El kiwi

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–¡Venga ya! Tú estás de coña.
–Que no, que no te miento, Carmen: me pidió un kiwi, lo peló y se lo comió tan feliz.
–Mira que me han pasado cosas raras con los tíos que he subido a casa, pero esta historia del kiwi no tiene precio.
–Primero me preguntó si tenía un yogur, entonces le dije que creía que sí, que me dejase mirar. Cuando lo saqué y vio que era de muesli, se dejó caer con que si no lo tenía natural. Debe de ser objetor de conciencia de productos 0,0. El muy canijo…
–¿Y prefirió un kiwi a un yogur de muesli a las tres de la mañana?
–Yo no daba crédito. Se quedó allí, plantado frente a la nevera abierta, escaneando lechugas, tarros y botellas. Después de localizar la bandeja de los kiwis, me preguntó si podía comerse uno.
–Y habíais estado cenando… ¿No soltaste una carcajada?
–Pues no. Me quedé tan patidifusa que no me salió la risa.
–¿Entonces?
–Le dije que claro, que podía comerse lo que quisiera. A mí, con tal de que me dejara en paz y se marchase pronto… Así que rompí el plástico del envoltorio, saqué la pieza más madura, se la puse sobre un plato, le entregué los cubiertos que me pidió y le di una servilleta.
–Joder, tía, es que es flipante.
–Y tanto. Allí tenía a aquel tipo, sentado en mi sofá, con el plato sobre la mesa auxiliar, comiéndose su kiwi como un rey. El tío es el fernando alonso del manejo de la cubertería.
–¿Y tú qué hacías?
–Observarlo, escucharlo y preocuparme.
–¿Preocuparte?
–Sí, preocuparme: mientras se encargaba de la fruta, me empezó a hablar de la pulmonía que casi se lo lleva por delante a los nueve años, y de los regletazos en las palmas de las manos que le propinaban los curas del colegio, y entonces me di cuenta de que empezaba a enternecerme.
–Jaja, ¡qué fuerte lo tuyo!
–De pronto no me podía creer lo que me pasaba. Le había estado dando largas durante toda la noche a aquel tipo, y en cuestión de segundos un puto kiwi y el relato de una infancia a lo Charles Dickens me estaban llevando al huerto, nunca mejor dicho.
–Entonces, ¿te lo tiraste?
–Prefiero no responder a esa pregunta, ¿o hace falta que lo haga?
–O sea, que te lo tiraste.
–Mira, por si te interesa, te diré que no pienso volver a verlo. Me he propuesto seriamente hacer voto de castidad por un tiempo. Ya he hablado de esto mismo con el novio de Sebas. Me tomaré lo del kiwi como un pequeño obstáculo en mi virtuoso camino, y te aseguro que de ahora en adelante no permitiré una sola interferencia.
10 Octubre, 2007 a las 19:11
Un kiwi… nunca dejarán de sorprenderme.
Anda Ella, vaya cuajo el tuyo también… qué esperabas encontrar en el huerto ¿más kiwis? Jijiji.
Besos de macedonia :P
10 Octubre, 2007 a las 19:15
¿Un kiwi y una historia lacrimógena de manual?
Jur
10 Octubre, 2007 a las 19:18
Si el del kiwi es el de la foto, yo le doy el kiwi, la kiwa y… me kawenlá.
Besitos Ella y, aunque no permitas interferencias, lo del voto de castidad me parece muy duro. Piénsatelo, mi niña.
10 Octubre, 2007 a las 19:34
Busco en internet las propiedades del kiwi y leo esto:
“Produce efectos anticancerígenos, tiene capacidad antioxidante y anti-inflamatoria, mejora el sistema inmunológico y aumenta las defensas en el organismo. Debido a su gran contenido en fibra también es un perfecto laxante”.
Ella, este tipo más que en tu casa tenía que estar en el hospital más cercano.
10 Octubre, 2007 a las 19:54
A ver, Ati, como decían en Con faldas y a lo loco, nadie es perfecto.
Sí, vale, vale, Susej, que estas cosas no me pasan nada más que a mí, ¿no? Pues fíjate que no me lo creo. Lo que ocurre es que yo lo cuento. Se ve que hace demasiado que perdí el sentido del ridículo. No sé si debería arrepentirme de ello.
Jaja, tú sí que sabes, Aprendizaderisas. ¡Viva la generosidad! Con respecto al dichoso voto, no es cuestión de pensárselo sino de llevarlo a cabo. Para lo que iba a perderme… Así al menos no padecería esta sensación de fracaso continuo.
El Vendedor, ¿en el hospital psiquiátrico, quieres decir?
Besos afrutados.
10 Octubre, 2007 a las 19:59
No, lo siento, no iban por ese sentido mi comentario, en verdad era que sonaba a momento de esos que si no son malos son tontos. Y que nos pasan a todos, y bastante. ¿arrepentirte? de nada. Así que lo siento por el comentario.
10 Octubre, 2007 a las 20:00
Y ¿fracaso?, no , sólo es una sensación, tan solo eso.
10 Octubre, 2007 a las 20:06
Suuuuusij, tontorrón, no te disculpes. Sé que si hay alguien que no entra en este gemidero con intención de ofender eres tú. Y sí, no sé para qué me planteo lo del arrepentimiento, si soy de la liga proantiarrepentimiento. Debí decir algo así como: “No sé si debería reflexionar sobre ello”.
Oye, esto es la orgía perpetua en vivo y en directo. Estamos en línea total. Chico, cómo me pone lo de los gemidos entrecruzados.
Besos reconciliadores.
10 Octubre, 2007 a las 20:27
¿Arrepentirse? ¿Para qué? Si al menos sirviese de algo… Nunca vi con faldas y a lo loco (vale… no soy muy cinéfila la verdad) pero es cierto, nadie es perfecto. algunos quieren engañarnos pareciéndolo… pero me temo que enseguida se les cae la máscara.
Pero bien mirado, Ella, mejor que le diese por comer un kiwi que no por hacer cosas más extrañas ¿no crees?
Besitoooooo
10 Octubre, 2007 a las 20:47
¿kiwi? ¿castidad? ¿seguro que la orgía es aquí? :)
10 Octubre, 2007 a las 21:08
jajajaj…cómo son las hormonas…ahora les ponen los tipos comiendo kiwis con cubierto…jajajaj. Yo me lo creo. Las mías hacen cosas también mu raras…Gracias por hacerme reír!
Un besote!
10 Octubre, 2007 a las 21:19
jajaj muy divertido, me gusta mucho tu manera de narrar es muy amena.
un abrazo
ps estoy en mexico… donde puedo conseguir tu libro?
10 Octubre, 2007 a las 22:27
Da un poco de mal rollo, la verdad: el kiwi, la historia lacrimógena… ¿algún tipo de rito sexual? Me lo imagino santiguándose antes de empezar. Todo muy almodovariano.
Un beso.
10 Octubre, 2007 a las 22:31
Pues no sé que decirte, Ati, la verdad.
Avalon, la orgía va con uno (o no).
Libertad, así no vale. Tienes que ponernos un ejemplo.
monton de palabras, a ese lado del charco Ella y La orgía perpetua sólo podrás conseguirlo online, a través de, por ejemplo, La Casa del Libro. A la derecha tienes un enlace que te derivará hacia esa librería. Gracias por el interés.
Pero, bueno, Reno de Roja Nariz, ¿tú nunca te has tropezado con una tía rarita? Porque a mí me salen al paso como champiñones en un día de lluvia. Debo de tener algún imán un tanto surrealista, chico. Me lo revisaré.
Besos extraños.
10 Octubre, 2007 a las 22:37
Quizás los kiwis sean a su inconsciente (o consciente) activador de su líbido, lo que las cebollas a mis glándulas activadoras de lagrimas.
Pele uno con cuchillo y tenedor y compruebe que pasa.
10 Octubre, 2007 a las 23:21
nunca se sabe querida, mira a ver si llega uno pidiéndote un aguacate, te cuenta el origen del pitido sospechoso que le impide respirar perfectamente o de la historia enternecedora de cuando la hermanita menor le pegó un puñetazo en las zonas más indecibles o algo así… y se te viene una interferencia como un aguacatero.
Dale, mujer, que una cosa es que te olvides de las relaciones complicadas, pero el voto de castidad… el voto de castidad… ay mija, ni de lejoh´
10 Octubre, 2007 a las 23:30
Jojojo que bueno Ella!
Lo tiquismiquis del tipo en cuestión de comerse el kiwi con cuchillo y tenedor,si es que cada vez los pintamos peor.Pero me imagino la escena contándome la historia de cuándo era pequeño y es que me parto la caja,ni pena ni ná,tan rapidito se a comido el kiwi lo mando al baño a ver si así se le desatora la tuberia y se le quitan las mojigangas.
Que trauma que trauma!!!
11 Octubre, 2007 a las 0:04
brisuón Çafrén, eso debe de ser. ¿Yo pelar un kiwi con cuchillo y tenedor? ¡Qué dices! Prefiero probar otras cositas, la verdad.
Lau, querida. Al próximo que me llegue con tontadas lo pongo en el portal del edificio, y te aseguro que no necesitará ascensor para bajar. ¿Relaciones? ¿Tú crees que esto se puede considerar una relación? ¿Complicadas? Absurdas, diría yo. Si relatara una a una mis últimas experiencias con el sexo contrario… ¡Madre mía! Yo creo que tiro la toalla, quiero estar perdida para esta causa.
Angeles, qué pena no haber tenido tus datos. Te lo habría mandado por mensajería para que te ocupases de él.
Besos ojipláticos.
11 Octubre, 2007 a las 2:02
No sé yo….hay una leyenda que dice que quien menos cuenta…es quien menos castidad lleva, pero claro que lo del kiwi….ummmmyo no digo nada eh, seré buena…o no ;)
Bikos.
11 Octubre, 2007 a las 2:27
Hola Srta. Gemidora:
Lo primero de todo q me alegró verte por mi blog, mucho!
Lo segundo…hija no es para tanto….yo estuve enrollada con un nieto de pakistaní q era “macrobiótico” y en su casa aparte de semillas y pan integral alemán…ahora eso sí…de otras cosas hubo mucho.;)
Yo tb tenía el propósito de la castidad por un tiempo, pero joder, pedazo tío bueno, morboso y cariñoso me ha puesto la vida en el camino….así no se puede….jejejjejejje.
Besos preciosa.
11 Octubre, 2007 a las 8:51
Ya soy yo bastante rarito, y dicen que los imanes del mismo polo no se atraen. Pero el kiwi me lo como con cuchara y nunca a esas horas. La acidez, ya sabes.
Ay, qué tiempos en los que no existía la comida sana, y uno se comía una pizza al volver de fiesta sin ningún tipo de remordimiento.
Besos.
11 Octubre, 2007 a las 15:52
En muchos países los kiwis son frutas de lujo para gente con pasta, igual el hombrecillo era nieto de pakistaní (algo así como el pakistaní macrobiótico de apinupgirl) y se proponía dejarte su glamourosa imagen grabada en la retina de por vida…
No habréis estado apinupgirl y tú con la misma persona? Mirad que el mundo de las orgías es muy pequeño y todos nos acabamos encontrando!
11 Octubre, 2007 a las 16:15
Jajajajaj… A mi no me parece taaaaaaaaaaaaaaaan marciano lo del kiwi.
No sé.
Y tampoco me parece taaaaaaaaaaaannnnn raro que haya terminado bien la cosa. Si el tipo estaba en tu casa a las 3 de la mañana, supongo que por algo sería, no? … en fin.
11 Octubre, 2007 a las 16:23
Pues yo me como los kiwis con cuchara.
Y menos mal que no se le ocurrió pedir un plátano, o unas fresas mojadas en chocolate, o nata montada, o…
12 Octubre, 2007 a las 1:10
Jajaja, que gracioso el chaval, un kiwi a las tres de la mañana, pero tú con qué gente te juntas chiquilla? :-) . Yo con los kiwis tengo una historia de amor-odio, o más bien de amor-indiferencia. No sé por qué siempre que voy a comprar fruta acabo comprando algunos y no se por qué nunca nunca nunca me los como. Se me acaban pudriendo en la nevera.
12 Octubre, 2007 a las 7:04
De recién levantada me releído el post, y me han entrado ganas locas de desayunar kiwi! Y no tenía! Y me he reconcomido un poco, y me he puesto a darle vueltas y…
Por cierto, qué hacía un kiwi en tu nevera?
12 Octubre, 2007 a las 7:13
… por cierto…
Ángeles, a mí el rollo “Barbie Túricos” de “te-cuento-mis-penas-pa-llevarte-al-huerto” a veces me ha dado buenos resultados (así de patéticos podemos llegar a ser los humanos cuando pensamos que el fin justifica los medios…).
Y otras veces he caído con alguien como tú (versión XY) y tampoco me ha ido mal la lección, oyes! Es cuestión de reaccionar con rapidez y cambiar de tercio cuando pintan bastos (mi abuelo dixit).
Lametón total,
12 Octubre, 2007 a las 10:08
que cosa tan rara es esa de la seducción. Cuando ya ha subido a tu casa, antes de pasar la primera pelea de sábanas contigo, ya está invirtiendo en la segunda y seduciendote para otra vez. ¿y si eres un desastre en la cama? qué intrépidos los vegetarianos, yogur y kiwi en vez de carne fresca.
besos carnívoros
12 Octubre, 2007 a las 12:15
Resulta gracioso como lo cuentas..jajjaja, si te pide otro kiwi se lo darías?
besos cómplices
12 Octubre, 2007 a las 13:07
Sí sí Latenienteripleytodo vale…El instinto de caza.
Esa excitación feroz mezcla de orgullo y deseo,utilizando las más variopintas técnicas. Todos lo sentimos. En unos más escondido que en otros. En algunos para arrasar, en otros para latir… Basta un soplo y… Es el olor de la adrenalina resbalando por la piel.
Pero…Hay quien no tiene límites ni reglas. Aquellos a los que no les importa ganar COMO SEA, llevándose por delante palabras como “amistad”, “fidelidad”, “respeto” o “dignidad”. El caso es vencer.
Pero tsk tsk tsk… ¿dónde está la gracia de ganar si es haciendo trampas? ¿dónde está el placer de obtener un trofeo sin lucha? ¿dónde queda El Juego? Hay unas normas no escritas y todos las conocemos.
Cuando la presa cede, se acaba el juego. O cuando es demasiado fácil.Con kiwis,o lastimeras…da igual.
Para lo demás… master card… :-Þ
12 Octubre, 2007 a las 17:53
Querida Ella:
Me estreno en esto del gemido para confesarte que me seducen a partes iguales tus rarezas y tu sensibilidad al rojo.
Me niego a quedarme en la superficie de cada historia que nos cuentas, a celebrar la mera anécdota. Disfruto demasiado buceando en las aguas de ese río subterráneo al que, invariablemente, va a morir tu soledad.
Leia fue siempre una sosa. ¿Querrías ser mi princesa?
Besos galácticos.
12 Octubre, 2007 a las 18:57
Jajaja, mira que a mi me han pasado cosas raras, pero sí, esto es bastante curioso.. de todos modos no me extraña en absoluto que despertara su vena tierna.. es un momento tan cotidiano, algo que forma parte de uno sin más, que el tipo no necesitaba nada más para desnudarse.. en cuerpo y álma..
me encanta cómo deslizas tu pluma..
besos.. cálidos, cálidos..
12 Octubre, 2007 a las 18:58
no sé por qué puse álma.. o me como las letras o me sobran las tildes..
más besos..
12 Octubre, 2007 a las 20:37
Pero, ¿qué está pasando aquí? ¿Han Solo pidiéndome que sea su princesa galáctica? ¿Quién eres, el entusiasta Contrabandista del post anterior? Porque en las pelis eras eso, ¿no?
Pues mira, mientras tengas la cara y el cuerpo del Harrison Ford treintañero… En tal caso estoy dispuesta a convertirme en tu princesa, tu reina, tu loba o lo que haga falta.
Por cierto, bienvenido.
Besos lascivos.
13 Octubre, 2007 a las 7:50
Ella, deja un poco para las demás, que la avaricia rompe el saco!
Han Solo, me deshago los moños de princesa Leia cuando me digas…
(Pero antes envía foto…)
14 Octubre, 2007 a las 1:10
¿Y alguna no prefiere un aventurero a lo Indiana Jones en lugar de un contrabandista socarrón y mal hablado? ;-)
14 Octubre, 2007 a las 19:29
Me maravilla tu serenidad… ¿cómo no soltar la carcajada ante tal ansia de vitamina C? Claro que mejor un fruto exótico que no un colacao, como me ha llegado a pasar a mí…
14 Octubre, 2007 a las 19:53
Mirko, qué tentador,
y sabes de arquitecturas varias y junglas exóticas y tesoros enterrados?
Pues mira, mientras tengas la cara y el cuerpo del Harrison Ford treintañero… En tal caso estoy dispuesta a convertirme en tu princesa, tu reina, tu loba o lo que haga falta (esto se lo he oído a alguien en algún lado…)
14 Octubre, 2007 a las 21:57
Mirko motivo suficiente para que encabeces mi lista! Yeah!
15 Octubre, 2007 a las 1:05
Jajajajajajajaja
Pues yo quiero un hombre así
que se me coma los kiwis de la nevera
que se siente en el sofá y se me ponga tonto
Debo estar degenerandome.
Unnnnnnn
Por cierto no sabía que a Reno de la nariz
¿Era roja? Sufría de acidez
Cuidate mucho cariño que si no ya te llevaré yo un almax
que es mu bueno.
Mirkoooooooooo
Yo quiero un Indi pero si no te gustan los Kiwis
no hay nada que hacer.
Divertido este diálogo que has entramado
Me lo he pasado bien, aunque esa chica
no se por qué me cae mal
mira que no querer verlo otra vez
con lo mono que es el.
Ains
Con su Kiwi pelandolo…
15 Octubre, 2007 a las 8:25
A mi la que mas me gusta es la fruta prohibida.
Por cierto en relación a lo de mi enlace, Cambié el link de mi dominio y ya no apunta a mi blog, pero no se como cambiarlo en tu página, Cuando me registré debí poner ese dominio.
Mi blog ahora esta bajo blog.celemin.org o directamente como celemin.blogspot.com.
:-*
15 Octubre, 2007 a las 9:16
Sí, Nikté, sí, es roja la nariz, y la acidez está presente más en mi alma que en mi estómago, por suerte. La mantengo a raya por miedo a la sobredosis, pero no podría vivir sin ella.
Y a mí que los kiwis me recuerdan a María Jiménez…
15 Octubre, 2007 a las 10:58
Ay, Ella, a mí no me parece un tío especialmente raro… Luce una nuerosis de lo más inofensiva ¿no? Después de los 30 -por decir una edad poco comprometedora-, desconfío más de quienes parecen “normales” que de las personas abiertamente raras…
15 Octubre, 2007 a las 13:25
:-) Teniente Ripley, sé de arquitectura lo suficiente, tesoros enterrados sólo hay en las películas (sumergidos quedan, pero los roban los de Odissey). Soy treintañero y de rostro bien parecido. Soy más alto que Ford, 1.93, pero lo del cuerpo estamos trabajando en ello (no gordo, pero necesitado de músculos).
Ángeles, gracias :-D
Nikté, no he dicho que no me gusten los kiwis, sólo que me los como con cuchara. Lo abres por la mitad y atacas con la cuchara, así no te pringas :-P
No he mentido, pero tampoco me toméis en serio :-D
Tentación me ha dado de hablar de plátanos, que soy canario, pero me he contenido XD
15 Octubre, 2007 a las 16:22
El problema es que el tipo debió pensar que lo del kiwi era la releche en cuanto a técnica de seducción y vaga por los mercados madrileños comprando frutas de estas con pelos y poniéndoles ojitos a las fruteras. O aún peor por las casas de sus recientes amigas, escudriñando neveras y no sé si meneando el culo al hacerlo.
Has despertado a la bestia come kiwis que llevaba dentro. Dios nos pille confesados, Ella.
Besos afrutados
15 Octubre, 2007 a las 21:16
- Joder, no es posible.
- Te lo juro. Me estuvo dando largas toda la noche y yo ya veía quedos piedras. Así que, como la vi delgada, pensé que era macrobiótica y me dije: pues nada, vamos a darle al rollo del yogur cero cero.
- Anda ya.
- Que debía serlo, porque sólo le quedaba uno de muesli, por lo que deduje que los cero cero se los había acabado. Luego vi que tenía kiwis y me dije: a ver si amortizo las lecciones que me dio María cuando me llevaba a cenar a sitios caros con sus padres, que todo se tenía que pelar con cubiertos.
- ¿Y te pelaste el kiwi con cuchillo y tenedor?
- Sí, pero no me dio cubiertos de postre, así que me las apañé con uno que no estaba demasiado afilado. Encima me dio el kiwi más maduro y pensé que más que pelarlo iba a machacarlo, pero no, me salió de manual.
- ¿Y?
-Pues como no tenía cara de estar muy convencida le conté el rollo de la infancia, colegios estrictos, palmetazos y traumas infantiles.
-¿Y se lo creyó?
- De pe a pa.
- Anda ¿no me digas que te la tiraste?
- Tres veces.
-Fantasma; no te creo ni lo del kiwi.
15 Octubre, 2007 a las 21:38
¡Qué bueno, Carz!
Besos kiwiescos para todos.
Raquel
15 Octubre, 2007 a las 22:34
Jajajaja, ¡qué manera de sacarle partido a un kiwi!
16 Octubre, 2007 a las 13:07
Desde luego este es el kiwi más delicioso que jamás he comido. Empiezo a verle sentido a esta petición tan extraña a las tantas de la madrugada, porque creo que le estamos sacando más “chicha” a este kiwi que a un buen chuletón de ternera. Tu insólito XY, Ella, ha ejercido en los orgiastas lo que yo llamo el efecto AXE; la petición del kiwi, al igual que los anuncios del susodicho desodorante, no gusta a nadie, pero todos hablan de ello.
Ella, ¿esperabas que te saliese un replicante en esta historia? Genial Carz.
Besos con sabor afrutado
16 Octubre, 2007 a las 13:15
A ver, a ver. Llevo varios días con problemas técnicos, sin poder entrar en mi propia orgía, y… ¿Qué está pasando aquí?
La teniente, no seas culo veo culo quiero, anda. Además, tendría que ser el propio Han Solo el que se pronunciase al respecto, no yo. Por cierto, no me parafrasees para ligar con Mirko, que seguro que andas sobradita de recursos.
Y tú, Carz…
Besitos orgiásticos para todos.
16 Octubre, 2007 a las 13:20
Dafne, ¿un pellejudo? No, hija, con ésos no me cruzo. El último se llamaba Batty. Aunque, según la versión del director… Rick Deckard… ¡Madre mía, Harrison Ford de nuevo!
Besos replicantes.
16 Octubre, 2007 a las 13:21
Se me olvidaba: Mirko, ¿1,93? Interesante dato.
Besos de altura.
16 Octubre, 2007 a las 13:25
Vaya protagonismo el del kiwi… y cómo fué? ¿No es duro lo de la castidad?
Un besote,
karuna
16 Octubre, 2007 a las 13:39
¿Dura la castidad, Karuna? Chica, a ver si de una puñetera vez me pongo manos a la obra (o, precisamente, dejo de ponerme manos a la obra) y la ejerzo. Se debe de estar tan bien, ¿no? Sin complicaciones de ningún tipo, ni quebraderos de cabeza tales como: “Pero ¿a quién he metido en el catre?”. Sin el síndrome del día después (o la mañana siguiente)…
Voy a hacerme mística. Oye, Santa Teresa tenía unos orgasmos que te mueres, y se quitaba la parte más engorrosa del asunto: decepciones, ilusiones, pesados que te acosan luego, teléfonos que no suenan cuando te hace falta…
Besos orgásmicos.
16 Octubre, 2007 a las 14:30
Carz, creo que después de tu último gemido nos tendremos que plantear una colaboración a cuatro manos en un futuro. Y no seas mal pensado.
Besos a pares.
16 Octubre, 2007 a las 18:11
Jaja, eso es lo que se dice un ligue “ecológico”, de los que hay que regar y mimar como a las plantas, no sea que se marchiten y se le caigan las hojas, como al otoño.
16 Octubre, 2007 a las 19:04
Joer, lo que da de sí un kiwi … si es que no hay como las pequeñas cosas ;)
16 Octubre, 2007 a las 20:01
Al fin regresaste, B-Ella.
Este rincón de la galaxia es mucho más feo si no te paseas por él.
No, no soy ese Contrabandista que mencionas, pero por ti tendré la cara, la edad y el cuerpo -y cuanto desees- de ese XY de celuloide o cualquier otro que elijas. Recibo demasiado a cambio.
Un beso interestelar.
16 Octubre, 2007 a las 22:04
Ella, por fin. Tenía ganas de volver a leerte. Espero que hayas vuelto renovada para seguir deleitándonos con tus historias.
Curioso lo del kiwi.
Un beso verde.
16 Octubre, 2007 a las 22:18
Un hombre que amanece en cama ajena, abrazado a la mujer con la que soñaba desde hace meses, puede sentirse satisfecho.
Si se levanta con sabor a kiwi en los labios, además, puede afirmar a los cuatro vientos que es un ser humano feliz. Aprovéchalo.
Gracias por haber vuelto.
Besos con arena de playa y espuma de sal atlántica.
17 Octubre, 2007 a las 0:47
Con lo que me gustan los Kiwis!!
17 Octubre, 2007 a las 12:43
Si yo te contara Ella, cuánta razón tienes, sin tener que dar motivos de todo, sin remordimientos, sin problemas…. Y a disfrutar, que son 3 días :-)
Besos aventureros,
karuna
17 Octubre, 2007 a las 15:53
Jeje, qué agitado está todo.
Yo no suelo tomar fruta: mal, mal… sólo algún que otro plátano de vez en cuando pero, por favor, no me malinterpretes.
Como muchos tomates aunque eso es una hortaliza, ¿verdad?
Besos vitamínicos.
17 Octubre, 2007 a las 17:43
Mirko, con lo de canario tendrías que haber empezado! Yo tengo algo de lindo gatito (no el bigote, lo prometo!).
1′93! Me encantaría acurrucarme en una butaca de cine junto a ti… Junto a ti , quiero decir, no en la fila de atrás, uf!
Y gracias por la foto de tu cuerpo y alma, otro día más inspirado te enseño la mía.
Carz, fenomenal tu segunda parte!
Ella, de verdad, lo de la suerte de Santa Teresa no te lo crees ni tú, no cuela para nada!
Besos místicos
17 Octubre, 2007 a las 22:03
Ay! siempre nos pierde la ternura
17 Octubre, 2007 a las 23:26
Ojito, latenienteripley y Mirko: aquí los despelotes se hacen en público. A ver si me vais a utilizar la orgía para flirtear y luego os marcháis a consumar solitos y a un picadero privado. En fin, ten bacanales para esto.
Besos estupefactos.
18 Octubre, 2007 a las 0:17
Ella, iba a decirte que en toda orgía siempre hay sitio para tres, pero me he contenido…uy,¡si ya lo he dicho! :-D
Teniente Ripley, gracias por esas palabras; ¡hacía tiempo que nadie me decía estas cosas! :-)
Para gatito no me gana nadie, todo un Leo al que le falta la valentía, como en el mago de Oz… ;-)
Besos acurrucados
19 Octubre, 2007 a las 4:51
más allá de la anécdota de la frutita y la ternura y si se lo tiró, como dicen ustedes, o no, lo que me asusta es la foto, o mejor la espalda de la bella
¡dios, estoy sin los lentes! pero si es un tío (así le dicen allá) y no una tía, como hubiese querido.
21 Octubre, 2007 a las 8:11
Ellita, sabes de sobra que no hay mejor sitio que tu casa, que donde caben dos caben tres, cuatro, cinco…
Que a Ventrílocuo, que se nos ha puesto de por medio, le invitamos también, y hasta a Han Solo, aunque me haya ignorado cual kiwi pasado de fecha…
Besitos amontonados,
21 Octubre, 2007 a las 23:25
Creo que pensándolo mejor, prefiero toda Ella para mí :-D
22 Octubre, 2007 a las 9:46
Y si Ella me prefiriera a mí, Mirko, listillo?
Ay, cuánto os queda por aprender a algunos XY!
22 Octubre, 2007 a las 21:09
Ya sabes lo que dicen de las experiencias: vale más arrepentirse de lo que has hecho que de lo que no.
Sin duda, una historia para recordar… ;)
23 Octubre, 2007 a las 2:54
Lateniente:
¿me estás invitando? Soy medio inocente ¿a qué?
Besos.
23 Octubre, 2007 a las 2:56
Lateniente 2: hey! cómo hago para sumarme si no puedo llegar a tu casa??
23 Octubre, 2007 a las 15:14
ella….crees en la posibilidad del flechazo blogosferil?…
Déjame atracar mi barco durante un tiempo en tu playa, déjame que te enseñe todos los tesoros de mi biblioteca y de mi alma…
23 Octubre, 2007 a las 17:30
Pero, bueno, ¡cómo anda este patio de los gemidos!
Contrabandista, debo preguntarte algo parecido a lo que Ventrílocuo le pregunta a latenienteripley: ¿quién eres? ¿Cómo se llega a tu casa?
Besos desconcertados.
24 Octubre, 2007 a las 1:48
No Ellita: desconfiá de los que te invitan y no te dicen dónde y de los que te prometen enseñarte… ¿quién se puede arrogar el don de enseñar sin aprender?
Besos iracundos. El patio se llena de gemidos, pero también de gritos de ira.
24 Octubre, 2007 a las 3:12
Éste es uno de los gemidos más apasionados que te recuerdo, Ventrílocuo. Gracias infinitas por la parte que me corresponde. Me pregunto si obtendrás réplica.
Besos encendidos.
25 Octubre, 2007 a las 2:30
algún día mereceré las réplicas ¿no creés?
tomo tus besos y enciendo un puro
25 Octubre, 2007 a las 16:26
Uy, ainnsss qué finolis que sois los que bebéis en madrid, hija, que los tíos en vez de comeros el higo (léase jigo) os comen el kiwi…
Yo me como los kiwi con cuchara de palo, qué pasa. Ca uno es como es.
Besos cítricos, y recuerdos al redoxon (qué me gustaba de chico el redoxon, y ahora, vaya….. -¿también tú con el rollo de evocar a la infancia, carlitos? - cí, pero a mí ella ce me reciste :-( )
25 Octubre, 2007 a las 18:14
Qué soez mi gemido anterior. Lo retiro (al parque, se entiende).
29 Octubre, 2007 a las 13:12
Lateniente: es cierto, Ella siempre puede elegir a quien quiera. Mis disculpas.
Besos pesarosos