Instrucciones para treintañeras desordenadas y tibias
Adéntrese en el cementerio de Montparnasse la tarde previa a su partida de la ciudad de la luz. Anteriormente, un lugareño galante la habrá abordado en una librería del Barrio Latino con la intención infructuosa de invitarla a un café au lait y le habrá referido la existencia del célebre camposanto, último reposo de ilustres literatos galos de origen o adopción.
Para acudir a dicho entorno con el estado de ánimo oportuno, habrá llegado a París una semana antes de tal guisa: presente hecho jirones y futuro sellado al vacío en un tarro de desesperanza macerada en almíbar turbio. Ahora, a un día de su marcha, un porvenir de mousse de chocolat de precio prohibitivo la aguarda a orillas del Sena pidiéndole: Mange-moi.
Pero prosigamos con el fin que nos ocupa: gracias a un plano del lugar descubrirá que, para usted, en medio de la inmensidad de ese océano de túmulos sólo existe uno al que rendir profano culto. Tendrán que disculparla Baudelaire, Sartre y Maupassant entre otros muchos, a quienes presentará sus respetos con presteza, pues desde el momento en que sus ojos descubran: División 3, sépulture 3, Julio Cortázar, écrivain, sabrá que le es imposible no abandonarse a la búsqueda del sepulcro del cronopio universal.
Una vez alcanzado su destino, se sorprenderá siguiendo aquellas sabias instrucciones dadas por el maestro. En tanto las ejecuta, rócese la palma de la mano con los labios y luego acaricie el mármol. Al tiempo que entrega ese beso, intente impregnar sus huellas dactilares de arte y magia, y pídale al gigante con ojos de chiquillo que le envíe algo de aliento en las noches de dolor esmerilado. Antes de marcharse, prometa un pronto retorno en el que una pieza de jazz interpretada por algún artista callejero hará las veces de ofrenda floral.
Nota: si la treintañera desordenada y tibia que viva tal experiencia es en realidad un minúsculo cronopio en ciernes, no catalogará este recuerdo, sino que lo dejará corretear libre y asilvestrado por su hogar, cuidando únicamente de que no tropiece y se lastime.
(A la memoria de Julio Cortázar, que nació tal día como hoy hace noventa y dos años, por haberme regalado, en un encuentro casual, el momento más emocionante de mi paso por París.)
26 Agosto, 2006 a las 17:23
Y un abrazo a quien nos ha regalado el recuerdo.
26 Agosto, 2006 a las 18:03
Y un besito de vuelta… Ya tengo otro spot en París.
!D
26 Agosto, 2006 a las 18:08
¿Cómo, Dan? Explícate.
Besos nostálgicos.
26 Agosto, 2006 a las 18:17
Una genialidad hecha sentimientos…
Bikiños y gracias por recordarlo.
26 Agosto, 2006 a las 18:48
Inspirada Ella: excelente tu encuentro parisino. Ahora, los recuerdos vagarán sueltos por tu casa, y al encontrarte al paso con uno, será él quien te acaricie y diga: no vayas a lastimarte, o cuidado con los escalones. Gracias por recordar la fecha. Ahí te quería yo ver. Besazos.
26 Agosto, 2006 a las 19:16
Pistolita, qué lista. Así ha sucedido. No puedes imaginarte el mimo con el que me han tratado.
Abrazo tierno.
27 Agosto, 2006 a las 1:07
Ella querida: A ti y a mi, Paris nos ha regalado experiencias únicas que le dan un sabor especial a esa bella ciudad y al tiempo que hemos pasado en ella.
Besos de vainilla, café y mostaza.
27 Agosto, 2006 a las 3:27
No sé por qué, uno tiene la idea de que no cumple más años. Su entidad, me pasa lo mismo con Borges, está viva, y tiene referencias gráficas y textuales, y así anda, por mi vida, como un cronopio ¿se murió? ¿cuándo?. No me doy por enterado.
cariños niña
27 Agosto, 2006 a las 6:28
Rayuela es uno de los libros que me han cautivado, es lindo compartir gustos literarios y no sólo el cuerpo, cada vez me gusta más ser miembro de esta orgía…
27 Agosto, 2006 a las 13:17
Querida Ninfavouyerista, al mencionar Rayuela no he podido evitar recordar el beso más monumental de la literatura:
“Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.”
Besos emocionados.
27 Agosto, 2006 a las 14:10
Ah… París, París… es tan dificil no amar París como no amar a Cortázar e ir a rendirle un pequeño homenaje. Lo dificil, lo realmente dificil, es rendirle un homenaje tan bonito como el tuyo.
Un beso Ellita.
27 Agosto, 2006 a las 18:35
Vaya Ellita … bonita manera de describir Paris …
1987 ..puente de la Constitucion … mi hermana como única compañía … un frío helador , pero la sonrisa que se nos puso al pisar Paris por primera vez no se nos quitó en todo el viaje …
Recorrer Paris andando con las manos congeladas de sujetar el mapa , comiendo crepes de castañas , riendonos de todo , sintiendonos minusculas en los Campos Eliseos …
En fin que he vuelto muchas veces , mas de 20 , pero el Paris que conocí con ella no me lo he vuelto a encontrar ..
un beso.
27 Agosto, 2006 a las 18:56
Me gustó Rayuela, por su forma de narrar y por la atmósfera creada. Sin embargo, avergonzado confieso que nunca terminé Rayuela. De algún modo, para mí es de esas cosas que valen más por como transcurren que por como terminan.
Bella imagen de París, regalona (un chilenismo que ojalá algún día entiendas). Disfruté el paseo, otra de esas cosas que se disfrutan más por el como transcurren que por el como terminan.
Besos, totales, por supuesto.
27 Agosto, 2006 a las 19:13
Regalona. Sí que me gusta ese chilenismo. Espero llegar a entenderlo en toda su esencia. A mí me parece, Mauro, que incluso en la vida misma siempre importa mucho más su recorrido que su fin.
Un baiser
27 Agosto, 2006 a las 20:23
Cronopia, cronopia… ¿Te miraste los dedos de la mano despues? Yo hice lo mismo y se me volvio un dedo de cada color y las Esperanzas y Famas bailaron a mi alrededor.
besos¡¡¡¡
27 Agosto, 2006 a las 21:26
¡Uf!, después…
No me extraña nada que los famas y las esperanzas le hicieran un corro al niño de las tizas de colores.
Besos de croissant.
28 Agosto, 2006 a las 1:06
Un post excelente, admirable, el mejor homenaje que podía tener Cortázar en la Red. Te envío una historia que escribí hace unos meses porque también admiro a este escritor universal. ¡Qué emoción poder haber besado su tumba!, no sé si tan emocionante como leer sus relatos.
Aquí va lo mío, modestamente…
Jugar con el tiempo
“Esto lo estoy tocando mañana”. La frase corrió por cuenta de Johnny Carter, el protagonista del cuento ‘El perseguidor’ de Julio Cortázar, inspirado en la vida del genial intérprete de jazz Charlie Parker, más conocido como The Bird (El Pájaro) por los gorjeos que era capaz de hilvanar con el saxo alto. Johnny se rebela contra las apariencias del mundo cotidiano; en su soledad y sufrimiento individual exterioriza con la música sus intenciones de vulnerar las normas de una sociedad que se le antoja servil y resignada a asumir las máscaras. Parker, seguramente, se metió en la piel de los negros, de los hispanos pobres y de los marginados de Nueva Orleans - los de su época de mediados del siglo pasado y los actuales - con el agua hasta el cuello a causa del desvastador huracán Katrina, y las lágrimas sin poder enjugarlas en un pañuelo.
La relación entre el jazz y otras manifestaciones artísticas ha sido tan real como ambivalente. Es lo que ha ocurrido con el cine, a través de una compaginación muy intensa, cuando no difícil al mismo tiempo. Hay ejemplos de la sintonía entre ambas artes como en los films ‘Ascensores para el cadalso’ de Louis Malle, ‘Anatomía de un asesinato’ de Otto Preminge o ‘Bird’ de Clint Eastwood.
La música no sólo hay que oírla, también hay que sentirla. El bebop fue un estilo musical, procedente del jazz de ritmo rápido y sincopado, con influencia afrocubana que nació en Nueva York en los años cuarenta. Hay quienes todavía recuerdan que cuando a alguien le preguntaron: ¿Qué es eso del bebop? contestó que era el ruido de la porra de un policía en el cráneo de un negro. Para Cortázar, ese saboteador del ayer-hoy-mañana, la respuesta es del pasado, pero también de hoy.
28 Agosto, 2006 a las 9:15
Martín Bolívar, bienvenido a la orgía perpetua. Gracias por tus amables palabras y por el regalo de tu relato.
Besos cálidos.
28 Agosto, 2006 a las 10:18
Veo que Cortázar despierta pasiones… quién lo diría. Nunca he estado en París, aunque un buen amigo sí lo estuvo hace poco y habló maravillas. Algún día, imagino. Creo que buscaría la tumba de Oscar Wilde, puede que también la de Jim Morrison antes que la de Cortázar (me dan miedo sus mancuspias jeje)
Besos fríos de mármol.
28 Agosto, 2006 a las 11:35
El único cementerio que recuerdo, aparte del de Hippaly -donde yace algún conocido lejano- es el de Edimburgo, por razones epidérmicas que no vienen al caso…
Sólo decía, Ella, que ahora tengo otro punto de obligada visita en mi próxima visita a París.
Beso de gato.
!D
28 Agosto, 2006 a las 13:36
Extraño que en un blog dedicado por entero a Eros uno de los párrafos más bellos esté dedicado a un cementerio.
Freud tendría algo que decir casi seguro…
…pero no lo diría tan bonito.
28 Agosto, 2006 a las 13:40
Me alegro de leer lo que dices, Dan, mucho. Supongo que no era spot sino stop a lo que te referías.
Lord E., bloguero del dadá, Eros y Thanatos.
Abrazo desnudo.
29 Agosto, 2006 a las 0:24
LA FIESTA ESTA TOMADA.
Que buen recuerdo. Y honor a quien honor merece.
Y quién quiera llegar a paris, que primero pase por LA AUTOPISTA.
29 Agosto, 2006 a las 0:47
Tu homenaje al gran cronopio no deja lugar a dudas de que tendrás buen cuidado de tu recuerdo asilvestrado. Qué bien que escribís. Y no sólo esto…
29 Agosto, 2006 a las 1:08
Ana C., tenemos más de una tocaya tuya por esta orgía. Un gusto que te unas a ella.
Besos con sabor a mate.
29 Agosto, 2006 a las 9:47
Avec plaisir.
=D… .. .
30 Agosto, 2006 a las 2:09
Qué va, Ella… Quería decir spot, que en inglés igual significa mancha de suciedad o en la piel que punto, lugar, sitio, o incluso, en según que usos, encrucijada o problema (poner a alguien en una encrucijada: to put somebody on the spot).
Sorry por la English lesson: se me calienta la lengua de inactividad.
!D
30 Agosto, 2006 a las 8:56
¡Ay!, no lamentes la lección. Me ha encantado. Evidentemente, mi inglés es muchísimo más limitado que el de un teacher. En realidad, mi mente voladora pensó en spot publicitario. Como eres de un creativo que apabulla, pensé que tenías ideado alguno, y no creas, yo, con todo el morro, ya estaba dispuesta a ofrecerme para protagonizarlo. Iba a decirte: “¿Un spot en París? Pues yo tengo una gorra de ‘Qui, Lulú c’est moi’ que me queda de vicio”. ¡Uf!, cómo se me va la olla. He dormido poquísimo. Sabrás perdonarme, lo intuyo.
Besos brumosos.
30 Agosto, 2006 a las 19:27
adoro a cortázar y es de lo mejorcito que le he leído en mi paso por aquí. Lo mejor para mi, para mi gusto. Me ha encantado, de veras. Enhorabuena por ti Ella. Un fuerte abrazo si? uno fuertote.
30 Agosto, 2006 a las 20:24
no quería decir “le he leído”, sino “te he leído”. Cosas del calor. Un abrazo, si no más fuerte que el anterior, uno bien dulzón
31 Agosto, 2006 a las 0:02
Bracanieves ha muelto….muelto…. :)
31 Agosto, 2006 a las 3:00
Hermoso post, me dejas sin palabras… (y con alguna lagrima perdida), no puedo decir más hoy, me veo sobrepasada. Besos!
31 Agosto, 2006 a las 4:16
gracias, por poner este post, Cortázar fue el que logró atraparme para siempre en la literatura, gracias a sus cuentos que leí a edad muy temprana, comprendí que ya nunca podría de dejar de leer cosas que otros escribían, y algunos tan perfectamente.
Lo admiro, lo amo, y siempre será mi preferido.
31 Agosto, 2006 a las 5:43
Paris tiene esa magia de hacernos inmortales.
Que hermoso y merecido homenaje.
31 Agosto, 2006 a las 13:34
Precioso. Una te lee y se convence de que, llegado el momento de impregnarse las huellas de arte y magia, tú nunca te quedarías en el intento.
Paris… con labios gastados y un trozo menos de alma yo vuelvo.
31 Agosto, 2006 a las 22:13
Nunca he visitado Paris,una pena.Pero creo que por lo que dices y dicen, tendre que hacer un esfuerzo.
Un buen homenage…a uno de los mas grandes.
Precioso.
TERESA
31 Agosto, 2006 a las 22:15
Fauna y flora del río
Este río sale del cielo y se acomoda para durar,
estira las sábanas hasta el pescuezo, y duerme
delante de nosotros que vamos y venimos.
El río de la plata es esto que de día
nos empapa de viento y gelatina, y es
la renuncia al levante, porque el mundo
acaba con los farolitos de la costanera.
Más acá no discutas, lee estas cosas
preferentemente en el café, cielito de monedas,
refugiado del fuera, del otro día hábil,
rondado por los sueños, por la baba del río.
Casi no queda nada; sí, el amor vergonzoso
entrando en los buzones para llorar, o andando
solo por las esquinas (pero lo ven igual
guardando sus objetos dulces, sus fotos y leontinas
y pañuelitos
guardándolos en la región de la vergüenza,
la zona de bolsillo donde una pequeña noche murmara
entre pelusas y monedas.
Para algunos todo es igual, mas yo
no quiero a Rácing, no me gusta
la aspirina, resiento
la vuelta de los días, me deshago en esperas,
puteo algunas veces, y me dicen qué le pasa amigo,
viento norte, carajo.
Escrito por Cortázar en 1950, en Buenos Aires.
31 Agosto, 2006 a las 23:17
Teresa, no existe tal esfuerzo, así que adelante, valiente.
Wheelwright, bienvenido, y gracias por el poema.
Besos de carmín rojo.
5 Septiembre, 2006 a las 0:18
Precioso niña, sencillamente precioso.
12 Septiembre, 2006 a las 22:21
Acabo de descubrir tu blog. Un verdadero placer leerte y disfrutarte, no es habitual encontrarse a un alma tan sensible. Y recordando Rayuela este es uno de mis pasajes favoritos:
Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.
12 Septiembre, 2006 a las 23:49
Gracias por tus palabras y por rescatar ese fragmento de Rayuela, Denuedo. Es un placer más que orgiástico tenerte por aquí.
Besos parisinos.
16 Septiembre, 2006 a las 18:04
·
te recuerdo de azul, de blanco, de rojo
en mis sueños
te recuerdo hablándole a la ternura
o sobre mi tumba,
de la que nunca debí salir,
llamándome
·
6 Octubre, 2006 a las 7:30
La primera vez que fui a Paris, con 16 o 17 años entre en un bar al lado de la estacion del tren y en aquel servicio inmundo y destartalado lei la detallada direccion en el cementerio de”pere lachaise”de la tumba de Jim Morrison el poeta del acido, prescindi de mi estudiada y recomendada guia,asi como del resto de la ciudad y me dirigi hacia alli con el macuto sin desahacer y la camara gargada,entre los pasillos de aquel gotico jardin de muertos, encontre el mausoleo de aquel hipy de california,que se me antojaba traicionado en su ultimo viaje y condenado a compartir en la eternidad, aquella bruma viscosa del otoño parisino.Lejos del sol californiano y del peyote liberador en el desierto del Mohave.
Sigo trasteando.
6 Octubre, 2006 a las 16:28
Bienvenido a la orgía perpetua, Longimanus. Gracias por recordar aquí tu inolvidable experiencia parisina.
Besos rojos.
PD: Sigue, sigue trasteando.
9 Octubre, 2006 a las 20:15
El cementerio de Montparnasse…Julio Cortázar, la descripción de un beso que me ha dejado boquiabierto, anhelando unos labios para volver a sentir lo que senti hace mucho tiempo… cosas olvidadas que se entremezclan con las que no conozco, y quiero tenerlas a ambas…
En realidad no volví de París, Ella. Me quedé allí para ir a tantos sitios que no pude visitar, y pronto, tendré que volver a buscarme…
Au revoir!
9 Octubre, 2006 a las 23:23
Es normal, Mirko, uno siempre regresa de París con la sensación de que tiene que regresar, más pronto que tarde, a buscarse de nuevo.
Je t’embrasse.
21 Abril, 2007 a las 17:16
me hiciste llorar con esta delicia.
Gracias a Pilar llego hasta acá de nuevo.
Un abrazo.
Cada vez que veo a un pez martillo ( o tiburón martillo) me acuerdo de él, con sus ojitos tan separados.
21 Abril, 2007 a las 17:20
Julia, qué bueno tenerte por aquí. Yo visito tu blog, pero no puedo dejar comentarios, porque no soy usuaria de Blogger.
Qué hermosa imagen esa del pez martillo.
Un beso fuerte para ti, y otro para mi querida Pilar.
27 Abril, 2007 a las 2:14
snif, gracias por la emoción, y besicos para las dos (muy pequeñito)
22 Junio, 2007 a las 23:10
Joder..esto es muy fuerte..´cada cosa q leo tuya, veo mi alma en versión culta..
soy una ignorante pero el único libro no infantil q me ha chiflado en los últimos dos años ha sido Rayuela..siento reconocer q desde Jim Botón he puesto el dintel muy alto..
seguramente habrás nacido el mismo día q yo, en el mismo sitio, compartiendo un trozo de alma…
mi superyo
28 Junio, 2007 a las 19:27
París, París, cuánto recuerdo…
A Julio tuve ocasión de conozcerlo fugazmente una vez, tres años antes de su muerte.
Fue en 1981, en la Place Fontenoy, junto a a su mujer, Aurora, y otros colegas. Estaba ya marcado por la enfermedad, pero era siempre “él”, nuestro Cortázar. Pendientes estábamos todos de sus palabras, que vagamente recuerdo porque era su estampa, su lúcida y alucinada estampa de niño barbudo de ojos tan grandes y presentes que lo demás quedaba disipado en la bruma de la cafetería…