El ciclotímico

Después de unas semanas de descanso para que las heridas de las extracciones cicatrizasen, regreso a la consulta del dentista a última hora de la mañana. Almudena me abre la puerta en vaqueros, con el bolso colgado y las gafas de sol puestas. Se marcha a hacer unos recados, y, como de costumbre, me pide que pase a la sala de espera.
Al rato, Amado asoma la cabeza para rescatarme de la página 63 de una revista de decoración pasada de fecha. En la sala azul (a menudo zulo de torturas), mientras se afana en recolocarme los hierros, advierto que hoy tiene el día sentimental. Por lo general, siempre anda gastando bromas sobre la batalla de sexos, haciendo referencia al masoquismo innato del ser humano, diciendo que al final sólo nos gustan los malos, porque, evidentemente, son más divertidos que los buenos. Esta mañana me cuenta que, aunque yo no me haya percatado (anda que no, chiquitín), él es ciclotímico, lo que le obliga a vivir a caballo entre la euforia y el desánimo. Luego, en su ya conocida clave de humor, no deja de quejarse del poco aprecio que le hacemos las mujeres. Al parecer, el último fin de semana salió con unos amigos y, según sus propias palabras, pudo corroborar su condición de hombre invisible para las integrantes de mi género. A esas alturas, empieza a ablandar mi corazoncito, así que las contadas ocasiones que me saca la mano de la boca, intento consolarlo. Me quedo con las ganas de hacer saber a ese hombretón desencantado de escaso atractivo físico que nunca hay que enamorarse, que a mí, desde que llegué a esa conclusión, me va como la seda. Al final no se lo digo. No encuentro el momento.
Finalizado el trabajo (que no la charla), mi dentista me pregunta si tengo mucha prisa. Cuando le digo que no, me invita a tomar una caña. Sin dudar, acepto: debo convencer al chicarrón del norte de que aún le quedan infinitas naves por quemar.
Camino de una cervecería próxima a la consulta, hablamos de la vida en solitario, de la libertad ganada a pulso y de las manías crecientes del soltero. Entonces, de sopetón, me suelta que él se casó hace tres años, de lo que deduzco que está divorciado (espero que viudo no. Mis aptitudes consolatorias también tienen un límite). Al pie de un semáforo ensangrentado, me confiesa que Almudena es su mujer.
-¡Anda ya! No me tomes el pelo.
-Que no, que no te engaño. ¿No lo sospechabas?
-Hombre, he notado cierta confianza por parte de ella contigo…
-Me riñe más de la cuenta, ¿no?
-Pues sí –me echo a reír, porque es cierto. Almudena tiene días de señorita encaprichada en los que anda de uñas con un jefe que no se atreve a respirar por no ofenderla.
Delante de las cervezas, sentados en la barra, recrimino a Amado:
-Pero, ¿tendrás morro? Yo tratando de animarte por lo poco que te escuchan las mujeres, y tú felizmente casado -y encima con su ayudante.
-¿Y qué tiene que ver eso? ¿Qué piensas, que cuando te casas ya no te importa resultarle atractivo al sexo contrario?
-Fíjate, si hasta he estado a punto de decirte que no hay que enamorarse.
-¿Y por qué no lo has hecho?
-A lo mejor porque tenía inmovilizada la mandíbula con una manaza tuya y un aparato infernal.
-A mí me gusta tontear. Si no hubiera estado casado, te habría tirado los tejos.
Bendito matrimonio, pienso, y, para poner al doctor sobreaviso de lo que nunca debe hacer conmigo, le relato la anécdota de quien pudo haber sido mi ortodoncista y perdió a una posible paciente por imbécil.
-Tú debes de ligar mucho.
-¿Yo? Qué va. Estoy harta de vosotros. Me he cansado de promesas, de chantaje emocional, de broncas a todas horas, de discusiones absurdas, de tener que andar explicándome veinticuatro horas al día…
-Entonces estás perdida.
-¿Cómo?
-Si pasas de los hombres, seguro que los tienes a todos a tus pies.
-Es un alivio comprobar que funcionáis a base de criterios racionales.
-Deja el raciocinio a un lado. A ver, ¿tú que esperas de un hombre?
-Ante todo que me comprenda.
-¿Y qué falta te hace a ti que te comprenda un hombre?
De pronto me doy cuenta de que mi dentista tiene más razón que un santo. Si a lo largo de tres décadas no he logrado que me entiendan ni mis padres, ¿cómo voy a pretender despertarle la empatía a un marciano accidental?
Cuando me acabo la caña, mi acompañante me pregunta si quiero otra, pero le digo que no (por hoy he tenido suficiente). Ya en la calle, me da un par de besos de despedida y se aleja tan feliz, imagino que a comer con su mujer.
Desde la parada del autobús, no puedo dejar de agradecer a Almudena que, justo un año antes de que yo desembarcara en la consulta de Amado, se decidiera a dar el sí quiero al Rodolfo Valentino de la alineación dental.
3 Mayo, 2006 a las 13:15
En mi opinion los dentistas tienen algo de sicólogos. Y además cobran como si lo fueran.
3 Mayo, 2006 a las 13:55
Tocas muchos hilos hoy con la ventaja que te da ser etérea (que creías, tú lo eras mucho antes que la chica del tren), descolocando los adentros del que te lee. Puedes convencer de la interminable flota de goletas, balandros y esquifes salvavidas que posee quien tienes enfrente, inacabable combustible para seguir adelante en ese navegar que tanto abruma, pero tú ya has decidido que tu última cáscara de nuez ni siquiera abandone puerto. Quizá ya tienes la respuesta, debemos comprendernos a nosotros mismos antes de levar anclas.
3 Mayo, 2006 a las 14:04
perdón, yo prometo que leía tan atentamente, pero me interrumpía cada dos por tres una niña de ojos enormes que me preguntaba con curiosidad
¿porque no hay que enamorarse?¿eh, porque?…
esplícaselo tú a la brasas, porque si no, la tendré todo el día rondando
abrazo
3 Mayo, 2006 a las 14:21
Baldanders, en lo de la tarifa estamos más que de acuerdo.
Dunlendino, que va, que va, yo ya mejor ni lo intento, lo de comprenderme, digo. A lo mejor el meollo del asunto esté en disfrutar siendo de lo más crípticos.
Arca, pobre niña de ojos grandes, cuánta ingenuidad, cómo le harán sufrir.
Besos en clave.
3 Mayo, 2006 a las 14:38
Qué ortodoncista más simpático (aunque el morro le llegue hasta los pies). Desarrollas la poesía en todas sus formas en cada letra que tocas, me dejas sin respiración. Lo cierto es que tiene Amado tiene muchísima razón cuando dice eso de que cuanto más pases de los hombres más estarán ellos a tus pies. Aunque suena paradójico. ¿Al revés funcionará igual?
Un beso con sabor a melón.
3 Mayo, 2006 a las 17:17
Cierto, “qué falta te hace a ti que te comprenda un hombre”. No te preocupes, no dejaré de venir por acá, después de todo, eres de las pocas que todavía puede alentar mi imaginación cuando escribe. Me sigues sorprendiendo…
Saludos.
3 Mayo, 2006 a las 17:17
Que verosimilitud, cuantas verdades de caña. (caña: medida de cerveza, cierto?) Que envidia tener un dentista ciclotímico. Un personaje digno de relato, libro, guión cinematográfico. Me lo puedo imaginar, con muchos temores a equivocarme, pero quién me va a sacar esta ilusión? Medio retacón de manos anchas. Anteojos con lentes medio verde botella. Voz de pico corto, nido de frío entumecido. Debe ser un hombre que cumple años es verano, ante esta tristeza la madre le debe haber finjido una fecha de curso escolar. Así poder soplar las velas con amigos. Pocos porque la puta casualidad dió que la madre elijió la fecha del cumpleaños del matón del curso. Triste sonrisa de miel. Dónde te has ido?
Besos de muela.
3 Mayo, 2006 a las 17:33
Angelgris, pues no sé, tú prueba con las brujitas y luego me lo cuentas.
Mfieltro, al final, gracias a mi dentista y este post, he llegado a la conclusión de que me va a encantar ser la eterna incomprendida.
Cronopio, totalmente cierto: caña=cerveza. Haces bien, no dejes que nadie te robe las ilusiones.
Abrazo atrapador.
3 Mayo, 2006 a las 18:37
Lo que no quita que te haya dicho una de las grandes verdades que escondemos los hombres… nos importa un pimiento que nos entiendan. Y lo que es peor, tampoco nos interesa entendernos a nosotros mismos, bastante tenemos con intentar entenderos a vosotras… más o menos.
P.D.
Me debes una foto, guapa.
8X
3 Mayo, 2006 a las 18:42
yo después de llevar ligando año y pico con mi antiguo ginecólogo , me enteré que su mujer es mi médico de familia… me corto el rollo porque ella me caé estupendamente …
así es la vida .
besitos ella
3 Mayo, 2006 a las 18:59
Lo tuyo se llama sindrome de Estocolmo… bueno en este caso concreto de Esto-colmillo.
Lo de tu teoría, si realmente eres capaz de mantenerla, perfecta. ¿Crees que perseverarás?
besos.
3 Mayo, 2006 a las 19:52
ellita ¿no crees en el amor?
achuchones así
3 Mayo, 2006 a las 20:05
Pervertido, mira tú qué bonito lo que me cuentas. O sea, que sois unos egoistorros de narices y por eso os va tan bien. Pues nada, lo dicho, a partir de ahora me va a importar un pimiento que me quieran comprender. Ande yo caliente y tralará.
Lapradera, pues qué año y pico más perdido, chica. A mí, afortunadamente, nunca me ha atraído mi dentista. Ahora, que nos echamos unas risas…
De barro y luz, qué bueno lo del síndrome de Esto-colmillo. ¿A qué teoría te refieres, a la de que no hay que enamorarse? Pues más me vale perseverar, porque como autoinfrinja mi propia ley sagrada de reciente elaboración, me veo dándome cabezazos contra la pared.
Fervoroso, de un tiempo a esta parte, tanto como en Dios.
Lametazos ardientes.
3 Mayo, 2006 a las 21:17
Y mira que sigo sin entender como alguien puede trabar amistad o conversación con lo más cercano legalmente que hay a un torturador…en fin.
Y marciano, marciano, pero que somos más simples y sencillos de comprender que la más simple de cualquiera de ustedes venusianas…..bueno, menos yo, que a mi no hay quien me comprenda, pero porque soy un bicho muy raro…
3 Mayo, 2006 a las 21:24
Mujer, egoistas, egoistas… no sé yo. Es que no nos queda tiempo para entendernos a nosotros mismos con el esfuerzo que hay que hacer en intentar entenderos a vosotras (a ver que te has creido que es El arte de amar de Eric Fromm sino un intento de ensayo sobre el tema).
Y de todas formas, es que tampoco hace falta entendernos, si ya digo que este buen hombre te ha dicho una gran verdad…
8X
3 Mayo, 2006 a las 22:13
Susej, a lo mejor el problema está en que a mí los seres simples me interesan poco. Como si para complejidades no tuviera bastante ya conmigo.
Pervertido, en lo de la gran verdad expresada por mi dentista estamos más que de acuerdo. De ahí que su sabia pregunta haya provocado un post.
Caricias eróticas.
3 Mayo, 2006 a las 22:58
La gente ameba también tiene su función, Ella. No habría sirenas si no tuvieran que respirar aire fresco entre tanto pez espada. Lo de echar una caña fue profundo: así le decimos a meter cuello, tirar los trastos y otros sinónimos parciales por mi tejado…
Besos de gato.
3 Mayo, 2006 a las 23:46
¿Que no hay que enamorarse?
Eso (si fuera posible) sería muy mal consejo.
En todo caso, lo que no hay es que esperar nada a cambio.
3 Mayo, 2006 a las 23:51
¡Qué coincidencia! esta mañana estuve visitando mi dentista, pero en una situación nada parecida a la tuya. Para comenzar: no es uno, son más, y cada vez son distintos, cambian hasta que uno confunda las Almudenas con los Amados. Tampoco se encuentra a un Amado que te escucha, ni hablar de uno que va a tomar cañas contigo. Por eso, y porque era un día espléndido, me compré algunas plantas con flores que puse en el balcón. Una vez en sus puestos las plantas como sus flores me encantaron tanto que me enamoré de ellas. Se me ocurrió, no podía resistirlas… es siempre lo que me pasa con el amor.
Besos de todas las flores en mi balcón.
4 Mayo, 2006 a las 0:09
Dan, supongo que por eso me gusta tanto frecuentar ese tejado tuyo.
Nadie, no, o bueno, yo no quiero, vamos, no pienso enamorarme. Se acabó. Es una decisión que tomé no hace demasiado sabiéndola de antemano imposible en mí, pero, ¡oh!, sorpresas de la vida, por el momento me funciona. A lo mejor va a ser verdad eso de que querer es poder.
Ana, has hecho muy bien regalándote unas plantitas. Yo ahora estoy más por la labor de enamorarme de un higo chumbo que de un XY.
Besos sin espinas.
4 Mayo, 2006 a las 0:10
Ellos no tienen interés en conocerse a sí mismo más allá de lo que les muestra el espejo, y a veces, ni eso. Como para pedir comprensión … eso sí, en que les conozcas tú, suenen tener la ostia de interés ;)
Besos resalaos
4 Mayo, 2006 a las 0:13
lo malo del dentista es que, si no vas a tomarte esa cañita como tú has hecho,solo hablan ellos!!!
y me llevo como conclusión que ahora que ya no necesitas que te comprendan porque para qué, volverás con ese bañador rojo, dispuesta a matar!!
4 Mayo, 2006 a las 0:25
…y, ¡el higo de mi balcón te besa con todo corazón!
4 Mayo, 2006 a las 0:27
Glauka, tu gemido te hace valedora de una medalla que te impongo ahora mismo por tener las aletas de sirena tan bien puestas.
Epoptek, ¿ves?, hoy al menos tú sí me has intuido. Con un bañador rojo semitransparente, ¿a que mujer le va a importar que la comprendan?
Ana, el beso de ese pobre higo a la intemperie me ha llegado al alma.
Chupetones multiorgásmicos.
4 Mayo, 2006 a las 0:53
Ellita… si tu dentista es sabio, tú tienes la capacidad de encontrar la sabiduría. Yo en cmabio, nunca escucho. Pero ya que es uno de esos días en que todo suena a malas nuevas, hay que procurar ser analítico y pausado.
1.- Ciclotímica. Ya alguien me ha aplicado ese término. Soy ciclotímica y puedo pasar de la felicidad y la gloria a la desdicha profunda, al borde del suicidio -físico, intelectual, moral… eso es lo de menos-. Hoy estoy en fase de decenso absoluto hacia la mutilación. Será que estuve muy alto recientemente.
2.-No hay que anmorarse. Cierto es. ¿Pero cómo lo evitas cuando la estupidez te ciega y sientes su ausencia en otras partes que nada tienen que ver con la entrepierna (aunque ahí también te arda)?
3.-¿Ligar mucho? Carajo, sí ligo mucho, pero nunca podré ligar al que quiero. Eso está visto. Ni siquiera para el consuelo de una noche.
4.-Buscas que te comprendan. Sí, quién no lo hace. Lo malo es que cuando llegan a entenderme acaban por temerme más de la cuenta. O es que nunca me comprenden y el esfuerzo fallido los descorazona… o a mí, más bien es a mí a quien le descorazona saber que tengo más lógica que ‘pi’ (¿dónde encuentro ese signito en este puerco tecaldo?) pero soy infinita y, por tanto, incomprensible.
Además, estoy tan baja de defensas ya que hasta me pongo egocentrista y antipática. Excusas por el abuso del weblog.
4 Mayo, 2006 a las 5:25
Jajajaja….ay dentistas…shhhh
Un bikiño Elli…muuu fuerte! ;)
4 Mayo, 2006 a las 8:40
¿Bendito matrimonio?, jajaja, yo creo que hombres y mujeres no estamos hechos para entendernos; sino para reírnos, criticarnos, divertirnos amarnos, enojarnos, pelearnos, reconciliarnos, besarnos, admirarnos, criticarnos, acompañarnos y querernos. Ni yo me entiendo, ¿para qué pedirle a alguien que se tome un tiempo para entenderme?, mejor lo usamos para conocernos y divertirnos juntos. Bueno; eso creo yo, pero igual ni entiendo. (Vengo de tomarme unas copitas, así que ni me peles)
Besos de marciano.
4 Mayo, 2006 a las 9:39
Ufff, no sé yo si elegiría un dentista como psicólogo. vamos, ni un dentista, ni un mecánico ni ningún profesional del que tenga la impresión de que me va a encontrar (y a cobrar) cosas cuya existencia desconocía antes de hablar con él. Claro que esa es también la función (una de ellas) de un psicólogo… decidido, escogeré como dentista a mi psicólogo. Venga y que me arregle el coche el psicoanalista del tercero izquierda.
Ironías aparte, Gran Texto, me ha encantado.
Saludos.
4 Mayo, 2006 a las 10:50
Espero no me pase lo mismo con mi nuevo dentista!!!!!!!
4 Mayo, 2006 a las 11:42
No conocía esa palabra. (Bueno no conozco muchas :)
¿Entonces el ciclotímico es el medico o tu estado mental?
4 Mayo, 2006 a las 12:01
Phosphorus, ¿excusas? Como sigáis gimiendo de esta forma me voy a quedar sin medallas que colgaros.
Azul, no, si yo ya sé que tú pánico al dentista te causa escalofríos que te dejan más helada que tu nombre.
Micky, pues sí, todos esos verbos que acabas de conjugar, compensan con creces la falta de comprensión.
Avatar, bienvenido. ¡Ah!, y mucha suerte con la factura del arreglo del coche.
Despechada, ¿nuevo dentista? Estás perdida. Tú no sabes el poder que le confiere a un hombre tener a su merced a una mujer con la boca más abierta que una puerta. Bien hallada tú también.
Celemin, ¿mi estado mental? Secreto de sumario.
Besos salvajes.
4 Mayo, 2006 a las 13:57
Este post dejan ganas de saber más, mucho más
de todo lo que piensas.
Pero esperaré, aquí sentadita a que lo vayas desgranando.
Guay
4 Mayo, 2006 a las 15:58
¡Qué dulce orgiástica!
Con su mano en tu boca y pensando cómo consolarlo, lo que no entiendo de los dentistas es cómo pueden contarle a uno tantas cosas sabiendo que no van a recibir más respuesta que un gemido ininteligible (o al menos yo no conozco a nadie que pueda conversar con una mano y unas pinzas en la boca), ¿Habrá algún problema sicológico asociado con esa profesión?
besos
4 Mayo, 2006 a las 16:40
Sabes lo que pienso ellita?? que sí hay que enamorarse. Enamorarse es lo más lindo que a uno le puede pasar. La cuestión es saber que no se necesita al otro, y que el otro no te necesita a ti. Si hay amor, pero no necesidad, el sufrimiento es mínimo y la relación una delicia. La dificultad únicamente estriba en encontrar a alguien que no te necesite aunque te ame, y detrás del cual no tengas que estar todo el día, porque no lo necesitas para respirar, insisto, aunque lo ames.
Pero puede que tenga mucho que aprender, y que un extraño mecanismo de exaltación filantrópica me tenga presa en la ingenuidad.
Besasos canarios
PD:aun no tengo ni idea de en qué consiste mi registro. pero estoy en ello eh? estoy en ello.gracias igualmente.
4 Mayo, 2006 a las 16:47
Luces, contigo ahí, sentadita, seguiré liando y desliando.
Jorge, me parece a mí que dentro del gremio de los torturadores dentales hay algún que otro psicoanalista frustrado.
Lau, no suena mal eso que dices. Me marcho a reflexionar sobre ello.
Gemidos primigenios.
4 Mayo, 2006 a las 17:47
Se veía venir. Tu dentista será un tipo muy inteligente etc., pero no acabo de entender por qué se ha casado si luego anda intentando ligar a la mínima ocasión.
Por cierto que el enamorarse o no, no depende de tí. Depende de algo que hay dentro de tí.
Besos.
4 Mayo, 2006 a las 18:22
me gusta esa foto
e
s
a
luz
… ..
me pregunto como sera de noche
5 Mayo, 2006 a las 0:06
Rafita, que no, que no, que me he dado cuenta de que puedo controlar al bicho.
Yugen, de noche tiene que ser una pasada. Por cierto, un placer orgiástico tenerte por esta bacanal.
Mirada lasciva.
5 Mayo, 2006 a las 13:40
el problema de los dentistas son los ojos , uno los tiene muy cerca y mirandote fijamente..esa miradita que uno prodiga antes del beso. Claro que encima, ellos tienen barbijo..ese gataflorismo de mira-que-cerca-estoy pero que-lejos, que nos libra de descubrirle la halitosis. Será que mi dentista alemán se llama Florian y tiene buenas manos, y creo que es el alemán con el que mas intimidad de espacio comparto (aparte de mi marido y …a veces mas que mi marido) y tiene olorcito a esterilizado y será que ya sabe que le descubri una manchita marrón en la pupila que apenas abro la boca me pide que cierre los ojos.
5 Mayo, 2006 a las 13:41
se nota que tu dentista es español, ella.Los argentinos usamos la palabra “borderline” por ciclotímico, ese afan extranjerizante, viste? jeje..
5 Mayo, 2006 a las 15:55
Lo unico que mi cuerpo pide decir:
¡ El tigre no come de lejos !
5 Mayo, 2006 a las 22:02
pos que me vengo a onfezar he pasado mucho tiempo sola , es que ya no tengo de amiga a soledad si no es mi alma gemela, y seriamente me encuentro meditanto el casarme con ella… mejor dicho a veces creo qeu me pidira matrimonio… ¿? sera posible es solo joda …
por ahora no me queda tiempo y el que me queda siemplemente lo ocupo para respirar…. la facultad…. familia …. dormir…. dormir…. dormir …. ehhh dormir…. tal ves si no es con soledad sera con morfeooo…
pero vamos ya dejara de ser otoño en mis dias llegara la primavera y Amapola florecera para la bienvenida de la estacion…
te dejo un fuerte abrazo mi ella…
las palabras por ahora escacean y juegan al esconder conmigo en estos dias…
vamos un abrazo con petalos de Amapola Palacios
@–{—-
5 Mayo, 2006 a las 23:28
Malena, claro, es que si lo miras directamente a la mancha marrón de la pupila, el pobre se sentirá como desnudo.
Rockstar, ¡uy, uy!, cómo has entrado. A mí como no me expliques mejor lo del tigre y lo de la comida…
Amapola, ya veo que tú también andas un poco ciclotímica. Bueno, como dices, ya llegará la primavera (aunque por aquel lado del charco todavía queda) y volverás a florecer.
Besos a traición.
7 Mayo, 2006 a las 6:02
¿Existe algo más perverso que un dentista? Muchas veces me lo pregunto, con mi boca babeante y mis osamenta vibrando al son de ese aparato de tortura cuyo nombre legal es torno. Nunca me pregunté porqué en la puerta de mi dentista hay un cartel que dice “Lasciate ogni speranza voi ch’entrate”. En mi próximo descenso lo preguntaré.
Saludos anestesiados
8 Mayo, 2006 a las 1:04
hola ellita, ya te extrañaba…pero ya ves, he tenido ocupaciones, y ausntos mentales que arreglar. Como siempre es un placer leerte, asi que a ti tampoco te entienden ni tus padres??, jejejejejejeje, ami tampoco me entendia mama, y pap pues menos ….ni nadie, dicen que soy “impredecible”, “necesitada de amor”, “loca!, quiza…me han dicho de todo, tal ves por eso yo tampoco entienda o pueda estar mas de 4 semanas con un xy, no?.
en fin, te mando un abrazote!!! hasta pronto
8 Mayo, 2006 a las 10:08
Yo estoy enamorada y a veces desearía no estarlo, y si algún dái dejo de estarlo, nunca más caeré en ese error.
8 Mayo, 2006 a las 15:26
Adan Buenosayres, pues sí, pregúntale y me lo cuentas.
Gota de tinta, otra incomprendida. Bienvenida al club.
Ordelina, ¿ves tú? Tu gemido me indica que algo de razón he de tener.
Abrazo de piel.
10 Mayo, 2006 a las 5:00
Excelente el diálogo final. Da gusto leer estos textos. Me encantan esas historias brevísimas.
Cariños
12 Mayo, 2006 a las 0:26
Jorge Alberdi, a mí también me encanta que de vez en cuando te dé un respiro el muñequito y te dejes caer por aquí para gemir.
Besos de carmín rojo.