Cosecha del 90

20 de septiembre de 2006
Mamá tiene que asistir al final a esa conferencia en Viena sobre psicoanálisis. El psicoanálisis y la vida, me parece que se llama. Hoy me ha dicho que tengo que quedarme con mi padre. Yo preferiría ir a casa de la abuela, pero da lo mismo. Siempre da lo mismo lo que yo prefiera.
21 de septiembre de 2006
No aguanto a la mujer de mi padre, es que no puedo con ella. Y encima no puedo decir que sea una pedorra que me mira mal y me trata peor. A lo mejor ése es el problema: Luz me trata bien, y así cuesta mucho más odiarla. Y encima es la madre de Daniel. ¡Joder, cómo quiero a ese enano cabrón!
22 de septiembre de 2006
Luz me ha dejado llevar a Daniel al zoo. Mi padre no estaba muy convencido, pero cuando ella pensaba que yo no los escuchaba porque estaba en el baño, le ha dicho que soy un chico responsable, y que deben confiar en mí. El enano se ha pasado la tarde flipando en colores. Es tan listo que a veces da hasta miedo. Los tres años que tiene valen por cinco o seis de la mayoría de los renacuajos de su edad. Hoy me ha dicho: “Tato, te tero”, y me han temblado las piernas. Si cuando digo yo que es un cabrón…
23 de septiembre de 2006
Esta noche El boquerón da una fiesta en el chalé de su tío. Me ha invitado. Es un buen colega El boquerón. Es malagueño, por eso lo llamamos así. A mí me cae de puta madre desde el día que le tiró el borrador a la cabeza al hijoputa del Comecocos. Se ganó una expulsión de una semana. Al director no le importó una mierda que el Comecocos lo hubiese llamado zoquete pueblerino por no haber sabido resolver un jodido logaritmo. Qué asco me da todo a veces. El boquerón me ha contado que Bea también irá a la fiesta. Mejor que no me hubiera dicho nada. Me ha puesto de lo más nervioso.
24 de septiembre de 2006
Al final Bea no apareció por la fiesta. Lara, la hermana pequeña de El boquerón, me contó que se había ido a pasar el fin de semana con su madrina a la montaña. Qué pesada es Lara, no se apartó de mí en toda la noche. Su hermano me dijo un día que yo le molaba, pero pensé que estaba de coña. Es evidente que no bromeaba. Y yo, venga a beber cerveza y venga a acordarme de Bea con un nudo bien apretado en el centro del estómago.
25 de septiembre de 2006
Mi madre me ha llamado esta mañana. Estará en casa por la noche. Yo le he dicho que, si no le importa, me quedo aquí un poco más, y ella alucinando, claro. Me ha pedido que le pasara el teléfono a mi padre, y él le ha contado que estoy bastante raro, que no me he peleado una sola vez con Luz y que he conseguido que el melindres de Daniel coma como un hombre. Luego el muy cotilla le ha dicho muy bajito que cree que me gusta una chica. Se me da bien camuflarme de mueble y escuchar conversaciones.
26 de septiembre de 2006
Hoy ha sido mi cumpleaños: dieciséis añazos granujientos, cosecha del 90. En casa de mi padre, tarta con velas. He cogido en brazos al enano y hemos soplado a la vez. Luego celebración con los colegas en la tasca de Damián. El boquerón me ha dicho que su hermana está, claramente, por mí, y que se pasa el día dándole la brasa en plan doña suspiritos. ¡Joder, pero qué pesada es Lara!
27 de septiembre de 2006
Esta noche ya escribo desde casa. Mi madre también ha sacado una tarta después de la cena y se ha echado a llorar. Me pone de lo más triste, en serio, ver a mi madre así: que hay que ver lo mayor que estoy, que qué ha pasado con su pequeño, que el día menos pensado el pájaro vuela del nido… En fin, pues eso, que me ha puesto tristísimo. Luego me ha regalado un libro. Se titula El guardián entre el centeno. Qué ganas me han entrado de empezar a leerlo.
Extracto de un diario encontrado entre los matorrales de un parque cercano a casa. Después de leer el relato de las fechas que he transcrito, no pude evitar guardármelo en el bolso. Al cabo de unos días decidí devolverlo a su lugar de origen por si Holden Caulfield regresaba por allí con intención de buscarlo.
15 Octubre, 2006 a las 18:46
creo que has hecho bien en dejarlo donde lo encontraste…y en compartirlo con nosotros…
15 Octubre, 2006 a las 19:19
vaya Ella … hay muchas cosas escritas aquí que me recuerdan a mi propia vida …la hermana de Mario se llama Daniela para mas coincidencia … creo que mi niño siente cosas parecidas por la mujer de su padre aunque nunca me lo ha dicho …pero este si que va encantado a estar con ellos , con su padre mas bien … no se que pasa a veces por su cabeza pero esta claro que estos niños de padres separados tienen una dura batalla con la vida con tanto ir y venir de un hogar a otro …
un beso :))
15 Octubre, 2006 a las 19:21
Fuck girl. Why do you do this to me? Why is everyone lately so bent in doing all these things to me? And fuck it, if I don’t recall how that bloody fucking book hit me so hard in the head. I bled for weeks, and then months and there was no stopping it. The scar sometimes still hurts filled with the beauty of choking to death on someone else’s mouth (and I still call it love), because beauty is something that I can’t take anymore, and yet, fuck if I am not dying to have my fix. Gracias Ella. Seriously. Y si escribo en inglés es porque mi memoria esta toda escrita y garabateada y borrada y vuelta a escribir en un pálido idioma. Besos esos que no sueñan siquiera atrever a adjetivarse.
15 Octubre, 2006 a las 21:02
Diosssssss, me ha encantado, me ha encantado, me he quedado O_O durante todo el relato, pensando si lo habías escrito tú o no… un diario de un chaval de 16… a punto de leerse el guardián… es increíble…lo que a mi me marcó ese libro caray… guau, no te puedes creer el subidón que me ha entrado, joer, de verdad. Muchísimas gracias, ha sido genial
15 Octubre, 2006 a las 21:30
Llevo media vida buscando a Holden Caulfield. Nunca lo encontraré. No como yo quisiera, pero resulta reconfortante saber que cada cierto tiempo nace algún guardián entre el centeno.
Besos melancólicos.
15 Octubre, 2006 a las 21:53
Menudo regalo que te ha ofrecido el parque Ella!! Ves? hay motivos para el optimismo.
Me parece una joyita y es un alivio saber que hay chicos así.
No paro de releerlo.
Muchos besos
16 Octubre, 2006 a las 0:02
¿Volvió a por él? Posiblemente lo dejó para que lo leyeras y nos lo contaras….. seguro de que se lo devolverías…
besos.
16 Octubre, 2006 a las 0:43
Yo leí ese libro a los doce años. Me hiciste volver a recordar que lo tengo que releer urgentemente. Y esta vez puedo hacerlo en versión original.
Un besote
16 Octubre, 2006 a las 8:28
Soy un ignorante y un inculto. No lo he leído. Hay tantas cosas que no he leído…
16 Octubre, 2006 a las 9:02
jo, qué cosas tan buenas te pasan, ¿será bookcrossing?
Eres genial, Ella.
Besos
16 Octubre, 2006 a las 9:54
Tan genial como tú.
Besos con magia.
16 Octubre, 2006 a las 11:49
Estas son las diminutas galerías del universo. Coincido en el gusto por recoger palabras que alguien ha dejado en la gran Biblioteca del mundo. En las hojas de los árboles también las encuentro. Muchos besos, Ella.
16 Octubre, 2006 a las 13:14
Delicioso, tiene usted una chistera exquisita.
Besos plantados (esperando la cosecha)
16 Octubre, 2006 a las 13:20
Alguién me puede decir como se llama el libro? Se ve bueno.
Saludos!
PD: Todo mundo te manda besos… qué les pasa? :-P Yo te mandaría un beso… pero mis labios son de lava y de luz y podrían quemarte.
16 Octubre, 2006 a las 13:34
irV, ¿qué les pasa?, ¿qué me pasa?, ¿qué nos pasa? Pues que en esta orgía somos muy cariñosos, y con razón. Cada beso, cada abrazo, cada caricia que nos dedicamos están más que justificados y nos los merecemos. ¿El libro? El guardián entre el centeno. Por cierto, bienvenido.
Besos encantados.
16 Octubre, 2006 a las 13:36
irV, el libro es El guardian entre el centeno, de Salinger (creo).
Me temo que lo leí muy tarde, demasiado lejos de la adolescencia, porque no pude evitar a lo largo de todo el libro tener ganas de darle una paliza al jodido crío y gritarle ¡¡Espabila!!
De todos modos, creo que este Holden se salvará él sólo… o se perderá, desde otro punto de vista.
16 Octubre, 2006 a las 13:38
Lord E., ¿pegarle una paliza al pobre Holden? Con lo bien que me caías… Ese chaval, si tenía algún problema, era precisamente el de ser más espabilado de la cuenta. Eso y su sensibilidad. A ver cuántos adolescentes conoces tú capaces de preguntarse cosas del estilo ¿adónde van los patos cuando nieva en Central Park? Desde luego…
Abrazo helado.
16 Octubre, 2006 a las 14:04
Dios que sarta de coincidencias…Nombres, localaciones…todo!!!
¿es usted maga?
besos cinderelescos
16 Octubre, 2006 a las 15:04
Eso quisiera yo, Pixie, ser maga cortazariana, por lo menos.
Besos mágicos.
16 Octubre, 2006 a las 15:32
A mí no me gustó especialmente el libro cuando lo leí.. Si que es verdad que lo hice con 22 años, y tal vez se me había pasado el momento..
Pero la historia de este chaval me gusta un montón! Me parece que es exactamente por la que hemos pasado todos los adolescentes.
Mil besos!!
16 Octubre, 2006 a las 16:48
Concuerdo con Morganah… la hemos “pasado”. Al leer el libro sentí lo mismo que al estar más de 20 minutos con algún chaval en la edad del pavo… ganas de estrangularlo, como supongo que los adultos tuvieron ganas de estrangularme a mí años ha.
Una madeja hiperactiva de ganas y granos sin dirección, sin objetivo, que quiere llegar a pasado mañana sin darse cuenta de que se está perdiendo el ahora… o lo mimas o lo estrangulas. Lamento que ya no te caiga tan bien…
Besos doloridos con los labios cortados por tu abrazo gélido.
16 Octubre, 2006 a las 17:03
Lord E., ¿el sentido del humor también lo tenemos congelado? El otro día hablaba con un amigo sobre lo humano y lo divino, así que, por supuesto, la literatura formaba parte de nuestra conversación. Llegado un momento en el que salió a colación el nombre de Dios Salinger y su obra maestra El guardián… y todas las chorradas que cuatro indocumentados han tenido las santas narices de decir al respecto (”ese libro lo escribo yo en una tarde de aburrimiento”, “pues es poco fácil tomar la voz de un adolescente…”, “claro, ese libro es tan famoso porque el tío que se cargó a Lenon lo llevaba en el bolsillo de la chaqueta cuando disparó”, etc., etc., etc.) me dijo: “Mira, yo ya hay cosas que no me molesto en defender. Son lo que son, están donde están, y para mí significan lo que significan”. Y, ¿sabes?, no me quedó más remedio que pronunciar un amén como una catedral.
Besos encendidos (a ver si se derrite el hielo).
16 Octubre, 2006 a las 17:05
Cierto, la adolescencia da rabia. Yo era especialmente desesperante. Trágico, perezoso e ingrato a mas no poder. Si me viera ahora entonces me estrangularía. De rabia. De envidia.
16 Octubre, 2006 a las 18:55
(yo mejor me voy a la biblioteca, quedé totalmente fuera de sitio…)
besos
16 Octubre, 2006 a las 20:20
Ouch! Tampoco he leido el libro… pero lo que lei acá me pareció de lo más auspicioso. Saludos!
16 Octubre, 2006 a las 21:12
¿El guardián entre el centeno? No sabía que lo habían traducido así. Igual, aún me duele la adolescencia cada vez que recuerdo cada página, bañada de maravilla en un pálido idioma, ajeno como yo lo soy a mí mismo, propio como he sido a mí mismo. More kisses, in Queen’s English, yet sly in their kink.
16 Octubre, 2006 a las 21:23
Sí, Max, así se tradujo. Imagino que porque por estos lares, tan poco conocedores del béisbol, The catcher in the rye habría quedado como nebuloso. “Si un cuerpo encuentra a otro cuerpo cuando van entre el centeno”. Y no digo más para no destriparle la novela a quienes no la han leído.
Besos de carmín (siempre rojo).
16 Octubre, 2006 a las 21:34
Tus besos derriten cualquier hielo, Ella, incluso el de los que andamos con el detector de ironías estropeado…
Pero no me malinterpretes, el libro me parece bastante bueno, es sólo que no conseguí empatizar para nada con el personaje. Y creo que la definición de lo que el personaje me produjo, aunque entonces no me diera cuenta, la da andrés: rabia y envidia.
Hay que ser muy buen escritor para poder provocar a la vez esos dos sentimientos en un lector…
16 Octubre, 2006 a las 21:47
Lord E., Lord E., imagino que hay momentos en que las ironías no andan demasiado conectadas. Qué se le va a hacer. No pasa nada. Todo el mundo tiene derecho a opinar lo que le plazca de un libro, una película, un cuadro… Reconozco que tengo talones de Aquiles literarios. Uno de ellos es Salinger. El otro Cortázar. Hay alguno que otro más, y reconozco que los defiendo con uñas y dientes, a capa y espada.
Besos apasionados.
16 Octubre, 2006 a las 22:44
Vaya pero que persona, que me ha hecho recordad dos cosas:
1.- Cuando tenia los 16.
2.- La mañana de hoy, justo cuando en la sala de espera estaba apunto de abordar mi bus, veo a una extraña dama con un diario, por el cuadernillo no daba ni un peso (Expresion mexicana que dice que no vale nada), pero por el contenido dios, que estuve apunto de pedirle que me enseñara hacer el mio….
Besos.
16 Octubre, 2006 a las 23:38
A veces, es tedioso pensar diferente a los de tu edad. Antes y ahora. Pero al final gusta. Gusta descubrir que las mentes no dormitan tanto como nos puede hacer pensar la generalidad de las cosas.
Espero que le guste El guardián, tiene pinta que sí, que le encantará. Me alegro anónimamente.
Hoy me alegro por varias, cosas. Buena señal.
17 Octubre, 2006 a las 1:05
Rockstar, ¿y cómo lo leíste, cotilla?
Alobada, si te pregunto cuáles son esas cosas varias me arriesgo a que me respondas “y a ti qué te importa”, ¿no?
Abrazo indiscreto.
17 Octubre, 2006 a las 5:22
Hola Ella, estoy volviendo, de a poco, y pasé por casa.
De Salinger solo leí ‘9 cuentos’, y hace tiempo. Tendré que ponerlo en la pila de los ‘Por leer’, que nunca se agota.
Besos
17 Octubre, 2006 a las 13:18
Como arrastro esta adolescencia perpetua acabo de robar de la estantería de mi hijo On the road, de Kerouac, y ahí ando, en caminos iniciáticos de drogas y beat generation como si no tuviera bastante road movie por casa.
Yo también te beso, cómo no!
17 Octubre, 2006 a las 16:51
Jorge Ventrílocuo, qué bien volver a escuchar tus gemidos. Los Nueve cuentos son una genialidad. Ya he perdido la cuenta de las veces que los he leído. Nos quedan tantos libros estupendos por leer…
Exageradita, qué maravilla, una madre que roba de la estantería de su hijo novelas iniciáticas de la generación beat. Me ha encantado lo de la road movie doméstica. Sí, a veces parece que no nos basta con lo que tenemos entre nuestras cuatro paredes. Somos de un masoquista…
Besos suspensivos…
17 Octubre, 2006 a las 16:53
jejeje es la cuarta vez que leo esta entrada. Pasará a la historia como “la más leida por Lau”, si es que soy una cotilla. Me ponen un diario ajeno, y halaaa, a entretenerse!! (es bromita eh, es bromita…)
Un besazo Ellita, gracias por vos
17 Octubre, 2006 a las 16:58
Lau, guapísima, mucho ánimo mañana para eso que tú y yo sabemos. Me encanta tenerte cotilleando por aquí. Vuelve dentro de un ratito.
Abrazo desnudo.
17 Octubre, 2006 a las 18:13
Holden nunca fue. Y nosotros no debimos leerlo. Preferiria pensar que te escindiste otra vez, y todo ocurrio en otra parcela creativa de tu cabeza…
Ahora recuerdo todos los legajos que debo de haber perdido en bares y estaciones estos agnos… Se habra molestado alguien en divulgar su anonimato?
Beso desde Paris, Ella.
!D
17 Octubre, 2006 a las 18:52
¡Dan!, qué lujo: un gemido parisino. Me pasé por Catland, pero como se ve que blogger me tiene tirria, no pude dejarte un mensaje de buen viaje. Disfruta muchísimo, y tráeme aunque sea un croissant (ya sabes, siempre te pido algo de cada uno de tus periplos).
Un embrasse.
17 Octubre, 2006 a las 22:35
Salinger, Kerouac, Cortazar… que orgiastas tan escogidos tenemos entre nosotros… y pensar que hace apenas unos suspiros dicutíamos sobre el tamaño de las tetas…
Besos con fondo de jazz.
17 Octubre, 2006 a las 23:42
El guardián entre el centeno; mucho tiempo lleva ya en mi lista de libros por leer… lo sé, sacrilegio…oye, préstamelo y así me obligarás a leerlo ahora :-P
Ése y La conjura de los necios…a ver si los pillo…
Fascinante el diario de este chico…y tiene sólo 16 años…a ver si lo pierde otra vez dentro de unos meses. Quiero saber si le gustó el libro, si consiguió enamorar a Bea,… uy, q cotilla soy…y qué cotilla eres ;-)
Besos bávaros
18 Octubre, 2006 a las 0:53
Lord E., que yo sepa lo cortés no quita lo valiente. Leo y tengo un par de tetas. Nunca me pareció algo incompatible.
Mirko, así que sigues por tierras bávaras. Chico, Dan en París, tú en Munich, qué provinciana me estáis haciendo sentir en medio de la Gran Vía. Vale, te presto El guardián, y si hace falta La conjura (otra biblia literaria).
Besos lascivos.
18 Octubre, 2006 a las 1:18
Quien no arriesga nada, nada consigue.
Arriesgate… ya verás.
http://blogs.ya.com/alobada
Orgías endorfinicas :-)
18 Octubre, 2006 a las 5:26
Pase por acá a medianoche, te leí y quise saludarte.
Pero no lei el libro, entonces, confundido, recordé la confusión de la adolescencia, esa etapa cuando todo está por llegar y quieres que llegue ya. Pero no quieres solamente que llegue ya, la verdad es que te emputece, y te confunde el hecho de que no llegue ya.
Cosecha de 1973.
Caricias insomnes.
18 Octubre, 2006 a las 10:31
jiji, qué buenos recuerdos, en cuanto empecé a leer el post se me vino a la mente El guardián… Imagino que también has leído los 9 Cuentos de Salinger :)
Pues nada, sigue hayando manuscritos en botellas, matorrales, cajones y baúles, en la mejor tradición literaria.
Besos!
18 Octubre, 2006 a las 12:41
Bonito diario. Se agradece que seas cotilla y aún más el recurso usado.
Muy bello y evocador, en serio.
Besos pudorosos.
18 Octubre, 2006 a las 13:19
Me voy a quedar calladito en el fondo de la sala…
Besos silenciosos.
18 Octubre, 2006 a las 15:03
Lord E., ¿y por qué ahora ese silencio?
Besos parlanchines.
18 Octubre, 2006 a las 15:38
Que tengas un par de tetas me reconforta en el alma. En el alma. Que escribas tan bien me reconforta en el cuerpo.
Besos a la deriva, con este regusto a Debord ensayando la página 48 del Kamasutra con Deleuze
19 Octubre, 2006 a las 0:59
Jaja, Max, no esperaba menos de ti: palabras reconfortadoras del cuerpo y tetas del alma. Me encanta. Me alegro.
Gracias.
Sparkling kisses.
19 Octubre, 2006 a las 1:15
yo soy cosecha del 80, pero me gusta la cosecha entre el 74 al 86 son las mejores cosechas que he degustado.
besos añejos ;-)
19 Octubre, 2006 a las 9:12
ay dios ya me perdí, tetas, cosechas…. Se ve que hay ganas de calentar el ambiente.
Una pista please
besos desconcertados
19 Octubre, 2006 a las 13:43
Aquí lo mejor es andar siempre perdidos, Pixie, y no hables de calentar, que el personal no necesita que se le dé muchas alas para despendolarse.
Besos aclaradores.
19 Octubre, 2006 a las 14:43
Las buenas cosechas dan caldos que ganan con el tiempo, las malas es mejor consumirlas pronto.
Besos cosecheros.
19 Octubre, 2006 a las 17:57
Eyyyy, Ellita preciosaaa, todo bien! poco a poco, pero bien. Listísima de nuevo para seguir leyéndote, así que… enga enga engaaaa jejejee
Un abrazo delicado
19 Octubre, 2006 a las 18:56
Pero, bueno, Lau, ¿cómo andas ya por aquí, loca? La doctora Ella te manda guardar reposo absoluto y tomarte las cosas con tranquilidad.
Abrazo muy, muy suave.
19 Octubre, 2006 a las 21:26
Que como lo lei?, ahh bueno pues ese es mi secreto, no puedo decirlo, lo que si es seguro que puedo decir, es que inspirado siempre en sus obras literarias de post, me he aventurado a la dicha de escribir una pequeña historia con soneto aca bien chingon y toda la onda, lo digo porque realmente me gustaria y me serviria mucho su critica, mi pequeña chiquilla.
Besos infernales.
19 Octubre, 2006 a las 22:58
Pues para tu escenario que me voy, Rockstar. Me dejas intrigadísima con ese soneto inspirado en esta orgía.
Besos inquietos.
20 Octubre, 2006 a las 3:58
Jajajajjajajajaja con razón…. yo decía que se me hacía conocido el libro!
Jajjajajajaja lo que pasa es que yo lo leí en inglés…. the catcher in the rye… buenísimo, me lo regaló mi jefe de mi anterior trabajo y ahorita que me acuerdo, lo tengo prestado… “P1nch3 Cristhian! regrésame mi libro” (estoy ensayando).
Saludos!
PD: Ok, ya entendí… participaré de la orgía…
Mis labios son de lava
y mi lengua de fuego,
no pidas, amada,
yo te doy un beso
(Un beso que encanta!).
20 Octubre, 2006 a las 7:11
A veces me siento privilegiado por poder asistir a estos diálogos abiertos que nos proporciona la red, y que nos regalamos unos a otros.
Una caricia, milady.