La felicidad

Mª José, una compañera del grupo de natación, me llama para preguntarme si me apetece tomar un café. Quiere que una puta de las letras le hable de los contras y los contras de ser freelance. Asegura sentirse tentada a pasarse al lado oscuro. Según me cuenta, se licenció hace varios años en Ciencias de la Información, pero le ha ido tan mal que ha acabado de recepcionista en una peluquería para perros pija que la propietaria la obliga a llamar centro de estética canina. Después de mucha cafeína y más alcohol, no recuerdo por qué, mi interlocutora introduce en la conversación el término felicidad.
-Para mí la felicidad equivale a tranquilidad –le digo.
-¿Tranquilidad? –se interroga Mª José mientras con la mano derecha traza sobre el horizonte de su pecho una línea recta que a mí me evoca un ofensivo encefalograma plano - Yo no me imagino la felicidad sin picos.
-Cuando hablo de tranquilidad, no me refiero a ponerme a tricotar delante de la televisión sino a tener paz interior, a poder irme a la cama cada noche y dormir a pierna suelta porque la mente no me estalla por mil cuentas pendientes conmigo misma y con mi entorno. Y yo, de picos, perdona que te lo diga, estoy harta. Me he pasado la vida montada en el primer vagón de una montaña rusa: a mayor pendiente, más violenta es la caída hacia el abismo.
-Pero, ¿y qué pasa con la intensidad de las emociones?
-Y ¿quién ha dicho que yo renuncie a eso?
-¿Tú crees que tranquilidad y emoción son compatibles? Yo quiero vivir arriba, muy arriba, y sentir cómo me late el corazón muy fuerte, hasta que casi me estalle -el rostro de Mª José alcanza una suerte de clímax.
-O sea, que quieres vivir en un orgasmo infinito. Pues eso se llama priapismo, y es una enfermedad, y por lo que cuentan bastante dolorosa.
-Hace poco, unos amigos me planteaban lo siguiente: si tuvieras que elegir entre sólo cinco años de felicidad asegurada o toda una vida para intentar encontrarla, ¿con qué te quedarías?
-Sin duda, con lo segundo. Tú elegiste lo primero, ¿no? –Mª José responde afirmativamente- ¿Felicidad regalada? No sería la mía. No me la habría fabricado yo. A lo mejor la felicidad está precisamente en cada paso que damos para llegar hasta ella. ¿No te das cuenta de que lo más probable es que ni siquiera exista? ¿Y si fuese un invento de alguien que un día se dio cuenta de que el único modo de soportar la vida es engañarla, entretenerla, inventársela?
El camarero, un chico sudamericano muy amable que se ha pasado la noche sirviéndonos y sonriéndonos, irrumpe en la enfebrecida escena para invitarnos a una ronda. Al cabo de un rato, las colegas nadadoras cerramos el garito y salimos casi haciendo eses, buscando un faro verde que nos conduzca a buen puerto para seguir inventando, al menos en mi caso.
15 Diciembre, 2005 a las 17:44
Muy buena tertulia nocturna pero…¿llegasteis a alguna conclusión? XD
Estaría bien una segunda parte, la de “en búsqueda de un faro verde”, con eses o sin ellas :)
Un beso y un brindis
15 Diciembre, 2005 a las 18:21
Será que la felicidad es como el buen vino…. Nunca sabes lo que hay en la botella, pero haya lo que haya, conviene abrirlo despacio, ponerlo a airear, servirlo en una copa adecuada, mirarle el color, oler antes de probarlo, beber un sorbito, pasarlo por el paladar y si después de todo esto gusta…pues hay más en la botella. Si no gusta…hay muchísimas otros vinos en el mercado. Es solo probar y probar.
Smuakis y orgias, que buena falta hacen.
Me voy a por vino.
15 Diciembre, 2005 a las 18:40
¿Conclusiones, querida Sonela? A mí me echaban humo la cabeza y la lengua a partes iguales de tanto divagar o desbarrar, o qué se yo.
Gracias por el vino, Juankar. Que no falte.
Abrazos apretados.
15 Diciembre, 2005 a las 20:00
No sé realmente qué es la vida. Mi teoría es que es un rompecabezas: una parte es el dolor, otra la felicidad, otra el placer del sexo, otra los miedos, otra la fe, otra el trabajo y así. Para mí eso es la vida, pedazos que hacen un todo.
Entiendo a Ma. José, hubo un tiempo en que si no sentía vértigo entonces era no estar viva. Ahora estoy más de tu lado. Creo que, efectivamente, gente ociosa se inventó muchas cosas que hoy nos vienen estorbando. La felicidad completa, extendida, permanente, tal como la presentan en las películas, NO EXISTE.
15 Diciembre, 2005 a las 20:05
Me fascina leerte Ella. Abres preguntas que ya estaban adormecidas, pero que, sin duda, deben ser contestadas.
¡Besazo!
15 Diciembre, 2005 a las 20:15
Hace no mucho que te leo , pero pienso que todos tus post son ficción . Si no ando muy equivocado , mi enhorabuena más sincera …( aunque la vida también puede ser ficción ..)
15 Diciembre, 2005 a las 20:30
Pues siempre me hago esas preguntas, y oscilo entre tu amiga y tu, cuando estoy cansado querría lo de tu amiga, pero si tengo ganas prefiero buscar,ganarlo por mi, y para eso, estoy acostumbrado a que nunca salga nada a la primera.Así que eso, oscilo, entre las dos pero por los motivos opuestos de cada una, no sé, pero creo que es eso, lo que dices en tu comentario, al final son desbarres que sólo tienen respuesta al final…
16 Diciembre, 2005 a las 0:44
Bienvenido a la orgía perpetua, Zulu slave. Como comprenderás, no voy a decirte si te equivocas o no en tu reflexión: un paseo por esta bacanal te permitirá comprobar que uno de mis mayores vicios es el misterio.
Laurita, Susej, besos sonoros.
16 Diciembre, 2005 a las 1:40
la felicidad es un destello, diminuto y sobrevalorado
[que dura, por ejemplo, hasta que te entran ganas de orinar]
luego puede volver
(pero, casi siempre, para entonces ella ya ha empezado a vestirse)
^
16 Diciembre, 2005 a las 4:20
Elli:
Estuve atento a la conversación esa noche, mientras las servía, y escruté vuestros rostros, vuestros gestos, para hallar los rastros de la felicidad instalada como tema mas que como estado. Quise opinar, pero apenas me alcanzó para invitarles una ronda. El dueño me lo descontó al final de mi mísera jornada.
Pero el tema me dio vueltas toda la santa noche mientras miraba el techo descascarado de la pensión que alquilo, y me ahogaban los recuerdos de mi ciudad natal, allá en mi lejana Argentina. Y pensé qué cosas me acercaban a la felicidad, a ese calidoscopio sin lugar y sin tiempo. De tanto pensar en la felicidad se me agrió la mañana, así que junté fuerzas, me calcé los anteojos negros, y salí a la calle. Entré en la barbería para emprolijarme la calva, leí revistas gastadas por millones de dedos, cuando terminé era mediodía, tenía hambre, conté las monedas que me quedaban y comprobé que me alcanzaban para un respetable almuerzo: me sentí inmensamente feliz.
La camarera, una simpática catalana, tenía una sonrisa de eclipse lunar, y sus ojos verdes casi me ahogan. Le sonreí cuando le pagaba y le dije algo así: ‘hay un estado de felicidad que el mercado puso a la venta, la pasta base es el frenesí, sin embargo, en este momento, de solo mirarte me siento tranqui, con ganas de devorarme la vida, y no pagaré por ello’. Me miró como a un lunático, pero divertida. Estoy seguro de que alguno de los giros no alcanzó a comprenderlos, pero intuía que la estaba elogiando, y eso le alcanzó.
Un beso en la mejilla.
16 Diciembre, 2005 a las 5:40
me encantan esas conversaciones con amigas, en als que se trata de un tema, a otro, entre risas, penas, y conexiones extraña de la conversacion, que toma mil formas distintas….
la felicidad, creo, es el camino, como pones, para llegar a ella, es la busqueda, la emocion, pero tambien llevas razon al decir que es estar tranquila (tranquila-no igual- a aburrida), con la mente limpia, la conciencia negra, como un cielo sin estrellas (en el caso de que las estrellas fueran la culpa)…algo asi.
jejejje, me encanto lo del extasis santateresiano, jejejjejejujejjje, casi me la imaginé……
besitos!!!!
16 Diciembre, 2005 a las 13:15
yo hasta hace , digamos 8-10 años , me iba lo de los picos … vivirlo todo a tope , llorar de felicidad , y sufrir como una cabrona , por los líos en que me metía -… , llego un día que , supongo que mi amiga madurez , me fue dejando mas calmada … ahora puedo afirmar que soy feliz … vivo hoy , sin mayor preocupacion por que pasara mañana o que dejara de pasar … creo que la vida es eso , disfrutar de una charla con una amiga , pegarte un baño con espuma , o sentarte a oler el olor de las castañeras , sin darle mas vueltas , simplemente , porque pasabas por alli y te apetecía …
16 Diciembre, 2005 a las 15:17
El Ventrílocuo, el otro día dijiste ser mi profesor de tango, pero yo prefiero verte en el papel que te has asignado hoy. A partir de ahora estaré muy atenta a los hombres que me voy encontrando para ver si ellos son tú. Gracias por el relato-comentario.
Besos sonrientes para todos.
16 Diciembre, 2005 a las 17:49
que nadie se engañe: la felicidad no existe, es un estado tan efímero que casi no se le puede poner ni nombre, lo que existe es la esperanza de conseguirla, que por sí misma nos debe valer para vivir de una manera digna
y mucho
Achuchones fervorosos
17 Diciembre, 2005 a las 3:19
Siempre tienes que estar atenta a los hombres que vayas encontrando; si los encuentras es porque estaban perdidos u olvidados. Es mi triste rol el de propiciar la voz de muchos, y no ser ninguno.
Otro mimo.
17 Diciembre, 2005 a las 12:36
Felicidad, o momentos felices; o un lago-espejo bajo un cielo-espejo, o unos rápidos entre bruscos riscos.
Creo que coincido contigo. Cuando he sentido relamente la felicidad es a la hora de ver que, de alguna manera, me encuentro a mí mismo. Que comienzo a entender el mundo que me rodea. Mi felicidad es mi propia sonrisa ante un pequeño detalle de la vida: ver mi gato espiando a los gorriones, un árbol ligeramente daleado, como dejandome un hueco para que no me moleste el sol, un paseo por Madrid o Granada.
La felicidad, para mí, son esos momentos en los que, ya en soledad, lejos de todo eso, pienso en mi gato, en el árbol, en Madrid, en Granada…
17 Diciembre, 2005 a las 15:52
qué bueno ha sido encontrarte! excelente página.
Un placer leerte
17 Diciembre, 2005 a las 17:28
Hermoso nombre, Cabaret, ideal para esta orgía. El placer es mutuo. Me encanta el brillo de tus lentejuelas. Los focos de la presente bacanal ya te persiguen.
Mimos (como los de El Ventrílocuo) y achuchones (como los de el_fervor) para todos.
17 Diciembre, 2005 a las 23:30
Genial diálogo. He pasado ausente un tiempo, pero me alegro ver que todo sigue igual, o mejor. Como Maestro Zen no tendrías precio. =)
Jai guru de va om.
Besitos…
18 Diciembre, 2005 a las 17:07
Qué maravilla, Angelgris, tenerte de nuevo por aquí. Gracias por traer la nieve de tu casa (no pude comentarte ayer, luego vuelvo a intentarlo).
Abrazos estrechos para todos.
19 Diciembre, 2005 a las 13:24
Felicidad… Cuando la alcanzamos nos aburre…
Besos
19 Diciembre, 2005 a las 13:51
La felicidad es una sartén nueva.
19 Diciembre, 2005 a las 17:46
Antiadherente, porfa!!
19 Diciembre, 2005 a las 19:40
Existe la casifelicidad, es muy parecida a la felicidad completa, sólo se diferencian en las expectativas que despiertan…
Besos… o casibesos, como quieras
20 Diciembre, 2005 a las 0:55
quizás la felicidad resida en ir cambiando de opinión respecto a qué preferimos; en ir pasando de preferir la tranquilidad eterna, o sólo para 5 años, y preferir buscarla como Indiana Jones con un par de.
¿Mi opinión? ..jejeej. ¿Hay que tener opinión quizás? ;D
20 Diciembre, 2005 a las 12:24
Ella, muy buen post, este también. Las diferencias entre María José y tú, además de filosóficas/existenciales, parecen tener que ver bastante con la edad. Cuando yo tenía 18 también quería emociones vertiginosas todo el tiempo… a veces, ahora también, pero después pienso.
21 Diciembre, 2005 a las 22:28
Lo siento pero es superior a mí.
Cuando he leído la palabra “freelance” en lugar de autónomo, he pasado todo el resto del artículo pensando en el futuro tan deplorable del español, en lo mucho que lo amo y por qué siento como si me estuvieran matando a un hijo.
Un tío raro… Lo sé.
16 Septiembre, 2006 a las 0:00
¡Cuánto echo de menos esas conversaciones!
éste si q es un gimoteo… de nostalgia y anhelo…