Lluvia roja

Llueve rojo. La humedad me esponja el pelo como si de un corazón enamorado se tratase. Camino de la parada, escudriño charcos turbios lo mismo que las pitonisas escrutan los destinos en los posos del café.
Un autobús salpica de suciedad líquida mi ropa. ¿Qué importa? Llueve rojo.
–Me gusta tu gabardina –me dice Faulkner, que me espera en la puerta de una librería.
–Si ya me la viste el año pasado…
–Vale, ¿y por eso no puede gustarme éste?
–Jaja, pues claro. No me seas susceptible. ¿Sabes? Con una gabardina roja la lluvia no molesta. El año que viene te regalo una.
–¿Qué dices? ¿Tú estás loca? Ya sabes que yo soy negro.
Llueve rojo. Bajo un paraguas compartido, caminamos hasta una tetería del centro. Nada más sentarnos en el único rincón que queda libre, mi amigo me hace entrega de un paquete envuelto en papel granate que saca del maletín de su portátil. Intrigadísima, lo desenvuelvo. Veo que se trata de un libro. ¡Es la novela de Faulkner! Enmudezco, los ojos se me desorbitan, la boca se me abre como la entrada a una cueva mágica, doy un grito, me lanzo sobre el autor, me agarro a su cuello, lo estrujo. La gente del local me mira igual que si asistiese por azar a un ritual de exorcismo.
–¿Por qué no me lo has dicho antes? –le pregunto.
–¿El qué?
–¡Pues que ya estaba editada!
–Esto ha sido mucho mejor. ¿Tú crees que iba a renunciar a semejante espectáculo?
–Mira que eres asqueroso… –antes de que pueda darme cuenta, mis labios tocan los suyos.
Llueve rojo. Cuando me recupero de mi impulso, haciendo como que no ha pasado nada, caigo en la cuenta de que, con toda probabilidad, ese ejemplar estará dedicado. Abro el libro y, en efecto, descubro una caligrafía de sobra conocida. El texto manuscrito me mantendrá bloqueada al menos una semana: “Para mi pequeña niña blanca, porque los días sin sus noches son más grises, porque todo lo imposible es lo que dota de sentido una existencia”.
Mi beso y sus palabras reabren, después de tanto tiempo, la brecha de una historia de encuentros, desencuentros, y mucho, mucho amor.
6 Marzo, 2007 a las 21:44
Hola… mira que casualidad… llegar por casualidad de primero aquí. Niñita. Qué te puedo decir. El amor, dicen los que saben o creen saber sobre el amor… es en gtran medida un gesto colectivo. Quiero decir que nos enamoramos no solo de esa química penetrante que nos atravesó alguna vez… sino de lo que el otro, el amado, significa en nuestro ideario. En nuestros sueños. En nuestra ideología. Estemos o no de acuerdo, compartimos mucho más que un beso.
Por eso, tu beso es grátis, en cambio… su novela… es la gran culpable de todos, todos, todos los besos…
Un abrazo
y dinos donde conseguimos la novela de William!
Julián
6 Marzo, 2007 a las 22:06
Arriesga.
!D
6 Marzo, 2007 a las 22:39
¡Qué maravilloso rencuentro, Ella querida! Me encanta como narras lo que te sucede. Créeme, hasta he olido la tierra mojada.
Y qué maravillosos bloqueos cuando provienen de las palabras, miradas, caricias o textos de aquellos que nos provocan vuelcos en el corazón.
¡Muchas lluvias rojas de éstas!
Besos, rojos todos.
7 Marzo, 2007 a las 0:01
“Siempre que me hallo ante algo bonito prefiero callar: Por no desgastar mi media docena de palabras superlativas; Para impedir que el vacio dejado por la estela de la belleza me las absorba y hurte…
Pero, siempre, es uno de esos adverbios complejos de exprimir y hacer nuestro. Porque siempre, puede ser un interlineado que se hace camarada para acompañarnos el resto de nuestros dias, una compañia silenciosa, que nunca se aleja. O el charco de lluvia roja que dejamos atras haciendo brillos de: Viveme tu.
Lo unico verdaderamente cierto, es que el pelo se nos esponja y hielan las manos ante el asombro del buen oficio. Siempre”
(Por eso hoy pienso y callo y solo la abrazo):
Abrazo
7 Marzo, 2007 a las 0:14
Yo también te abrazo, Tritácora.
Y un beso de regalo.
7 Marzo, 2007 a las 3:49
Qué bonito es el tiempo que pasas con alguien a quien conoces y es especial….mmmm….mmmm…..besos de añoranza, seguro que comparitda, y más seguro aún que la pena no molesta
y mil besos de bienvenida, seguramemente seas mi creo que eres, pero si la vida fuera todo seguridad, estaríamos aburridos del placer :((((
y un beso dulce y de color para alguien tan bonita como tú, por hacer con tus palabras de mi noche el recuerdo, de tiempos pasados y de tiempos futuros
7 Marzo, 2007 a las 8:59
Con tu roja Lluvia, pienso en todos esos impulsos míos que vinieron seguidos por un hacer como que no pasaba nada… y son demasiados… deseo que los tuyos nunca hagan charco, Ella, porque pasa ;-)
Pétalos de beso.
7 Marzo, 2007 a las 10:53
Me imaginé ahí….
El mejor regalo que se puede dar o recibir es un libro, y más cuando es tan personal.
Me gustó el olor a lluvia mientras te leía.
7 Marzo, 2007 a las 11:39
Me has puesto de un humor rojo, osea, muy bueno. Y hasta tengo las palmas de las manos mojadas, y la nuca.
Estupendo.
Estupendo.
7 Marzo, 2007 a las 11:58
Dale la enhorabuena a Faulkner.
Por el libro, claro. Y por hacerte saltar.
Yo tampoco hubiera renunciado al espectáculo. ;)
Besos sin gabardina,
7 Marzo, 2007 a las 14:56
Y vaya usted a saber si ese libro, además, no contiene algún mensaje de esos que no se pueden decir ni tan siquiera al oido, sólo con papel y lápiz.
Qué bonita manera. Qué orgía de sentimientos. Qué envídia.
7 Marzo, 2007 a las 15:21
A veces las lluvias de colores traen sucesos inesperados.
Que no está muerto lo que duerme eternamente parafraseando a un loco…
7 Marzo, 2007 a las 15:52
halaa qué lindo! jo, un abrazo fuerte preciosa, mu fuerte
7 Marzo, 2007 a las 16:09
Precioso. Tanto como la lluvia, roja o no. No tengo palabras. Me ha encantado. Como envidio tus letras.
Besos tintados
7 Marzo, 2007 a las 18:51
fascinante la forma en que relatas tal encuentro y sorpresa, simplemente embrujas con tus letras…
besos mágicos…
7 Marzo, 2007 a las 19:38
Tu me lo acabas de decir ..”dejate caer”…
7 Marzo, 2007 a las 19:41
eso niña mándese mándese, a darles besos, que si no…..
7 Marzo, 2007 a las 19:46
Pues no puedo sino felicitarte por la estupenda narración que destilas en cada entrada, y si la historia es real, no deja de ser preciosa. mis felicitaciones
besos, los que sean menester y muchos más
7 Marzo, 2007 a las 19:47
rojo y negro me parece una buena combinación de colores. por cierto, ¿cual combina con el azul? un placer y disfruta.
7 Marzo, 2007 a las 20:46
Un encuentro muy romántico, con el rojo corazón como fondo. El rojo es, también, el color de muchos sueños. Supongo que debajo de la gabardina no irías vestida… Besos, querida amiga.
7 Marzo, 2007 a las 21:17
Bajo una gabardina roja debería estar prohibido llevar ropa por real decreto ley, Isabel, ¿no te parece?
Besos lluviosos.
7 Marzo, 2007 a las 21:30
Mentiría si dijera que no envidio a ese tal Faulkner. Escribe, publica, une sus labios a los tuyos y se lleva tu corazón metido en el bolsillo. ¿Se puede pedir más?
Haz, si puedes, hueco a un beso epistolar, envidioso y entregado.
7 Marzo, 2007 a las 21:40
san bernardo.. caminando con botas, los tacones anchos le quedan bien a tu modo de andar. En Fuentetaja siempre hay algo que sorprende. A veces es simplementa alguien que mira el escaparate con una gabardina roja. En Minas, se ve que el rojo no llueve, el rojo brota de dentro hacia afuera. Y hace calor.
7 Marzo, 2007 a las 22:01
¿Sabes, Arabesque?, algún día tendrás que quitarte la máscara o, más bien, tomar corporeidad en esta orgía.
Besos rojos.
7 Marzo, 2007 a las 22:14
Gracias por tu visita. Te dejo un gran beso.
Julián S.
7 Marzo, 2007 a las 22:25
Gabardina roja, el paraguas….seguro. Bañador rojo…
¿Y el corazón? ¿De qué color es el fuego?
Llueve…
besos rojos.
7 Marzo, 2007 a las 23:06
Es solo tu-mi imaginación. leyendo tu relato me evocada lugares comunes. ¿tengo poderes?
7 Marzo, 2007 a las 23:07
no sé si poderes, pero sí dislexia
8 Marzo, 2007 a las 0:07
Bien por tu amigo Faulkner con libro, bien por el beso, bien por el muchísimo amor.
Besos y besos, Ella, linda.
8 Marzo, 2007 a las 0:49
Leerte es como robarle dioptrías a mis ojos, regalarle olor a mis narices y calor templado al tacto de mis manos.
Qué gustazo leerte!
Besos rojos asombrados.
8 Marzo, 2007 a las 8:13
Cuando las noches se hacen cortas los dias se hacen mas grises, sin duda.
Espero una dedicatoria cuando publiques el tuyo.
:-*
8 Marzo, 2007 a las 8:52
Ya sabes, Ella.
Y tú más guapa!
8 Marzo, 2007 a las 9:13
Ya sé, Exageradita.
Besos líquidos.
8 Marzo, 2007 a las 9:22
Te leí y esbocé una sonrisa.
Besos muchos!
8 Marzo, 2007 a las 10:19
Ese Faulker … espero que sepa la suerte que tiene … y no lo digo por la novela, no, lo digo por tener a una ella en su vida que le ha abierto los ojos: “todo lo imposible es lo que dota de sentido una existencia”.
Y felicítale también, of course por lo de la novela, pero muchísimo más, pero muchísimo de muchísísismo más, por Ella.
(Y a ti … que envidio el estado ese de lluvia roja en que estás viviendo)
8 Marzo, 2007 a las 11:25
¡Vaya!. Una orgía de colores desteñidos por la humedad, desteñidos de negro, rojo y blanco… y repintados de ‘predisposición’ a lo imposible.
¡Y es que las ‘ellas’ sois tan vulnerables al desamor!
Besos encuadernados.
8 Marzo, 2007 a las 13:47
Quiero secar tu lluvia roja con mi manto blanco, te atreves?
8 Marzo, 2007 a las 14:01
¿Has visto Big fish, Travieso? Pues es que a mí me pasa algo parecido a lo que le sucede a Sandra, cuando le dice a Edward, dentro de la bañera: “I don’t think I’ll ever dry out”.
No, no creo que pueda secarme de esta lluvia. No lo deseo.
Besos acuosos.
8 Marzo, 2007 a las 18:27
Desaparecieron mis palabras
Desaparecieron mis bocas,
desaparecieron mis besos:
¿desaparecerá también mi roja y negra lluvia?.
Atent@s a la próxima jugada…
8 Marzo, 2007 a las 18:50
Hola, Kostas. Pues sí, lamentándolo mucho debo confirmarte que tu gemido primigenio se perdió entre el maremágnum del spam como las lágrimas en la lluvia del famoso replicante. Lo único que puedo hacer al respecto es darte la bienvenida e invitarte a seguir participando en esta orgía.
Besos carmesíes.
8 Marzo, 2007 a las 20:34
Hola Ella;
Te leo hace poquito, y en esta entrada me has llegado más que en niguna otra…¡me has dado mucha envidia! (Pero de la sana)
Sigue contándonos esta historia de amor, por fa.
8 Marzo, 2007 a las 21:34
Hola, Leblog, bienvenida tu también. Intentaré seguir contándome.
Besos brujos.
8 Marzo, 2007 a las 22:34
Jajaja… con estra canción, especialmente con esta, cuando dan ganas de escucharla uno no se puede aguantar… es raro!!!
Te la envié por e-mail. Se llama, en todo caso, A Whiter Shade of Pale, Procol Harum.
Un beso
Julián Sorel
8 Marzo, 2007 a las 23:19
El viento rojo ciega mis ojos…e intento hacer como que no pasa nada… pero sí pasa… sí pasa.. sí…
“Puedo escribir los besos más tristes esta noche…”
besos.
8 Marzo, 2007 a las 23:30
Julián, guapísimo, un millón de gracias. Ahora mismo la estoy escuchando. Desde ayer tenía una necesidad imperiosa de volver a escuchar esa canción, vamos, un antojo en toda regla, y no lograba localizarla. Cómo me gusta… Uhmmmmm.
Decenizas, oye… ¿Qué te ocurre? A este paso me va a tocar hacer un reenvío masivo de la canción que me acaba de mandar Julián. Si te sirve un abrazo con gabardina roja, yo encantada de dártelo.
Pues un abrazo de ésos, y bien fuerte.
8 Marzo, 2007 a las 23:42
Bálsamo fue… gracias. Esas gabardinas (capotes) que sois capaces de echar las amigas dan abrigo cordial.
Emocionadas gracias.
9 Marzo, 2007 a las 4:24
Puertas q se abren, caminos q se atisban….gabardinas rojas…como el fondo de tu página.:)
9 Marzo, 2007 a las 7:25
Al leer no he podido por menos que esbozar una sonrisa en silencio, porque de repente es como si bajo la lluvia roja se cumpliesen todos los sueños.
¡Que llueva rojo sobre el mundo!
Besos
9 Marzo, 2007 a las 9:56
Qué bonito…contrarrestar la lluvia con un abrigo de pasión…
Rojo sobre blanco…debes parecer una vampira, ¿no? ;-)
9 Marzo, 2007 a las 15:05
Jo, Mirko, no lo sabes tú. Tengo tantas cosas que contar acerca del vampirismo y yo…
Besos vampíricos.
9 Marzo, 2007 a las 15:12
Big Fish
Big Post
grande entre los grandes.
Qué grande es el cine. Qué ella es ella.
9 Marzo, 2007 a las 15:18
Tú sí que eres grande, Carlitos. No sabes la alegría que me da, de tarde en tarde, entrar a la orgía y encontrarme con un reguero de gemidos firmados por el Reina.
Besazos de terciopelo.
9 Marzo, 2007 a las 16:37
En Córdoba no llueve, Ella, tú lo sabes, pero muchos tenemos una gabardina roja que espera. Yo también quiero leer la novela, yo también quiero oír la canción, yo también quiero el beso…
Besos anticiclónicos (¡puaj!).
9 Marzo, 2007 a las 18:56
que me ha gustao, y mucho, ayyy qué día más tonto y sensible llevo!
Me encantan las historias que tienen historia…es que lo demás, es tan ausente de complicidad que…ufff…me da pereza, no puedo evitarlo.
Un besazo
9 Marzo, 2007 a las 21:22
Acabo de descubrirte mientras estaba de visita en casa de mi amiga Arroba, y tu blog me ha dejado encandilado. Regresaré a visitarte. Un beso.
9 Marzo, 2007 a las 21:30
Rythmduel, los amigos de mis orgiastas son mis amigos bacanalescos, así que bienvenido.
Abrazo desnudo.
9 Marzo, 2007 a las 23:31
releo los gemidos que caen aquí. Como todos. Y me encanta reconocerme en que da pereza lo que no tiene complicidad. Un brindis por la libertad.
10 Marzo, 2007 a las 0:23
Copos rojos que se deslizan suavemente balanceándose de izquierda a derecha y a izquierda de nuevo. Caen silenciosos y se depositan uno al lado del otro, otro encima de uno, uno pegado al otro,..el otro simétrico al uno…formando una gran amapola…..roja.
Besos rojos
(Preciosa historia)
10 Marzo, 2007 a las 9:10
Me alegro mucho por ti.
10 Marzo, 2007 a las 12:56
Uy, enamoradilla te veo. Disfruta del libro, de Faulkner y de la primavera adelantada de hoy sábado. La lluvia no puede estar hecha sólo de agua…
10 Marzo, 2007 a las 18:57
Hola!
Cómo estás eh? Espero que bien.
Leo con cierta envidia la dedicatoria! Yo quiero dejar una dedicatoria igual de memorable.
Ya regresarás a platicarnos que tal está la nueva lectura, cierto?
Saludos!
Besos envidiosos.
11 Marzo, 2007 a las 17:06
Para mi envidia debo decir (y digo) que la historia de (con) Faulkner parece, a mis pobres ojos, mucho más prometedora que aquella resurrección de amores olvidados, hallada y perdida en el templo.
Besamanos cariñoso.
11 Marzo, 2007 a las 19:00
Esas lluvias Elli que lo mojan todo….todo.
Bikos!!
12 Marzo, 2007 a las 1:12
Finalmente puedo iniciar a gemir (sabes por qué lo digo) y a participar de esta emocionante orgía!
Me has puesto a revolver todo para encontrar a Faulkner… “Pero él gemía suavemente, miserablemente, sin lágrimas, el sonido grave y profundo de toda la miseria existente bajo el sol”.
Gracias que placer!
Beso
12 Marzo, 2007 a las 1:37
Me encanta poneros a trastear por esta bacanal para encontrar, Un Tipo X.
Por cierto, el placer es mío.
Besos nocturnos.
12 Marzo, 2007 a las 4:36
LLueve rojo, llueve negro, llueve azul.
Llueve, y el cielo se viene abajo, pero tú, como nada, ni una gota te moja, sólo hay espacio para ese breve e íntimo lapso para tí y el afortunado que besa tus labios, aquel que lleva por nombre Faulkner.
Si, es verdad, lo envidio. Y me gusta tu gabardina roja también.
Arrumacos cromáticos y díscolos.
12 Marzo, 2007 a las 21:40
ojalá que lo que te lluevan sean las más grandes y duraderas alegrías.
besos
12 Marzo, 2007 a las 23:36
Wow… que chido es cuando llueve rojo y la tierra mojada a sentimientos que camban la piel de leopardo por besos.
Que bonita historia.
Besos!!!
13 Marzo, 2007 a las 0:23
Yo estaba ya empapado de lluvia roja cuando te vi entrar en la librería. Iba en busca del amor pero vi como lo mirabas a él, vi que tu sonrisa iluminaba las calles del centro mientras, colgada de su brazo, os dirigiais a ese cafe donde sirven te y a través de los cristales, mientras la lluvia roja como sangre me calaba hasta los huesos, vi un beso robado y un regalo aceptado y celebrado.
Volví sobre mis pasos y desaparecí entre los jirones rojos de la ciudad.
13 Marzo, 2007 a las 1:27
Luchino, la próxima vez que te cruces conmigo, párame. Me gustaría saludarte.
Besos empapados.
13 Marzo, 2007 a las 17:39
Hola ella… vine a saludar, y a contarte que he subido ya 4 capítulos de mi nueva Novela. Cuando puedas, ve a dar un ojo.
Besos
Julián Sorel
14 Marzo, 2007 a las 22:11
Mira Ella, juraría que yo había soltado un gemido en esta selva, pero no lo encuentro. quizá lo puse en otro lugar. Era un gemido cubierto de pétalos rojos que yo cogí para hacerme un aguardiente de rosas exquisito con el que me cogí una melopea silenciosa. ¿o habrá sido un sueño?
14 Marzo, 2007 a las 22:33
Pues, Arrobita, tú tienes pase VIP en esta orgía, así que tal vez fuese, como señalas, un gemido onírico (oye, qué bonito).
Besos de ensueño.
16 Marzo, 2007 a las 14:09
Jolín, me han subido los colores y todo con tu respuesta. :O
¡Cuánto rubor! ¡Con la edad que tienes ya, carlitos!
A veces no me conozco, y me sorprendo. Y me gusta.
Un beso para Ella y otro para tí. Sí, para tí.
16 Marzo, 2007 a las 14:16
Gracias, guapo, por ese beso doble. De vez en cuando, Carlitos, está bien eso de que te hagan ruborizar.
Besos de carmín rojo.
16 Marzo, 2007 a las 14:47
No sé, yo me siento un poco intrusa… Pero me gusta ver como os conocéis y os queréis en esta página.
También quiero decir algo:
Sabes, Ella, que a mí ese Faulkner, así a primera vista, no me parece de fiar? Puede que me equivoque, me falta información.
Hasta que la tenga, por si acaso, estaré vigilando!
17 Marzo, 2007 a las 19:32
Qué bonito. felicidades, suena a fondo, suena a siempre. hmmmm…qué buen sabor me deja.
21 Marzo, 2007 a las 12:50
Doy mi primer gemido empapada en esta lluvia roja que todo lo moja.
Húmedos besos para todos y especial para tí, Ella.
22 Marzo, 2007 a las 1:02
:D