El montaraz
Llego a casa de la piscina con un tirón en el hombro derecho. Lolafló se pasa dos horas de reloj ladrando y sus dueños no están para poder cagarme en ellos. Le echo un vistazo rápido a la última factura de móvil y se me marea el bolsillo. Abro el frigorífico en busca de mi adicción líquida negra y gaseosa y un imperdonable despiste al elaborar la última lista de la compra me empuja a un delirium tremens dulzón y cafeinado.
Me marcho al salón con una cerveza en la mano y una bolsa de patatas fritas en la otra. Sentada en el sofá, enciendo el televisor y empiezo a hacer zapping con la desesperanza acostumbrada y un millón de historias personales atascándome el desagüe de la mente. Cuando aparece en pantalla la imagen emitida por un canal que detesto, noto cómo los músculos de mi cara comienzan a componerse para crear en mi rostro una expresión paradigma del embobamiento universal.
Contemplando al montaraz, llego a la conclusión de que, al igual que la princesa de los elfos, por un espécimen así yo también renunciaría a cualquier tipo de inmortalidad que la vida estuviera dispuesta a concederme.
Antes de irme a dormir, abro el balcón y me encuentro con una luna más engreída que de costumbre por haber conseguido apagar el sol por un instante. A pesar del frío, me quito la ropa frente a ella y separo mis muslos hasta conformar un ángulo de gradación casi imposible. La cúspide invertida que guardo entre las piernas late. Sólo al advertir unos ojos escrutándome desde un balcón vecino detengo mi ritual, hago un guiño a Selene y regreso adentro. Mientras delante del espejo me doy crema corporal, descubro un brillo nuevo que baña todos los órganos dispuestos por pares en mi anatomía.
Para despertar mañana en unas condiciones óptimas sé que esta noche tengo que soñar.
4 Octubre, 2005 a las 13:12
Por lo que se ve, ese tal Montaraz te trae de cabeza :P
Es un relato la mar de interesante, y creo que si M. lo leyera; sabría al instante lo que le conviene.
4 Octubre, 2005 a las 13:16
¿Y soñaste con los angelitos?
4 Octubre, 2005 a las 15:36
Si soñás con un gato, serán mis saludos…o los de la luna engatusada…
ósculo felino corporal
4 Octubre, 2005 a las 17:59
Misósofos, eres un vicioso encantador.
Nadie, por desgracia, mis deseos oníricos no son órdenes para mi subconsciente.
Unsologato, no dudes que te reconoceré en mis sueños gatunos.
4 Octubre, 2005 a las 19:23
Qué pena que la luna no fuera anoche espejo de tu vértice abierto, para haberlo visto reflejado en ella desde mi ventana…
5 Octubre, 2005 a las 13:15
En un derecho de inmortalidad levanto mi copa por el ángulo.
Achuchones montaraces.
5 Octubre, 2005 a las 14:57
¿pero has soñado?
pufff, esos ojos….
6 Octubre, 2005 a las 0:30
Sab, va siendo hora de que desenfundemos vértices en esta bacanal. Así que, ya sabes.
El_fervor, el ángulo brinda por ti.
Susej, eso te lo contaré en otro post.
6 Octubre, 2005 a las 19:45
slurpt!
:
10 Octubre, 2005 a las 13:00
Yo soy torpe y desafino, y no baillo por la calle pero si tarareo inconscientemente mientras absorta en mis pensamientos paso despistada al lado de los que me conocen y de los que no, hay que dejar que la vida salga, que si no se hace pequeña.
16 Septiembre, 2006 a las 22:51
Trancos el montaraz, Viggo el actor/escritor/pintor/fotógrafo, dos personas fascinantes en una… alguien con quien compartiría horas de interesante conversación en cualquier café comfortable…