Estación de paso
Soy una estación de paso. Nadie llega a mí con intención de quedarse. Las mujeres del ayer y del mañana pesan más que mi presente.
El tiempo vuela, y yo me estrello contra él igual que el mosquito suicida se arroja sobre un parabrisas.
Quiero convertirme en hoy, en ahora, en este instante.
No deseo ver el futuro. Romperé todas las bolas de cristal.
Los dioses nunca se apiadaron de los cíclopes tristes.
27 Noviembre, 2006 a las 8:46
Nadie llega a nadie con intención de quedarse.
Pero sucede que, de pronto, un día descubres que es allí donde quieres estar para siempre.
¿Un presente continuo de cíclope risueña? :-)))
27 Noviembre, 2006 a las 9:02
Hace tiempro escribí en mi blog algo titulado: “Cuando el presente se hace pasado y el futuro no se hace presente”.
Tu te sientes como una estación de paso.
Yo como la del tren abandonada…
27 Noviembre, 2006 a las 9:31
El futuro siempre es un poco jugueton y le gusta gastar bromas ilusionistas para quien se empeña en mirarle y guiñar el ojo, el presente es acogedor, abriga y aunque a veces te descobija, es mejor disfrutarlo….a tope, pero sin prisa!!
Mil bikos Elli….y si eres estación de paso, estoy segura que debes ser de esas a las q siempre se retorna, con alegria. :)
27 Noviembre, 2006 a las 9:31
A mi me pasa como a Celemín.
Bueno, tampoco más bien como la via muerta de una estación.
Ves pasar trenes en otras vías. Y sólo muy de vez en cuando algún tren entra en mi vía, para luego irse.
Almenos somos. :)
27 Noviembre, 2006 a las 9:32
Los dioses nunca se apiadan de nadie. Para eso estamos nosotros. Somos la herida y el bálsamo, la voz y el silencio del que escucha.
27 Noviembre, 2006 a las 9:51
Qué foto tan de sujeto (a) demolida por el tiempo, y qué bella.
27 Noviembre, 2006 a las 12:15
Mujer, MC, mujer. ¿No has visto 2046? Deberías. Te gustará.
Besos del día (tiernos).
27 Noviembre, 2006 a las 12:31
Ella, no eres la estación…tú eres el tren.
El pasado son estaciones a las que puedes volver y el futuro depende de tu velocidad y también del guardagujas.
Besos sin barreras.
27 Noviembre, 2006 a las 12:33
¿Tú crees, Javier? Al pasado nunca se regresa, y en caso de que fuera posible ni siquiera me parece recomendable.
Eso de que yo soy el tren es muy bonito. Me gusta. Gracias.
Besos rojos.
27 Noviembre, 2006 a las 12:40
Y es que la Red Ferroviaria Rizomática Internacional (RFRI, que suena parecido a “referee” en inglés que significa árbitro y todo ésto tiene mucho de arbitrario) pasa por muchos sitios y uno puede quedarse en una estación o viajar y viajar y ver cómo los demás también viajan y cambian de estación en las distintas estaciones del año y estando así todos de paso pasamos y lo pasamos bien y a veces mal y otras mejor.
besos movidos, no desenfocados
27 Noviembre, 2006 a las 13:27
:)
27 Noviembre, 2006 a las 13:40
Bonita sonrisa, Wallyzz. Bienvenido.
Besos de carmín.
27 Noviembre, 2006 a las 13:52
El futuro no existe. La bolas de cristal pueden ser escanfandras u oráculos. Cuando un mosquito se estrella contra un parabrisas es porque estaba volando y corriendo el riezgo de vivir. Todo es impermanente. A gozar el hoy.
Besos complices
27 Noviembre, 2006 a las 14:12
muchas veces somos estaciones de paso porque solamente buscamos viajantes pasajeros, porque al igual que ellos vamos para el ayer o para el mañana.
27 Noviembre, 2006 a las 14:18
…Como la androide,
que muestra sentimientos
de efecto retardado
y si hoy siente tristeza,
la llorará mañana…
27 Noviembre, 2006 a las 14:43
…Tarde o temprano habrá trenes que se paren en tu estación. Algunos pasan de largo queriendo pararse, otros prefieren moverse de estación en estación sin tener que preocuparse de su destino. Y otros, querida Ella, no saben a dónde ir ni donde pararse.
Yo prefiero preocuparme más del presente que del futuro, y con eso tengo suficiente.
27 Noviembre, 2006 a las 15:24
No Ella, tu no eres un cíclope, eres Penélope en una Ítaca.
Refugio y Destino que cualquier viajero que merezca la pena desearía…
27 Noviembre, 2006 a las 15:48
Yo creo que ningún tren llega nunca a parar en ninguna estación.
Pero que agradable es tener un tren circulando al ladito de noche, cuando las vías se hacen largas, largas y no se ve dónde se pierden, y el maquinista ya no sabe si va o si viene…
Besos con vaivén y ruido de traviesas…
27 Noviembre, 2006 a las 16:13
Como soy noctámbula, me encanta viajar en tren de noche. Amo los trenes nocturnos. ¿A que es maravilloso mirar a través de la ventana y contemplar los destellos de luz en medio de la oscuridad?
Preciosa imagen, Lord E.
Besos chacachá.
27 Noviembre, 2006 a las 16:26
Me mataron tus palabras… no sabes cuantas veces me he sentido estación de paso. Y a veces creo que siempre, siempre va a ser así. Digan lo que me digan!
Un beso.
A&D
27 Noviembre, 2006 a las 16:39
Ay Ella, no digas esas cosas! Son hermosas tus palabras pero… ays que se te pase la pena pronto!
Besos con mucho cariño
27 Noviembre, 2006 a las 17:02
Yo me quedaría
27 Noviembre, 2006 a las 17:22
Aprende a cortar el viento, Ella.
La sensación de la brisa en la cara nunca es choque, sino caricia.
No luches contra el tiempo, Ella.
Siempre, y digo siempre, será el único compañero de viaje que jamás te abandonará.
Este instante ya no existe, Ella.
Disfruta de los que vienen besándote las mejillas y ese único pero arrebatador ojo ciclópeo.
Besos epistolares desde traviesas futuras.
Cuídate.
27 Noviembre, 2006 a las 17:29
Yisus, cuenta la leyenda que los cíclopes hicieron un trato con los dioses: les entregarían uno de sus ojos a cambio de poder ver el futuro. Cuando un día despertaron con un solo ojo en sus rostros únicamente fueron capaces de conocer una fecha del mañana: el día exacto de sus muertes, por eso son seres tristes.
Yo no quiero ser un cíclope. Sólo me importa el ahora.
Besos imperecederos.
27 Noviembre, 2006 a las 17:33
A veces no se sabe si es mejor ser una estación de paso o un intercambiador de transporte saturado de gente. Un besote.
27 Noviembre, 2006 a las 20:25
Los cíclopes lloran la mitad.
Y como te decía… castigo, el de Tántalo, el que sufrimos por haber alcanzado el fuego ardiente de los dioses, haberlo disfrutado, bebido y perdido como humanos…
besos de recuerdos ardientes.
27 Noviembre, 2006 a las 22:16
Ay niña … qué bien está eso de ser tren sí, pero de pronto se cambian los papeles y se ve una a sí misma cual estación … a veces me aterra la idea de pensar que quizás eso sea lo que trae consigo la madurez, la desconfianza, el alejamiento emocional del prójimo y hasta la temporalidad de la amistad … (no he nombrado el amor porque ya eso es la repera).
Me resisto, me resisto con uñas y dientes, pero a veces … ay a veces … cutreestación de cercanías no más.
28 Noviembre, 2006 a las 0:09
Escribiste justamente como para describir como siento yo hoy.
Mi propósito es estar aquí y ahora, pero me revuelco en el error y mi mente se escapa al futuro, proyectando, a veces, sin medida. Y es entonces cuando me estrello. Me caigo, vuelvo a ponerme de pie y camino, de la mano con el presente… hasta la siguiente estación.
Siempre aprendiendo, Ella. Me hace feliz saber que voy aprendiendo.
Te beso ahora
28 Noviembre, 2006 a las 0:56
Ser el hoy, el isntante para despues no ser más que un recuerdo sin nombre sin futuro, sólo seguir siendo.
Qué chido!!!!
28 Noviembre, 2006 a las 4:21
Es cierto todas las mujeres de ayer, de hoy, son el presente en nuestras pupilas en nuestro pensamiento,en ese instante sutil donde todo-pasado,presente,futuro-se combinan…
28 Noviembre, 2006 a las 7:40
buen blog, te felicito, entre los escritos de Cortazar me parece que te falta un cuento extrordinario…”Las Ménades”. El futuro no avanza…se abalanza
y contra el no hay nada que hacer, al menos que, solo una cosa… el suicidio.
28 Noviembre, 2006 a las 8:32
German, Cristiger, bienvenidos también vosotros. Cris, ¿a qué escritos de Cortázar te refieres? Y, chica, de momento mejor aparcamos el suicidio como solución a nada. ¿Te parece?
Besos vitales.
28 Noviembre, 2006 a las 8:37
los dioses no conocen la piedad.
y no te creas nada de lo que te diga nadie.
28 Noviembre, 2006 a las 14:53
Ser mujer prismático y poliédrica no es fácil y te invalida como cíclope. De él la admiración mítica y la oscuridad de su ternura son tuyas. Ella, hay cíclopes sueltos, tocarán tus velos. Abrazos.
28 Noviembre, 2006 a las 15:00
los dioses no, los ángeles sí, te dejo un montón de besos para que los pegués como curitas o venditas etéreas sobre tus heridas espirituales.
28 Noviembre, 2006 a las 16:08
Ay! Que lindo! A esto yo lo llamo poesía. Es la expresión de una sensación y no de una idea.
¿Sufris o disfrutas cuando el presente y el pasado se acortan tanto?
Cuando lo leí se me ocurrió que habías sufrido… pero que el sufrimiento de pronto quedaba en el pasado… enotnces te desahacías de él con dolor… y un momento después estabas disfrutando de una melancolía que ya no sabía bien de donde venía pero tenías encima y te resultaba dulce.
Beijos.
28 Noviembre, 2006 a las 18:04
(pensaba dejarte alguna rimita que empezara, así como: “todos estamos de paso./ la vida es fatua y efímera./ no queda huella ni abrazo;/ sólo una brisa muy fría.” pero decidí, sólo, dejar que aquel silencio melancólico inundara la eternidad de un segundo)
28 Noviembre, 2006 a las 19:04
My estimada por su siempre finísimo estilo literario Ella: Para tristezas ciclopéicas nada mejor que traer a cuento mi complejo de legislador postmoderno y decir nada mosaicamente y como quien no quiere la cosa:
¡CÍCLOPE EN LA CUEVA RULES!
Y, con respecto al cuento de Cortázar que no te respondieron cuál era, lo puedes ubicar en dos textos, básicamente: en el primer libro de FINAL DEL JUEGO, el último cuento y, en la colección de relatos titulada CEREMONIAS, donde hallarás FINAL DEL JUEGO.
Besos vampíricos.
Le Draculé.
28 Noviembre, 2006 a las 19:13
Vaya, Le Draculé en persona… Espero que haga de ésta su bacanal eterna.
He leído El final del juego. Lo que no entiendo es eso de “te falta un cuento extraordinario”, que dice Cristiger. Aquí nunca se ha colgado un post con un texto íntegro de Cortázar (ni de ningún otro autor).
Besos tan vampíricos como los que me acaba de dar.
28 Noviembre, 2006 a las 21:09
Et voilà que je trouve ici a celle qui signe mme. de M. !!! oh la la ;-)
Mais c’etait pas une perversion, mademoiselle.
Ou pet-être il etait une perversion?
Mais adressée a personne.
C’est à dire, pas à ma cherie Elle.
Bien sûr à lui, mon cher Bronston.
Et a tous les elles de la Terre et tous les luis du monde.
Baissers, marquise :-p
29 Noviembre, 2006 a las 0:02
Solucioné el problema al final y pude llegar hasta tus comentarios. No sabía que debía convertirme en usuario tuyo (me suena a relación clientelar, no sé, son paranoias mías… nada más lejos de la realidad, pues es un placer leerte), pero al fin conseguí poder dejar mi impronta en tu bonito blog. Y qué decir a tu entrada… la verdad es que alguna que otra vez me he sentido como una estación de paso, como instrumento pasajero que se utiliza y una vez usado es desechado… Lo mejor de todo es que al mirar atrás, aquellas experiencias te sirven para no cometer los errores en el presente, ya que el futuro no existe y lo construimos día a día. Todos mis mejores deseos y un beso
Salud
29 Noviembre, 2006 a las 0:23
Ardi, qué bien te sienta el acento parisino (porque es parisino, ¿no?).
Harry Reddish, no te has convertido en usuario (qué término más feo y más frío) sino en orgiasta. Tampoco existen relaciones clientelares en esta bacanal, ya que aquí nadie se vende ni existen compradores. En realidad, creo que no somos otra cosa que una panda de viciosos, extasiados con tanta belleza a nuestro alcance (quienes no reparan en ella no saben mirar).
Me alegra que te hayas unido al grupo.
Abrazo desnudo.
29 Noviembre, 2006 a las 0:50
El presente, ese gran despreciado…es lo único que realmente tenemos y lo que menos valoramos.
29 Noviembre, 2006 a las 8:30
Chica, no tengo ni idea,
ni siquiera sé francés :-p !
29 Noviembre, 2006 a las 16:07
y todos de paso Harry, dominando más o menos idiomas (veo que el francés se practica mucho por aquí) sugiero ser consecuente con el despropósito promiscuo del que somos partícipes por aquí y disfrutar de nuestra tuerta y efímera condición.
besos a Discreción (a quien quiero mucho)
29 Noviembre, 2006 a las 21:06
¿Consecuente? ¿Amante de doña Discreción? ¿Qué te han echado en el café, Andresito?
Besos lascivos.
30 Noviembre, 2006 a las 0:27
baby, te pido mil perdones por lo de Cortazar, fue un error por distracción ya que me confundí con otro sitio que tiene algunos cuentos cortos de él, de todas formas si podés leer “las ménades” hacelo…te reirás y gozarás hasta empezar a gemir como crazy. Bsssss.
30 Noviembre, 2006 a las 0:44
Lo he leído, Cristiger. Cortázar es droga dura de la que una no se desengancha fácilmente.
Besos adictos.
30 Noviembre, 2006 a las 3:26
final del juego….la niña disfrazada de estátua esperándo pase el tren sólo para que él la vea……
besos (para quien sabe que quiero)
30 Noviembre, 2006 a las 6:27
Eres una estación de paso, porque todas las estaciones pasan, pero luego vuelven y la cosa es que este calor que emite mi pantalla me deja en claro tu nombre y los cristales son no de los adivinos, sino de esas gotas de lluvia, de esa lluvia que lleva tu nombre y que arremete con todo, porque estos cristales que centellan por todas partes cargados de este instante instantáneo son los que conjuras con tus palabras: tormenta de primavera.
Besos todos, siempre.
30 Noviembre, 2006 a las 11:55
me atendré a ello Andrés, ya sabes que lo de los despropósitos es lo mío. Y a Ella decirle que me encanta formar parte de su selecto club de orgiastas y hedonistas.
ósculos indiscriminados (caídos como bombas de racimo)
30 Noviembre, 2006 a las 14:01
Y yo soy la estación siguiente.
Hoy me decido por fin, de la mano de esta tristeza ciclopea a decirte lo que llevo mucho pensando. Gracias por la belleza
30 Noviembre, 2006 a las 15:36
Gracias a ti, Beyong, por decidirte al fin a estar entre nosotros. Te trataremos bien, no lo dudes.
Besos a discreción.
30 Noviembre, 2006 a las 16:35
De mi
tampoco
coji el tren ,
llegue al destino…
y el tiempo hizo que me arrepintiera
de haber llegado,
ahora camino por el anden ,
buscando ,mi verdadero destino…
y evitando el destello de la luz,
de aquellos trenes
que tienen el final en via muerta.
30 Noviembre, 2006 a las 18:19
Y eso, Ella, te voy a linkear a mi blog como nunca nadie antes te ha linkeado, ¿vale?
Y esta vez no pido permisos protocolares para hacerlo como suelo proceder siempre, debido a que tu estilo único es excitantemente genial y provoca arrebatos Le Draculés por doquier. Te rapto, te rapto, te linkeo.
Besos linkeros y raptores.
Le Draculé (y en persona, para ti, guapa).
30 Noviembre, 2006 a las 18:23
Le Draculé, muy honrada con su gesto, pero, ¿qué es eso de “nunca nadie antes”? Buenísimo, he de reconocerlo.
Besos transoceánicos.
30 Noviembre, 2006 a las 18:30
Cuándo Ella, ¿cuándo vas a romper todas las bolas de cristal, e ir a Amsterdam?
Besos sin precaución.
30 Noviembre, 2006 a las 19:07
No sé si ir a Amsterdam es solución en este caso. Viajar es cambiar de paisaje, no de vida. Aunque reconozco que a veces cambiar el paisaje exterior es el primer paso para cambiar el paisaje interior.
30 Noviembre, 2006 a las 19:40
Haz como yo, cómprate un coche y déjate de trenes ;)
Besos estacionales.
30 Noviembre, 2006 a las 20:04
Yo quisiera encontrar a la Ella pura, y me encantaría encontrarla en Amsterdam.
Besos desde las ventanas rojas (con un poco más de precaución).
30 Noviembre, 2006 a las 21:18
¿Me estás invitando a Amsterdan, Anita?
Besos viajeros.
30 Noviembre, 2006 a las 21:47
Una estación de paso, un paso que no termina de darse del todo. Vivir sin estar ni quedarse, es quizás vivir a medias, subiendo a cualquier tren que parte a cualquier lugar.
Lo disfrutamos, nos encanta el movimiento, pero nuestra ciclópea existencia nos delata un futuro en la cual no nos asentamos jamás, en el cual nunca estamos, simplemente somos.
Que alegre que estoy…
Mejor abriré un ron Havana, y me lo beberé desde la ventana del tren, mirando como todo pasa, mientras espero llegar a la estación para encontrarte.
Besos etilicos (me echaran del tren)
1 Diciembre, 2006 a las 17:11
Sí, sigo invitándote.
Besos de A en A, esperándote.
1 Diciembre, 2006 a las 17:30
Bueno, menuda suerte. Gracias, Anita.
Besos soleados.
5 Diciembre, 2006 a las 21:52
Ah Ella, para los cíclopes tristes nada mejor que leer a Neruda. Por eso hay que “Amar el amor de los marineros”.
Para que nada nos amarre,
que no nos una nada.
Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.
Somos puerto de todos, hasta que alguno tira el ancla…igual y no, entonces seremos marineras
8 Diciembre, 2006 a las 21:28
Me siento más que identificada.
Pero supongo que como dice Javier, que todos somos trenes. No todas mis parejas las he considerado para siempre, y los que si, ellos a mi no. A ver si encuentro alguien con quién coincido, porque me cansé de rodar.
Saludotes!
31 Enero, 2007 a las 1:00
Difícil borrarnos la palabra siempre, Ella. Por más que leamos para que nada nos amarre, que no nos una nada…terminamos buscando Los versos del capitán y queriendo ser Matilde Urrutia. Yo no me sentí transeúnte, pero sí que era un largo camino que el caminante un día prefijado iba a abandonar. Tal vez por eso me acostumbré a transitar la cornisa de los adioses, tal vez para que no me sorprendan. En el fondo…no me acostumbro, por más que el hoy sea lo que tengo, mi hoy para ser cierto tiene que tener vocación de mañana, aunque no amanezca.
Un abrazo. Y reitero…escribís genial.
31 Enero, 2007 a las 1:13
Al fin por aquí, Maia. Cómo me ha gustado lo de la cornisa de los adioses. Te vi caminando por ella. Venga, bájate un rato. En esta orgía no estarás sola.
Besos encantados.
31 Enero, 2007 a las 3:24
Me viste caminando cuando escuchabas “La gata bajo la lluvia” seguramente. Después me fuí acostumbrando. Y como soy una optimista incorregible, hoy casi casi…soy equilibrista. Gracias por la bienvenida.