El liviano efluvio de una aparición I

Estoy sentada en la tercera fila del salón de actos de un hotel de cinco estrellas. Asisto a una conferencia molto divertente titulada Traductores dentro de la zona euro. He sido invitada a dicho evento por su organizadora: la directora de una agencia de traducción con la que colaboro desde hace poco más de un año.
A la altura del minuto doce, mi mente reivindica su derecho al recogimiento en entornos soporíferos e inicia, por cuenta propia, una higiénica fase de desconexión, coyuntura de la que mi corporeidad se vale para apercibirme de que el día menos pensado se vengará como es debido de las perrerías a que, en ocasiones puntuales, la someto. Imagino que con ello me está lanzando una amenaza en toda regla de cara al próximo acto social al que me toque acudir. Llegado ese momento, posiblemente sufra algún episodio de incontinencia urinaria, sudoración escandalosa en la región axilar, un antiestético tic en un párpado u otro tipo de maldad tan ruin que mi imaginación, de vacaciones fugaces junto con mi mente, no piensa molestarse en adivinar en este instante. En cuanto a vendettas se refiere, nuestro organismo puede llegar a mostrarse más sañudo que don Vito Corleone.
Como consecuencia de las amenazas recién recibidas, comienzo a escuchar el llanto lastimero de los dedos meñiques de mis pies, que solicitan clemencia desde las sandalias imposibles donde llevan varias horas cumpliendo condena. Desde luego, resulta sobrecogedor. Sí, sí, queridos, tranquilos, me descalzaré con disimulo. No, hasta ese extremo no puedo llegar. Sí, ya sé que el suelo de mármol es fresquito, pero las leyes del decoro me impiden tomarme esa licencia en semejantes circunstancias. En cuanto lleguemos a casa, os zambullo en un tanque de agua helada. Prometido.
Conmovida por el sufrimiento de los pequeñines, con todo el disimulo del que logro hacer acopio, me agacho cual grácil Odette para desabrocharme las pulseras que aprisionan mis tobillos. Mientras realizo el cambio de postura mencionado, llevo a cabo un barrido de mi entorno: a la izquierda, el tipo que está sentado junto a mí, observa de reojo, con cara de pocos amigos, mis sospechosos movimientos. El flanco derecho, en cambio, aparece despejado. Da al pasillo que divide el aforo en dos mitades perfectas: un par de siameses separados por un cirujano estrella. Mientras me libero de los grilletes de charol negro, echo un vistazo cotilla al ala derecha, y es entonces cuando a unos ¿2, 3, 7 metros? localizo a un individuo tan perturbador como perturbador. ¿Me estará traicionando una vez más mi astigmatismo galopante? ¿De dónde se habrá escapado ese espécimen? Está sentado en la segunda fila. Menudo perfil. Los tipos trajeados me dan grima, me aburren, me incomodan, pero éste tiene un no sé qué informal, incluso aventurero, que me pone atómica. A lo mejor es su reloj de buceo, o esa pose de “aquí me tienes mundo”, con el brazo izquierdo apoyado en el respaldo de la silla contigua, que menos mal que está libre: de lo contrario no podría disfrutar del espectáculo. Lo que daría por ocupar ese asiento. ¡Ah!, me acaba de mirar. Bien, a ver, Ellita, mantén la compostura. Haz el favor de olvidarte de los malditos zapatos. Cuando vuelva a repetir jugada (te aseguro que lo hará. Que sí, que te lo digo yo. Aparca la modestia, que no te va con el escote), hazle pensar que ha sido él quien te ha descubierto a ti, y no al contrario: tú ignoras su existencia. Tú estás sobrada de existencias de ojos bellos, rasgados y profundos. Adopta una pose altiva. Eso es: eleva el mentón, hombros atrás, fija tu brumosa vista en los conferenciantes, frunce los labios levemente, así, muy bien, me gusta esa actitud de archiduquesa de país centroeuropeo en el período de entreguerras. ¡Eh, eh! Mucho cuidado. Márcalo tan sólo cuando estés segura de que no te mira. Me da que este elemento es de los que practica (y con pericia) el vil arte del disimulo. Si, por un casual que el destino no quiera que se dé, te pilla en acción, regresas a tu punto de partida (recuérdalo: el entarimado) llena de dignidad. Por cierto, mantén a raya cada músculo facial. No se te ocurra sonreír: no se le sonríe a la nada, y él es nada para ti, no existe, es humo, niebla londinense, calima mañanera, el liviano efluvio de una aparición.
20 Agosto, 2008 a las 19:00
…Y te quedas tan a gusto, eres ruin de verdad dejándonos así, con la miel en los labios, con la seducción en la sartén, sin terminar de cocinar. Ay, Ellita qué bien se te da enseñar sólo la patita.
Muas!
20 Agosto, 2008 a las 20:44
Sois un cazador con aspecto de mujer, utilizais las mismas armas que muchos de nosotros para atacar, seguramente la presa cayo en tu trampa, pero no todos son iguales, algun dia encontrareis “la horma de tu zapato” ……
Abrazo sonrisa y beso
20 Agosto, 2008 a las 20:49
Inma Luna, espero no tener que pedirte prestado el famoso mortero.
wallyzz, ¿me puede usted decir qué he hecho para que me pinte usted como ser abyecto donde los haya? Fíjese que, a fin de cuentas, me compara con un XY. Ni que yo fuese Valmont. Eso debería. Jamás he mirado a un hombre para reírme de él. Jamás. Imagino que ello me incluye en ese grupo de humanos pertenecientes al género tonto. Seguro que sí.
Besos indignados
20 Agosto, 2008 a las 20:50
Supongo que, aparte de sandalias de Guantánamo, llevarías también un buen ramo de catleyas para el señor Swann, Odette.
20 Agosto, 2008 a las 21:13
Hola:
El presente es un tiempo difícil, literaria y literalmente. No obstante, Ella (como era de esperar) se desenvuelve bien, se entrega a la primera persona pese a su nombre en tercera. Quizá promiscua, cual Dame en rose, no duda en entregarse también a la segunda cuando “Swann” la descubre. Otra vuelta de tuerca que “Madame de Crécy” ajusta con precisión.
A la espera de saber si “Swann” es el “cisnne” de Ella, quiero resaltar tus toques de humor: “En cuanto lleguemos a casa, os zambullo en un tanque de agua helada” y un par de frases excelentes: “Tú estás sobrada de existencias de ojos bellos, rasgados y profundos”. “No se le sonríe a la nada, y él es nada para ti, no existe, es humo, niebla londinense, calima mañanera, el liviano efluvio de una aparición” (espléndido final).
Además, estoy muy interesado en las contradicciones (fémina al fin) de Ella (quién sabe; quizá algún día yo también asista a una conferencia molto divertente): “Márcalo tan sólo cuando estés segura de que no te mira. Me da que este elemento es de los que practica (y con pericia) el vil arte del disimulo”.
Si yo fuese él, la invitaría a tomar un café y discutiría con Ella su idea más triste (posiblemente, más intrínseca en esta aventura): “No se le sonríe a la nada, y él es nada para ti”, con el acuerdo previo de un deseo indecente y concedido al perdedor de la dialéctica batalla.
Madame, besos y enhorabuena.
20 Agosto, 2008 a las 21:21
Así, así, mantente fría, calma, con esa pose que lo deslumbre para que así no pueda esquivar un dardo certero y caiga rendido a tus pies.
Quien fuera traductor aventurero y orgulloso.
Por cierto, ¿y los dedos de los pies? ¿sobrevivieron? ;)
20 Agosto, 2008 a las 21:23
Querido Nosurrender, yo siempre llevo encima un ramo de catleyas para el señor Swann de turno, aunque, ¿lo merece?
Monsierur Loverfriend, ¿cómo ha podido dar carpetazo a su blog, escribiendo como escribe? En fin, estoy segura de que regresará muy pronto al tajo blogosferil. ¡Ay!, qué feíto le ha quedado ese: “Fémina al fin”. Como no me parezco a esos XY que se ofenden muchísimo cuando te refieres a su género en plural, no me doy por aludida ni por ofendida. Odio los arquetipos, aunque, muy orgullosa, cumplo a rajatabla con dos o tres topicazos machistas que circulan por ahí y que, por supuestísimo, ahora mismo no le pienso revelar, aunque uno de ellos queda manifiesto en el presente post. Por cierto, para terminar: apueste usted quién de los dos perdería esa hipotética batalla dialéctica.
Susej, los deditos bien, muchas gracias. Ellos siempre sobreviven.
Besos encantados (porque uno solo de vuestros gemidos justifica cualquier post)
20 Agosto, 2008 a las 22:21
Dígame que tan solo es un relato, dígame que no son ustedes tan retorcidas.
20 Agosto, 2008 a las 22:22
Me da a mi que las sandalias van a ir fuera, pero que no te las vas a quitar tú…
Esto de dar y quitar al mismo tiempo es una buena estrategia. Ellita, vas a tener que darme unas clases.
Besitos maestra.
20 Agosto, 2008 a las 22:28
Yo es que he tenido excelentes maestros, don Brisuón, y todos me enseñaron que, si mostraba el más mínimo interés por ellos, me depreciaba en este extraño mercado. Es triste, pero ustedes mismos nos enseñan, y lo mejor es que luego silban, y miran para otro lado, y nos llaman retorcidas: ja.
Ati, guapa, que no, que aquí el personal me está pintando de Mata Hari, pero yo sólo me he limitado, por una vez, a escuchar las sabias recomendaciones de una sensata voz interior.
Besos risueños
20 Agosto, 2008 a las 22:48
Ni caso, yo estoy contigo. Ellos nos han acabado por hacer así. Les encanta estirar la goma, y cuando les sacude en los morros nos acusan a nosotras de maquiavélicas.
Sigue haciendo caso a esa voz interior.
Un besote, Mata Hari mía ;)
20 Agosto, 2008 a las 22:52
¡Uf!, eso de la goma y los morros duele, Ati. No sé, a mí es que me fascina esa capacidad de formar piña de los tíos cuando se sienten atacados por una de nosotras. Y, fíjate tú qué pedazo de ataque en este caso: evitar que un desconocido te pille babeando. En fin, menudas perversas estamos hechas. Así nos va.
Besos encantados
20 Agosto, 2008 a las 22:58
Hola:
Gracias, Madame. Yo también espero reiniciar pronto (y por enésima vez) mi blog.
Lamento haberte molestado. Te pido disculpas. Solo he querido expresar un aspecto de mi (escasa) experiencia con las mujeres. Las encuentro contradictorias; no entiendo sus cambios de actitud con respecto a mí. No pretendía mostrarme machista. No lo soy en absoluto. Siento haber generalizado y, por supuesto, me refería al personaje.
En cuanto a la apuesta, perdería yo, desde luego (o me dejaría ganar). Mi victoria sería conseguir que aceptase la propuesta.
Madame, besos y disculpas.
20 Agosto, 2008 a las 23:14
De entrada, monsieur, debo decirle que me resulta seco en exceso ese “Hola” que encabeza sus gemidos. Tiquismiquis que está una, oiga.
Y ahora te tuteo y paso a explicarme, Loverfriend. Lo considero necesario: en absoluto me has molestado, ni tú ni ninguno de los orgiastas que han gemido. A lo mejor me he pasado con la sorna en mis respuestas. Para mí es un lujazo que andéis por aquí, que dejéis vuestro rastro de un modo tan inteligente. En serio. Si te sirve de consuelo, no te has equivocado: soy muy contradictoria, pero no creo que por ser mujer. Ninguna mujer ni ningún hombre mínimamente inteligentes se ofenderán si los meten en saco alguno. Uno sabe bien quién es. Ni yo ni tú ni nadie somos un género, sino individuos únicos e irrepetibles, aunque a veces nos venga de maravilla dar a entender lo contrario para hacernos rabiar mutuamente, para lamernos las heridas que nos hicieron los pecadores y que acabamos echando en cara a los justos.
Un placer tremendo, siempre.
P.D.: ¿Puede conocerse la propuesta?
20 Agosto, 2008 a las 23:24
Quién sabe… lo mismo en ese “saco” encontramos la horma de nuestro zapato…
Ella, deberíamos aprender de ellos, que por menos de nada se lanzan a la yugular para defender a un igual. Y nosotras… nosotras si podemos vamos y la rematamos.
Tontas que somos… otra vez en el mismo saco.
Besitos
20 Agosto, 2008 a las 23:28
Eso es lo que admiro de ellos, Ati, esa piña de la que te hablaba. ¿Ves? A vueltas con el saco.
Besazos charlatanes
20 Agosto, 2008 a las 23:40
No esperaba menos de usted, Ella. La orgía es para el que se la trabaja, y los placeres son más si no se obtienen gratis.
¿Pudo el humo derribar la tarima en que posaba su mirada?
Intrigado me tiene.
Besos.
21 Agosto, 2008 a las 0:00
Bueno, la propuesta es conceder un deseo indecente al perdedor de una batalla dialéctica.
En cuanto a la discusión principal, yo jamás formaría piña con un congénere ante una dama. Si tres o más, prefiero quedarme solo como representante. En serio, no me gusta nada el punto de vista masculino y tópico sobre las mujeres (tampoco el femenino -y tópico- sobre los hombres).
Besos. Gracias por corregirme.
21 Agosto, 2008 a las 0:47
Jaja, Renito, me ha encantado el lema, sí señor. Luego se piensa la gente que mantener viva la llama de una orgía no requiere esfuerzo.
Loverfriend, sigues sin responder, pero haces muy bien, no te preocupes. Es mejor no saberlo todo, dejarle espacio al misterio. Al final, la goma de Ati me va a acabar dando en los morros, por tensarla más de lo conveniente.
Estoy tan harta de la guerra de sexos… Eso ya está pasado de moda (aunque no dejaré de revelarme ante según que personajes repletos de mala baba, misóginos de pura cepa). ¿Qué hay del sentido del humor? ¿Por qué nos sulfuramos tanto cuando alguien dice las mujeres esto o los hombres aquello? De todas formas, todo este asunto es ya un poco irremediable: estoy segura de que seguiré disparatando en plural contra vosotros cada vez que un XY me la vuelva a jugar (y tú y el otro y el de más allá hará lo mismo). Eso no significa que no sepa que en ese instante no estoy siendo justa con una porción considerable de congéneres suyos. Qué se le va a hacer. Nadie es perfecto. En fin, menuda noche.
Besos de carmín rojo
P.D.: Acabo de darme cuenta (este intercambio de gemidos ha sido vertiginoso) de por qué me llamabas contradictoria, y te estabas equivocando de adjetivo (lo que no quiere decir que no lo sea). Reflexiona un poco, relee el post con detenimiento, y te llegará a los labios otro término mucho más certero.
21 Agosto, 2008 a las 13:36
No sé si me gusta más lo que cuenta o cómo lo cuenta.
Gracias por envolverme.
Por un momento me he sentido el destinatario de su noble mirada.
Besos perturbados
21 Agosto, 2008 a las 14:09
Claro que sí, déjanos con las ganas, que sigamos leyendo, que esperemos la continuación, que tu segunda parte sea un pequeño aliciente para mi estos días, que lo será, y me gustará que así lo sea.
Besos mil!
21 Agosto, 2008 a las 14:32
Toda la vida pensando que “especimen” era una palabra llana y esta historia de estratagemas en materia de seducción me enseña lo esdrújulo del término en su singular existencia. Que desagradable sorpresa.
21 Agosto, 2008 a las 15:14
Ten cuidado Ellita; que de heroina pasas a villana para algunos orgiastas por no guiñarle un ojo ni enseñarle la lengua al especimen. Endeluego…
21 Agosto, 2008 a las 16:41
Iluminado, gracias a usted, siempre, por dejarse envolver.
Libertad, eres generosa en exceso al pronunciar ese “aliciente”. Me lo pones muy difícil. Espero estar al nivel.
capitan-alatriste, es lo que tiene creer según qué bulos. Yo no entiendo de estratagemas, pero me encantaría, oiga. Ya sabe la devoción que le profeso a Santa Madame de Merteuil. Lo que daría por recibir clases particulares de ella…
XX infiel, de antiheroina a villana, querrás decir, porque yo heroina no he sido en mi vida. Es más, si me dieran la oportunidad de serlo en el futuro, rechazaría la oferta.
Besos de satén
21 Agosto, 2008 a las 16:43
Querida Ella:
Onán podrá ser bueno, pero está visto que tú sólo te conformas con lo mejor (no sé si tachar “conformas” de amarillo).
Besos insaciables, maestra.
21 Agosto, 2008 a las 16:55
Querido Arturo, ¿por qué relegarías al amarillo ese “conformas”? Yo, lectora retorcida (sí, sí, ya sabemos que soy mujer. Eso no tiene arreglo a estas alturas), había puesto un guión imaginario en ese verbo: “con-formas”, con lo cual, directamente, le he asignado un turquesa intensísimo.
Besos coloridos
21 Agosto, 2008 a las 17:04
Bueno, no era mi intención hacer piña con nadie.
Siempre fuí muy patoso como para meterme en melé alguna.
21 Agosto, 2008 a las 17:31
En “melé”. Me encanta, Brisuón.
Ea, se acabó: esta orgía cierra el cupo de disculpas admitidas. Aquí cada uno dice lo que le viene en gana y luego recibe (o no) respuesta de mí o de cualquier otro orgiasta. Yo entendí que su gemido estaba hecho desde el sentido del humor, y en tono jocoso le di la correspondiente réplica, y tralará.
Quiero pensar que los niños y las niñas somos amiguitos, y que lo seguiremos siendo por mucho tiempo.
Besos amistosos
21 Agosto, 2008 a las 18:19
Madame, no es extraño que la confusión se interponga entre nosotros: a pesar de mis reiterados intentos de conversar con usted, siempre me responde Ella (al menos me queda el consuelo de saberla su alter ego).
No pretendo mostrarme misterioso (creo que soy demasiado transparente). La propuesta en cuestión estaba dirigida en este caso a Ella. En mi primer comentario escribí: “Si yo fuese él, la invitaría a tomar un café y discutiría con Ella su idea más triste (posiblemente, más intrínseca en esta aventura): “No se le sonríe a la nada, y él es nada para ti”, con el acuerdo previo de un deseo indecente y concedido al perdedor de la dialéctica batalla”. Eso es todo.
Sobre el adjetivo más certero que “contradictoria”, he de decirte que, en efecto, ha llegado otro a mis labios (habré de conformarme con un adjetivo); aunque no estoy seguro de que sea mejor ni el que tú has pensado: “cauta”. Te agradecería que me ayudases en este asunto, pues, lejos de ser menor, podría cambiar el color de mis recuerdos acerca de dos cenas con amargo despertar.
En la nueva lectura, sin duda imbuido por el aroma de Odette, he descubierto dos frases “proustianas” en su extensión y equilibrio: “A la altura del minuto doce, mi mente reivindica su derecho al recogimiento en entornos soporíferos e inicia, por cuenta propia, una higiénica fase de desconexión, coyuntura de la que mi corporeidad se vale para apercibirme de que el día menos pensado se vengará como es debido de todas las perrerías a las que, en ocasiones puntuales, la someto” y la segunda a partir de esta. Madame, yo soy ateo; pero si Dios existe, su nombre es Marcel.
Quiero comentar también la fotografía de John Akehurst: la piel pálida sobre el fondo blanco hace que el desnudo principal sea el de los ojos claros, si bien la mirada sería aún más poderosa ocultando el castaño del cabello.
Besos.
21 Agosto, 2008 a las 18:31
No sé porque se molestan si en el fondo lo que les gusta de nosotras es que nos hagamos de rogar, dí que sí Ella que en el fondo si babeas pasará por tu lado para que babees más y te ignorará. También nosotras hemos aprendido el arte de la seducción o el juego al que tanto a chicos como a chicas nos gusta. ¿qué haríais sin nosotras? y… ¿qué hariamos nosotras sin ellos?
Besitos juguetones
21 Agosto, 2008 a las 18:49
Nunca soportaria sus besos indignados mujer, solo si me dijera que la indignacion esta plagada de buenas intenciones…
Sabra disculpar mi tono ironico, quiza deberia ser menos escencial….
Abrazo sonrisa y besos que dan dignidad a ese bello rostro
22 Agosto, 2008 a las 12:15
Monsieur Loverfriend, aquí usted siempre se ha dirigido a Ella, la regente de esta bacanal, la única que puede responderle, la misma que habla con el resto de orgiastas, la que se muestra en carne viva en cada post. ¿Acaso no es conmigo con quien está conversando ahora?
En cuanto al misterio, no me parece incompatible con la transparencia. Al menos en mi persona no son términos contrarios. Entendí lo que decía desde el primer momento, simplemente traté de dar una vuelta de tuerca al juego, pero es mejor dejarlo como está, en nombre de ese misterio mencionado del que soy incendiaria defensora.
Con respecto al adjetivo, no, no era “cauta” precisamente en el que yo estaba pensando, sino en otro mucho más corrosivo, tal vez porque teníamos en la mente distintas cosas a las que dar nombre. De todas formas, no va descaminado: la cautela aparece (si no se tiene por naturaleza) cuando aquéllos que se han hartado de ser San Sebastianes asaeteados una vez tras otra se ponen una coraza. Esa armadura les impedirá recibir nuevos flechazos, pero también disfrutar del tacto ajeno.
Yo me refería a otra Odette (y lo sabe, ya que en un gemido anterior entrecomilló el sustantivo “cisne”), pero me encanta que tanto usted como NoSurrender miren hacia Proust, sobre todo si, tal y como me confiesa, el nombre de su dios es Marcel. Un honor, ya le digo, caballero.
Edamal, en el fondo les encanta, porque les va un reto más que a un tonto una tiza, pero tienen que decir algo, y lo mejor es aquello de “pero mira que sois malas”, o retorcidas, o lo que sea. En realidad dicen esas cosas encantados, con una medio sonrisa que no pueden contener.
Wallyzz, no dejes de ser esencial nunca. Yo no pienso abandonar la ironía, ni el tono jocoso, ni el humor disparatado.
Besos tórridos (que hoy hace un calor…)
22 Agosto, 2008 a las 12:39
Hola Ellitaaaa
Te veo en tu salsa. Espero los próximos efluvios con las mismas ganas con las que he respirado éste. Me gusta cómo me seduces (siempre me ha gustado).
Un placer la orgía de nuevo.
Un besazo
22 Agosto, 2008 a las 12:43
A mi me ha encantado como siempre porque me permite evadirme, transportarme a paraisos lejanos, sentir, jugar con nuestros pensamientos, soñar con unos tacones rojos…vivir más vidas.
Guerra de sexos.. pijadas!!
22 Agosto, 2008 a las 14:52
sabelilla, guapa, qué ilusión tenerte de nuevo por aquí después de ¿años? Eres una de las orgiastas más antiguas, de las que vio nacer y crecer esta bacanal. No sé si lo sabías, pero así es.
Bienvenido, maximo diechi, es un placer, y bien orgiástico, que te unas a nosotros, “máxime” si eres un XY tan cabal como para poner ese broche a tu gemido.
Besos salvajes
22 Agosto, 2008 a las 17:41
Madame (discúlpeme que siga diferenciando), usted me hiere. ¿A qué la distancia en el tratamiento? Sí, yo beso su mano en el primer acto, pero encuentro impropia la lejanía cuando la invito a bailar en el segundo (y subsiguientes).
¿Puedes decirme cuál es el adjetivo en cuestión? Estoy intrigado (más si cabe sabiéndolo corrosivo). Me alegro de que Ella no sea cauta. No podemos ser cautos con la ilusión: su liviano efluvio se desvanece, la misma en sí se desvanece.
Kisses.
Sir Loverfriend (amigo de reyes y amante de reinas, cual Lancelot du Lac).
P. S.: Entonces, ¿Ella acepta la propuesta?
22 Agosto, 2008 a las 21:10
Ya se sabe que en el sutil arte de la seducción hay que saber jugar bien la baza de la indiferencia. Lanzar la piedra y retirar después la mano, ofrecer primero y luego quitar lo previamente ofrecido: no hay mejor anzuelo, decía un amigo mío admirador del Johannes kierkegaardiano.
Interesante blog el tuyo.
¡Un beso!
23 Agosto, 2008 a las 11:01
Ella, dicen que la curiosidad mató al gato, pero a mi también me corroe la curiosidad por saber de qué adjetivo se trata…
Espero que la goma no terminara por romperse ;)
Besitos curiosos
23 Agosto, 2008 a las 13:41
¿De traje y con reloj de buceo? :-S
En estos casos yo soy muy malo. Si una Ella se me insinuara así, o no me daría cuenta o no me atrevería a mirarla y me moriría de vergüenza.
Siempre he sido un perdedor en el juego de miradas :-(
Besos sin abrir los ojos
23 Agosto, 2008 a las 17:20
¿Le hiero, Loverfriend? Eso son palabras mayores. Pensé que estaba siendo educada y correcta en el trato. Es más, me encanta conversar con mis orgiastas, y lo hago sobre todo cuando advierto que con sus gemidos buscan mi participación en la orgía.
Y ahora pasaré al tuteo, que luego dices que pongo distancia, para pedirte (a ti también, Ati) que me permitas reservarme ese adjetivo. No soy yo quien deba explicar ni adjetivar uno solo de mis posts ni de mis comportamientos y actitudes. Prefiero que sea cada lector el que adjetive y saque las conclusiones que tenga a bien.
En cuanto a si acepto esa hipotética propuesta, debo esperar a que me sea hecha.
Antígona, bienvenida a La orgía perpetua. Es un honor que se una a nuestra bacanal la protagonista de una tragedia griega.
Mirko, ¿si una mujer te mira una, dos veces, piensas automáticamente que se te está insinuando? Cómo os queréis, hermosos. En cuanto al reloj de buceo, fue definitivo para captar mi atención. Me encantan esos relojes. Yo creo que los pequeños detalles son los que verdaderamente importan, constituyen una carga explosiva de información acerca de una persona. ¿Por qué te resulta tan extraño lo del reloj de buceo y el traje?
Besos perpetuos
23 Agosto, 2008 a las 17:34
Permitida quedas, pero que sepas que me has dejado intrigadísima.
La conclusión ya te la dije en el primer gemido, necesito que me des unas clases. ;)
Besotes
23 Agosto, 2008 a las 22:51
Ay, Ella, es que, en mi caso, don Marcel siempre está presente. Así que el nombre de Odette me ha llevado directo a los campos de trigo de Combray. Me has dejado intrigado con esta desconocida Odette.
No obstante, el personaje de Odette de Crécy en la obra de Proust no es el más recomendable para una historia como Dios manda, para nada. Yo hubiera sacado al señor Swann de los salones de Verdurin y me lo hubiera llevado a cualquier otro salón. No sé, por ejemplo, una conferencia de traductores en algún hotel de cinco estrellas ¿no?
Besos.
24 Agosto, 2008 a las 16:30
No es una mirada, ni dos, Ella. Es una mirada intensa, un anhelo que se puede leer en sus ojos, un giro de cabeza, una sonrisa…no es un problema de quererse demasiado, sino todo lo contrario ;-)
24 Agosto, 2008 a las 17:36
Ati, me tienes en muy alta estima. Puede que esté preparada para impartir cursos de los que te interesan cuando los XY me resulten invisibles.
NoSurrender, mi grácil Odette es la de Sigfrido, no la del señor Swann. Tengo muy poco que ver con madame de Crécy, tal vez para mi desgracia.
Mirko, pues creo que deberías quererte mucho más de lo que lo haces. Gracias por este gemido, bastante clarificador. En el anterior no hablabas de intensidad ni de anhelo en esa mirada.
Besos orgiásticos
24 Agosto, 2008 a las 21:42
Madame, no sé cómo expresarme. Claro que eres educada y correcta; y a mí también me gusta conversar contigo (de hecho, es un auténtico placer).
¿Si no te permitiera la reserva lo desvelarías?
Besos sin adjetivo (desangelados, pues).
P. S.: ¿Ella no ha recibido mi propuesta? Estoy confundido. Leí que lo había entendido desde el primer momento.
25 Agosto, 2008 a las 1:15
Eres una maestra de la seducción. Me quitaré mi enorme pamela rojo pasión ante ti.
25 Agosto, 2008 a las 12:05
Interesante y seductor blog sin duda, un placer!
La verdad es que siempre he pensado que debe ser una tortura esos taconazos tan sexys y que también será un placer el sentarse o desprenderse de ellos en un momento oportuno, desde luego me haría complice de esos momentos y miraría para otro lado si os pillara en un momento de liberación ;)
, …yo siempre me compro un número mas para ir más comodo.
mmm…en general a las mujeres les gustan los hombres de manos y muñecas grandes, lo digo por el reloj de buceo, a mi me quedaría fatal, tengo una muñeca pequeña, bueno de todas formas con el ingenio aveces se puede seducir, ahora estaba pensando en Arthur Miller y Marilyn Monroe, es que siempre me gusto esta actriz ;)
un besito de reojo
25 Agosto, 2008 a las 14:56
Loverfriend, te expresas muy bien, no lo dudes. De forma impecable, diría: “Si yo fuese él, la invitaría a tomar un café y discutiría con Ella su idea más triste (posiblemente, más intrínseca en esta aventura): ‘No se le sonríe a la nada, y él es nada para ti’, con el acuerdo previo de un deseo indecente y concedido al perdedor de la dialéctica batalla”.
Las hipótesis, los condicionales, no sirven como propuestas, son lo que son: y si…
Claro que aceptaría su reto (comencemos a llamar las cosas por su nombre), pero, de momento, hay que dejar que este liviano efluvio fluya.
Con respecto a si me permites o no, estoy segura de que no actuarías de un modo desconsiderado.
La chica del MSN, bonito detalle. Muchas gracias. Debo de darle muy poca importancia a mis gestos, porque, antes de escuchar vuestros gemidos, mi comportamiento me parecía la cosa más normal del mundo: un tipo atrae tu atención por la razón X, lo miras y disimulas (por la razón X también). Si te digo la verdad, a mí lo que en realidad me gusta es ser seducida.
atikus, el placer de que hayas decidido pasarte por aquí es mío, te lo aseguro. ¿De verdad te compras un número más de zapatos? Reconozco que lo verdaderamente malo es calzar un número menos, pero… ¿Más cómodo? ¿No te salen ampollas con el roce? Eres un tipo duro. En cuanto al ingenio (que nace de la inteligencia y es hermano del sentido del humor), estoy totalmente de acuerdo contigo: a mí me seduce por encima de cualquier otra cosa. Al principio puedo fijarme en unos ojos, una sonrisa o lo que sea, pero si el dueño de los mismos carece de esa chispa que mencionas, pierdo el interés por él ipso facto.
Besos de cine
25 Agosto, 2008 a las 17:31
Gracias, madame. Una vez más tienes razón: yo no soy él (ni siquiera uso reloj). Espero de corazón que ese liviano efluvio aumente de peso, se convierta así en un efluvio insólito y Ella pueda tocarlo. No obstante, los efluvios son etéreos, no se poseen; cuando esto sucede, se transforman, cambian de estado, y, de acuerdo con los principios de la Química, sus propiedades y apariencia son entonces bien diferentes. Así pues, esperaré mi oportunidad –soy un hombre paciente– para presentar a Ella una proposición desnuda, que no reto (la vida es demasiado complicada para hacer difícil lo que debería ser fácil).
Kisses.
Sir Loverfriend (un caballero que jamás usaría las artes de Valmont).
26 Agosto, 2008 a las 9:40
Buenos dias, ella:
Siento no estar presente en la conferencia, siento no haber llevado nunca reloj, siento no ser tan interesante como para que me mires sin mirarte.
Pero lo que no siento es no tener apoyado mi brazo en una butaca vacia, lo lamentaria tan solo si en esa butaca hubieras estado tu.
27 Agosto, 2008 a las 0:46
Acabarás, de cualquier modo, con las sandalias en la mano, a ver pudiera ser en el mismo momento en que él se quite la chaqueta. ¿No te pone un hombre desenchaquetándose y dejando ver esa camisa insinuantemente tersa tan bien guardada bajo el masculino manto? hummm, a mí me encanta. Hace juego con tus charoles. Ay, cuenta.
27 Agosto, 2008 a las 1:51
Vaya, Loverfriend, veo que no te andas con chiquitas. Pues sí, tendremos que esperar a ver qué pasa. A lo mejor es que a fin de cuentas todos hemos sido, somos o seremos, efluvios para alguien. Yo me remito a mi experiencia personal: antes o después todos acabaron cambiando sus propiedades primigenias. Quizá el error resida en seguir intentando atrapar efluvios. Tal vez lo único que habría que hacer es emborracharse de ellos y luego echarse a dormir la mona en una cama cómoda y grande.
mynameispaco, veo que te has anglosajonizado. También te queda bien tu orgiástico nombre así. ¿Qué puedo responder a tu gemido? Que es una pena que no tengas blog (o que no me facilites su dirección). Te haría una cordial visita, no lo dudes, y posiblemente me sentara un ratito a descansar en esa butaca.
La pistola de Larra, ¿tú te das cuenta del tono tórrido-folletinesco de tu gemido? ¡Ay, cómo nos tienen el verano y los calores, nena!
Besos apasionados
27 Agosto, 2008 a las 6:00
Estaba sentado sobre un banco en una plaza y el verano me provocaba. Miré de costado, cerca un coro de ángeles de largas cabelleras, tan largas y sinuosas como sus piernas, ensayaba una canción de ranking radial. Mi aburrimiento era atronador, los ángeles lo notaron y callaron por un momento. El cielo dibujaba sonseras con las nubes, algunos pájaros aún creían en sus trinos, pero el tiempo implacable desprendía una a una sus plumas. En mi afán de contarlas me fui durmiendo y soñé que entraba en una orgía donde todos estaban tan aburridos como yo aún en el trajín de la refriega. Rodé entre un millar de bocas que intentaron despertarme de mi letargo sensual, desplazándome hacia una puerta. La abrí de par en par y me encontré nuevamente en la plaza. Pude verme, dormitando en el banco, con un libro abierto y desplazado en el descuido; el coro me rodeaba con curiosidad. Aplaudí como para espantarlos. Desperté y volví a la oficina, mis compañeras me sonrieron y yo me creí feliz, cada una de ellas había habitado mi ensóñación, encendí la pantalla y me saqué los zapatos…
27 Agosto, 2008 a las 10:15
Buenos días, ella:
La ilusión y el deseo beben del liquido que mana de la fuente de lo desconocido, un blog mal hecho, una luz muy fuerte, una falta de interes por no esperar nada nuevo, secan el manantial.
Seguro, que al menos mientras nos leemos, hemos estado en butacas pegadas.
27 Agosto, 2008 a las 16:01
Confieso que de todos los gemidos de este post me he centrado en el duetto principal. Interesante intercambio. Estupendo pulso. Besos grandes para Ella.
27 Agosto, 2008 a las 16:04
Con todos mis respetos, madame, estoy contigo en la conveniencia de una cama como escenario para el clímax (si bien, no es condición imprescindible); pero no precisamente para “dormir la mona”. Dormir ya dormiremos el sueño de los justos (y de los injustos).
El error no reside en seguir intentando atrapar efluvios: es algo indispensable para mantener la ilusión. Como dije antes, el error consiste en intentar poseerlos. ¿La posesión no es un pecado capital? Pues debería serlo.
“Antes o después todos acabaron cambiando sus propiedades primigenias”. Yo habría empleado el plural mayestático, porque, como bien dices, todos somos meros efluvios que solo alcanzan la transustanciación en la más anatematizada de las comuniones.
Besos sagrados.
27 Agosto, 2008 a las 17:29
Ventrílocuo, ya veo que usted todo lo hace a lo grande, hasta soñar. Espero que esa orgía soporífera no fuese ésta, porque, vamos, por aquí cualquier cosita menos aburrirnos.
mynameispaco, o sea, que tienes blog y, por lo de “nos leemos”, deduzco que sé quién eres. Chico, cómo os va la intriga últimamente a los orgiastas. Pues sí, habremos estado butaca con butaca en algún momento, seguro. La blogosfera propicia la promiscuidad.
mjrepisal, es una pena que Loverfriend cerrase su blog hace poco. Está captando la atención de gran parte del gemidero (me consta que no sólo de ti). Él siempre quiere tener la última palabra y, de momento, no me apetece consentirle este capricho.
Loverfriend, a mí me encantan las camas grandes. El clímax, en mi humilde opinión, se puede alcanzar en cualquier parte, preferiblemente no con cualquiera.
Vaya, iba tocando adentrarse en terreno pantanoso: la posesión. ¡Madre mía!, menudo término, suena tan trágico como un drama shakespeariano. Al sacarlo a colación, quien lo pronuncia comienza a autodefinirse, o al menos mi mente empieza a perfilar su carácter, no, mejor: sus miedos.
Has hecho muy bien afirmando en tu último párrafo: “Yo habría empleado…”. En efecto, usted, que no es yo, monsieur.
Besos sacrílegos
27 Agosto, 2008 a las 18:15
Madame, tengo la impresión de haberte molestado. No era mi intención. Tampoco tener la última palabra; simplemente, me encanta conversar contigo. Nada más lejos de mi voluntad que entablar un “pulso” contigo (prefiero otros “juegos”). Así pues, me declaro perdedor, admirador tuyo, no sin antes expresar de forma explícita que, a pesar de mis argumentos, a mí me encantaría ser poseído (casi por cualquier dama -soy un hombre fácil-, consciente de que no hay hombre ni mujer cualquiera), tal es el desacuerdo entre la razón y el corazón.
En fin, vuelvo a pedirte disculpas humildemente.
28 Agosto, 2008 a las 0:47
Magnífica escinificación del juego de la seducción. Luego puede resultar o no, pero ¿y lo que hemos disfrutado mientras tanto?
Saludos.
28 Agosto, 2008 a las 1:28
No me has molestado en absoluto, Loverfriend. Querer tener la última palabra no me parece mal, a no ser que se haga uso de ella para decir necedades, y ése no es tu caso. El hecho de que te declares perdedor a mí no me convierte en ganadora, pero te agradezco el gesto, un tanto donjuanesco, todo hay que decirlo (por favor, no me obligues al uso indiscriminado de paréntesis y emoticonos para ilustrarte mis gemidos. Por si te interesa: has agotado tu cupo de disculpas).
Si eres un hombre fácil y consideras que no hay hombre ni mujer cualquiera, no entiendo el “me encantaría ser poseído”. Partiendo de tales premisas no debería resultarte complicado encontrar unos brazos a los que arrojarte.
Por lo explicado más arriba, no acepto unas disculpas que considero innecesarias. Espero que sepas comprender mi intransigencia en este punto.
el viajero solitario, totalmente de acuerdo contigo: no importan los resultados, sino los momentos. Es mucho más apasionante un recorrido que un destino.
Besos noctámbulos
28 Agosto, 2008 a las 9:04
Buenos despertares, ella:
Que tus sueños sean placenteros y recordados y como dice la canción de la pantoja, yo no soy es@.
Disfruto leyendoos a tod@s.
Amanecer de besos
28 Agosto, 2008 a las 13:33
Buceas???…
Porque nosotros no reconoceriamos un reloj para esos menesteres en la vida…
Por lo demas… menos disimular y mas OLEAR!!!!!
gimooooooo!!!
28 Agosto, 2008 a las 16:17
¿Donjuanesco, madame?
Yo tampoco lo entiendo, madame. Ya dije que os encontraba contradictorias (al menos, esa es mi experiencia reciente).
Si no mis disculpas, ¿aceptarías mis más indecentes besos?
29 Agosto, 2008 a las 11:14
mynameispaco, muy bien, no eres ése. Me marcho a seguir soñando placenteramente.
murmullo, es que soy una mujer de mundo (por lo del reconocimiento del reloj, digo).
Loverfriend, ya, a veces andamos espesillos. Acepto los besos, claro.
Besos lascivos
29 Agosto, 2008 a las 11:28
Mmmmm…observo que nuestra ella se mantiene en forma. Seguiré leyéndote, compañera, e intentantaré seguir absorbiendo conocimentos.
Besos nostálgicos.
29 Agosto, 2008 a las 15:00
Bueno… y al final… ¿Qué pasó con los zapatos?
Jijiji.
Besotes cotillas.
30 Agosto, 2008 a las 2:55
¡¡Ay ellita! ¡¡Pero qué sexy eres por Dios!!
Ese desabrochar de sandalias no me ha dejado impasible, confiere un abrazo a tus tobillos, un escote al aire, un halo de tu perfume al removerte en tu butaca… ¡tantos gestos femeninos en uno sólo!
Ese macho sentado al otro lado de la franja seguro sucumbe a tus encantos.
Besos,
30 Agosto, 2008 a las 20:40
¡Cuántas palabras ha despertado un cruce de miradas! A ver quién de los dos resulta poseer más frío dentro, o más orgullo. Espero que ese hombre, sin duda ya querido, pierda y no haya tardado en acercarse a ti; terminando tu post en número romano no dudo que así sea.
En el momento de la mirada, o del presentimiento de la mirada, el aleteo de las mariposas es formidable, ¿verdad?
30 Agosto, 2008 a las 20:47
¡Clemenza!, el cambio de identidad orgiástico te sienta bien. Vuelves a ser el de siempre. La mafia ha regresado. Espero no recibir ningún mensajito de tu parte.
Ati, en breve te cuento. Gracias por la expectación.
Jaja, aprendiza de risas, me decís unas cosas que me obligan a mirar hacia atrás para ver si habláis con otra.
Rafael, supongo que has oído hablar del efecto mariposa: según la teoría del caos, el aleteo de una mariposa en Hong Kong puede desatar una tormenta en Nueva York. Así que, por supuesto, ese movimiento tan delicado, tan lírico, es lo más, pero cuidado con los desastres que puede desatar.
Besos sísmicos
31 Agosto, 2008 a las 16:13
qué tristeza, voy a romper la magia del comentario 69 para cambiar de decena, y de diversión, de paso.
Niña, esas cosas funcionan? Al final no es como… “ay, tanto enderezar el cuello en modo cisne para nada?”
1 Septiembre, 2008 a las 0:45
Lau, guapa, no has roto ninguna magia. Todo lo contrario. Me resulta tremendamente extraña tu ausencia en un solo post, así que gracias por apropiarte del número 70.
¿Esas cosas funcionan? Ya veremos. De momento, lo que desde luego no suele marchar es lo contrario, así que si el juego va de sacar cuello se trata, el cisne seré yo.
Besos cuá cuá
6 Septiembre, 2008 a las 14:57
Efluvios me fluyen fluvialmente por el flujo sanguíneo y sanguinolento y no lento, no. Si dispusiera o depusiera un Condesador de Fluzo como el de Doc en return to the future, me gustaría transportarme o ser transportado a ese lugar en ese momento, y sentarme 3 filas más atrás que Ella, y algo a la derecha (lástima que tuviera el pasillo a la derecha). Para poder ver la escena online en vivo y en directo.
Pero me esperaré para seguir opinando a leer la segunda parte de los efluvios con tomate. Y aprovecharé la pausa para consultar el significado de la palabra sañudo.
Un sañudo a todos, que no sois pocos (qué envidia).
18 Noviembre, 2008 a las 16:09
Por favor, que alguien diga algo después de mí, que me da vergüenza ajena leerlo, ¡por mor de dos!