La ducha

No se despertó en casa. El chico de los ojos negros la besó en la boca y la informó de que bajaba a comprar el periódico y cruasanes. Antes de marcharse, le entregó un albornoz demasiado grande para ella.
Después de remolonear unos minutos en la cama, por fin se dirigió al baño. Tras despegar las hojas de una pequeña mampara, logró meterse de lado en una placa de ducha de dimensiones ridículas. A continuación, manipuló el monomando para conseguir la mezcla ideal de agua caliente y fría. En cuestión de segundos, aquel reducido espacio se transformó en una sauna. El grifo no atendía orden alguna: tan sólo echaba agua ardiente. Cuando intentó cerrarlo y lo notó atascado, descolgó la alcachofa del soporte para arrojarla al suelo. De esa forma se achicharraría los pies, pero no el resto del cuerpo. Debido a un vapor de textura casi palpable, empezó a faltarle oxígeno con el que hinchar los pulmones. Los poros de la piel se le empezaron a abrir como bocas somnolientas, pequeños surtidores de los que manaban litros de sudor. No existía modo humano de separar las juntas de aquel ataúd concebido para la higiene corporal. Pasado un rato largo de gritos y lamentos, de golpes contra las compuertas, de intentos fallidos de fuga, el agua se cortó. En ese instante, la muchacha se tapó el rostro con las manos, y mientras su espalda, pegada a la pared, iba descendiendo sobre el alicatado, se rompió en un llanto. Luego se quedó sentada, dobló las rodillas, abarcó las piernas con sus brazos y se tapó la cara con los muslos.
Al instante, ruidos procedentes del exterior de aquella cápsula espacial la sacaron de su trance. Entonces se acordó de su anfitrión:

    –¿Eres tú?

No recibió respuesta.

    –No estoy para bromas. Si has vuelto, haz el favor de venir.

La chica escuchó cómo la puerta del baño se abría y, a continuación, le llegaba el turno a la mampara. Aunque la neblina comenzaba a disiparse, no podía ver con claridad, de ahí que únicamente advirtiera una mano tendiéndole el albornoz.
Cuando salió de la ducha, se tropezó con el presentador de televisión más famoso del momento dispuesto a hacerle entrega de un ramo de flores. Mientras su desconcierto trataba de encontrar una respuesta lógica a semejante delirio, escuchó un coro estridente de voces familiares que más tarde relacionaría con las de sus compañeras de trabajo, quienes, a modo de fans enloquecidas de un cantante de boleros, gritaban: “¡Doña inocente, doña inocente!”.
Calmada la turbamulta de un público enfebrecido, aquel guaperas mediático declaró a la joven ganadora de la primera edición del programa Más tontos que ingenuos.

14 gemidos para “La ducha”

  1. lapradera gimió:

    hola orgi … soy nueva en esto y me cuesta dar los pasos … creo que hoy por fín he conseguido acceder.

    Me ha gustado tu relato de hoy … muy bien contado y muy saludable para empezar un lunes , así con una nota de humor…

    buen día

  2. el_fervor gimió:

    !malditas duchas de bofetadas de realidad!

    Achuchones

  3. z gimió:

    sigamos con las etimollogias. fervor = hervor. muy apropiado

  4. Ella y su orgía gimió:

    Lapradera, me alegro de que al final hayas logrado cruzar las puertas de esta orgía.
    El_fervor, la realidad, por desgracia, no nos protege con un airbag de jarabe de felicidad.
    Z, hablando de fervores, ya ves que en esta bacanal de eso andamos sobraditos.

  5. sabelilla gimió:

    oissssshhh qué mala lecheee
    Osea, que del paraíso prestado de rizo americano, al infierno americano sin más, osea, sin rizos de algodón 100%, ni cruasanes, ni nada… Ésta es para guardársela a las coleguis, vaya que sí.

  6. bubastis gimió:

    ¡Vaya relato de terror! Hemos pasado de mirar la televisión a que la tele nos mire.

  7. Misósofos gimió:

    Este tipo de espectáculos podrían llegar al punto de ridiculizar a una persona si no se les pone freno.
    No entiendo por qué nos hacen tanta gracia dichos programas, (o más bien, les hacen); pero lo que sí está claro es que los familiares invaden tu intimidad hasta límites insospechados.

    De cualquier modo la escena de la chica en el plato ducha minúsculo me ha resultado de lo más erótico. Supongo que siempre fantaseé con entrar a un sitio así y recorrer un espalda sedosa con mis enjabonadas manos.

    Besos lujuriosos y cálidos.

  8. susej gimió:

    No estoy de acuerdo con lo de tonto, ella no lo era. Lo que eran unos malnacidos tanto el presentador como sus compañeras de trabajo, y al actor de ojos negros lo contrataría para un papel en la reconstrucción de la vida de Vlad Dracul, como empalado, y además sin doble.
    Siento escribir así, y no suelo hacerlo, pero odio los programas de “realidad”, y odio el que se burlen de alguien, y mis simpatías sólo están con ella.

    Pero está muy bien, Ella :)

  9. sonela gimió:

    Bueno, a mi me pasa algo así y me da el jamecuco seguro, eso sí, no sin antes haber metido el ramo de flores en el agujero más íntimo del cabrón (con perdón) que monto todo el jolgorio.
    He logrado pasar el super filtro ¡ Yupiiiii!! (ahora la pregunta sería : ¿y la próxima vez me dejará pasar sin cacheo? )
    Besos sin cámaras

  10. Ella y su orgía gimió:

    Besos orgiásticos también para ti, Sonela, y bienvenida a esta bacanal que, de ahora en adelante, te recibirá con la puerta lascivamente abierta.

  11. maníasmías gimió:

    qué bueno.

    por suerte es ficción

    o no?
    mmm?

    :

  12. z gimió:

    durante la grabacion de un programa de camara oculta, el “sorprendido” mato a su novia y le sustituyo los ojos por dos huevos fritos, ella, que sabia de que iba el rollo, se moria de risa

  13. lapradera gimió:

    hola de nuevo :

    grcais por tu mail, ya arreglé ese temita … para la proxima , entrarás sin problema .

  14. z gimió:

    .

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