, desde la barrera se ven bien incluso los toros (otra cosa sobrevalorada).
Besos confiados.
24 Abril, 2007 a las 16:47
Latenienteripley, ¿perdon por qué?
Encantado de la vida de hablar contigo. Tienes toda mi atención.
Besos alienescos
:D
24 Abril, 2007 a las 19:18
Bueno, confieso que sólo necesitaba un poco de cariño, gracias, Ella y Joncour!
Besos con pucheritos
24 Abril, 2007 a las 21:31
Ea, ea, ea, ya está, Latenienteripley. ¿No te das cuenta de lo majos que son los orgiastas? A Joncour le ha faltado tiempo para salirte al rescate.
Besos para todos (por si alguien más anda con la susceptibilidad a flor de piel).
25 Abril, 2007 a las 12:39
¿Hasta cuándo duran las relaciones sin compromisos y sin futuro? :-(
Ais, Ella, estas cosas me dan un bajón… antilíbido total…
25 Abril, 2007 a las 13:30
Extraño conglomerdo de sensaciones, de sentimientos…
Me veo reflejada en esa imagen, exactamente la misma imagen enganchada al miedo.
Supongo que no somos capaces de asumir que lo sincero, lo absolutamente real, la base del edificio es el DESEO.
El resto de la construcción depende inexorablemente de nuestro poder creativo. Tendrá nuestro tamaño exacto. Será nuestro reflejo.
Maravillosa y gratificante creación.
Me apasiona este tema, ella.
25 Abril, 2007 a las 13:42
Estoy totalmente de acuerdo contigo, Arroba. ¿Quién dijo aquello de que la fe mueve montañas? Es el deseo el que hace saltar por los aires fortalezas construidas a prueba de devastaciones varias.
Besos bacanalescos.
25 Abril, 2007 a las 19:34
Coincido con lo comentado por arroba, y me identifico plenamente con tu reacción. Hermoso post.
25 Abril, 2007 a las 20:14
No es que sea solidaridad de género, pero creo que los sentimientos de Faulkner son sinceros, y estoy seguro que sólo hasta Cálido y Picante VI te darás cuenta de su seriedad.
Con ansia espero los próximos capítulos de la historia.
Besos consecuentes
25 Abril, 2007 a las 21:13
me he hecho amiguito de joncour.
Besos a ciegas
25 Abril, 2007 a las 22:33
Vaya, veo que Joncour está triunfando entre el personal orgiasta. Nene, ¿qué les das?
Besos intrigados.
26 Abril, 2007 a las 9:43
Hola, arabesque, ya somos dos (amiguitos de Joncour)!
Joncour, he revisado mi desconfianza inicial por Faulkner… creo que he al principio de los principios, cuando no le conocía bien, fui dura con él, y ahora, jengibre mediante, he cambiadode de parecer.
Además creo que su confesión no fue una estratagema, sino un aviso: “Ellita, no quiero obligarte a convivir con un fantasma”.
Pero es que Ella, tan espiritual, cómo les va a tener miedo a los espíritus!
Besos románticos,
26 Abril, 2007 a las 11:43
Que gente más maja hay por aquí!
Como siga esto así me voy a volver adicto a esta bacanal (que uno es muy vicioso).
Latenienteripley es muy posible que fuera un aviso y eso me da más desconfianza. Casi siempre después de un aviso llega una desgracia, es como una especie de amenaza camuflada.
Es como decir “El que avisa no es traidor”, es la mejor forma de engañar sin sentirse culpable.
Besos arrullados
:D
26 Abril, 2007 a las 17:21
La noche me confunde. Mira que hacerme amiguito de alguien porque piensa igual que yo. Me gustaría ser capaz de borrar el pasado. Ya no soy amiguito de joncour.
Besos libertarios
26 Abril, 2007 a las 17:56
Como está el barrio.
:D
26 Abril, 2007 a las 22:32
Pistolita, disculpa, Cartier-Bresson no creo que publicara una foto en el monárquico Blanco y Negro en su vida, y menos en uno antiguo (donde publicaban algún daguerrotipo todo lo más). Pero en http://www.afterimagegallery.com/bresson.htm tienes una increíble colección de fotos suyas, y en www.washingtonpost.com/wp-srv/style/museums/photogallery/bresson/gal_1-2.htm, una galería bastante completa de sus retratos más célebres.
Ella, enhorabuena por tu buen gusto (como siempre) con la iconografía, además de por tu destreza habitual como ingeniera de emociones (Huxley dixit). Ultimamente ya no sé qué pensar de Hernán/Faulkner. He pasado de los celos otelianos a la perplejidad. Pobre Violeta. Pobre niña blanca.
27 Abril, 2007 a las 0:22
Qué grande Huxley, ¿verdad, Ignacio?
Besos desdemonianos.
27 Abril, 2007 a las 0:23
Me encantó su forma de exponer las cosas. Y bueno, igual y él no es que quiera compromisos ( es para justificar mi argumento) sino que está conciente de que sólo existe el presente, de que todo es impermanente. Creo que aprendió mucho con los tibetanos.
Besos!!
27 Abril, 2007 a las 0:52
Delicioso perderse en tus letras siempre Elli.
Bikiños :D
27 Abril, 2007 a las 2:06
Ella, sabes que ABC pasó su época republicana, tan corta como se le permitió a la misma república. Pero tendrás razón, lo miraré cuando vaya un día de éstos, había pilas de revistas, yo me pasaba las horas pasando hojas y con los dedos negros que acababan tiznándome entera. Gracias por los enlaces. Besos
27 Abril, 2007 a las 13:18
Oye, Pistola, que yo no he dicho nada. Ha sido el amigo Ignacio el que ha dejado los enlaces y ha remarcado lo de ABC.
Abrazo desnudo.
28 Abril, 2007 a las 0:14
Uff que hermoso texto. No se si existan esas relaciones sin compromisos o sin pensar en el mañana. A la larga hasta un simple beso ya es adictivo lazo.
Siempre los aromas nos hacen viajar retrospectivamente entre los recuerdos.
Un beso linda y misteriosa Ella.
28 Abril, 2007 a las 1:46
Ella, hermoso post, me encantó. Me vi reflejada tantas veces en ese mismo ciclo de la vida. Por lo regular si no estamos seguras de algo, los hombres nos hacen que el sentido maternal, de cuidado a los demás, nos haga ceder.
Buen truco el de Hernán, pero yo ya no caigo tan rápido; sólo si realmente yo lo deseo, ya no más por instinto maternal. Espero caliente y picante III
28 Abril, 2007 a las 3:53
Volví, creo que también te sucede, regreso a ratos una y otra vez.
Las segundas partes nunca fueron buenas, dicen. Pero quien dijo eso no vió El Padrino II, o antes del atardecer.
Las recaídas a ratos tienen mucho de bueno. Lo que es yo, cálido y picante, todo un Red Hot Chili Pepper (Chile Peeper, más bien), seguro me precipitaré de nuevo, para dejarme caer con todas las ganas del mundo, y enredarme feliz, en tus letras blancas sobre fondo carmesí.
Caricias repetidas
28 Abril, 2007 a las 14:46
Vale, Ella, vale, Ignacio, no pasa nada. Blanco y Negro además de tener ese tinte que señala el orgiasta, según he visto y estudiado, fue una revista que dentro de la ideología, era una las referencias posibles en lo que a artes plásticas se refiere. No tiene importancia el dato, lo que quería decir en todo caso es que esa imagen la conozco desde bien pequeña, y que precisamente el día anterior a entrar aquí había estado un buen rato enganchada mirándola. Ese beso de jóvenes, creo que de los setenta -y usted me perdone Ignacio si es un año antes o después, la mirada del perro, el café francés, los reflejops en los cristales…que es una instantánea que habla de la época más que muchos libros de historia.
Besos, Ella, y de los gordos. Saludos, Ignacio (y un besico, claro)
28 Abril, 2007 a las 16:19
Entiendo ese miedo.
29 Abril, 2007 a las 12:39
Todas las incertidumbres dan miedo, a veces más, otras menos. Depende de la energía que poseamos desde nuestro yo.
No soy la persona ideal para afirmar esto: Todos los días amanece y disfrutaríamos más si nos situamos en el ahora, no el el después, ya que no somos cíclopes. El pasado pesa como una losa de hormigón armado (de consistencia plástica), y a veces, sin saber porque se desvanece esa solidez porque se siente unnosequé, que nos hace reflexionar en 0,3 segundos y la cosa cambia.
Como maniática de las especies uno en gengibre cuando preparo la masa de las croquetas y con ayuda de la nuez moscada… le dá un saborcillo especial, como vosotros.
Saludos y besos con cantos de jilgueros.
29 Abril, 2007 a las 12:41
Uso el gengibre, quise decir, se me vá la mano con el teclado… excusas mil.
29 Abril, 2007 a las 12:42
¿ya es mayo???? fiesta fiesta!!!
29 Abril, 2007 a las 15:07
Pistola, en efecto la foto es de unos años antes de los setenta (de finales de los 50 a mediados de los 60, calculo) y está tomada, seguro, en un café del Quartier Latin. Y los retratados, si no son Horacio Oliveira y la Maga, se les parecen bastante.
Besos prehistórico-pleistocénicos.
30 Abril, 2007 a las 1:20
Te enlacé en mi blog, por eso del miedo. Me tocó.
30 Abril, 2007 a las 1:40
Muchas gracias, Julia. Tengo que pasarme por allí, a ver qué se está cociendo.
Besazos bacanalescos.
2 Mayo, 2007 a las 15:41
Vale, Ignacio, le echo un ojo: es Sidewalk Cafe, en el Boulevard Diderot . En el 55 expuso en el Louvre, puede ser por ahí la fecha. En los 70 se dedicó a pintar, había abandonado la Magnum. Es increíble este artista, me gusta muchísimo y veo que ¡¡me vas a obligar a estudiarlo!! Gracias por los datos. Un saludo.
Saludos por ahí arriba a Julia, y siempre a Ella.
15 Mayo, 2007 a las 17:32
Iba hurgando por las líneas de tu “blog” como si nada. Sin más intención que la de pasar el rato. Un buen rato, añado.
Pero al llegar a este “post” dos cosas hicieron que me detuviera. De golpe, como dando un frenazo:
Primero fue el jengibre. Siempre me gustó ese tubérculo. Con él creé una deliciosa salsa de naranja y jengibre para unas mollejas caramelizadas. De ternera, claro.
Luego el ver que mi comentario ocuparía el puesto sesenta y nueve.
Así, con ese olor pegajoso que tienen las premoniciones.
15 Mayo, 2007 a las 17:37
No eres el primero que no se resiste a dar el gemido número 69, Escéptico. Bienvenido a La orgía perpetua. Espero que te sientas lo suficientemente bien tratado como para regresar.
Besos de naranja.