Mi amigo Faulkner
En una tasca de su barrio, mi querido amigo Faulkner, entre cañas, risas y desparrame, va y se me descuelga con que ha visto la luz, y que si quiere terminar de una vez por todas su novela tendrá que renunciar al sexo.
Y yo, que lo primero que hago ante semejante revelación es atragantarme con un calamar, cuando me recompongo le digo que está loco y que ya nos conocemos.
Entonces, con una seriedad que no hace juego con el tono entre jocoso y macarra de su voz, me cuenta que ha leído no sé dónde que Balzac creía ciegamente que las relaciones sexuales perjudicaban su creatividad literaria, y que una vez se despidió de una puta con la que acababa de estar diciéndole con amargura: “¡Ahí va otra novela!”.
Cuando Faulkner coge una perra de ese estilo es imposible quitársela a base de razonamientos. Lo mejor en tales casos es dejar que el asunto fluya y que las fuerzas de la Naturaleza actúen a su antojo. En esta ocasión lo hicieron en forma de llamada entrante a su móvil. Antes de responder, echó un vistazo a la pantalla luminosa, movió la cabeza sonriendo, me miró, se encogió de hombros, volvió las palmas de las manos hacia el techo, y luego, dispuesto a dejarse arrastrar por los encantos de su interlocutora telefónica, emitió el suspiro de resignación más falso de la Historia.
30 Septiembre, 2005 a las 17:08
Pues también el amigo Buñuel tenía una teoría parecida (vease el Ultimo Suspiro cap. IV, versículo 22)…
A lo mejor por eso yo no he escrito ninguna novela en los últimos 20 años…
30 Septiembre, 2005 a las 18:04
A Faulkner le pasa lo mismo que a mí…
…que se descuelga entre cañas, risas y desparrame
jaja!
30 Septiembre, 2005 a las 18:34
Hay resignaciones que bien valen la pena.
Achuchones.
30 Septiembre, 2005 a las 21:58
es como lo de los escritores con fama de borrachos, que cuando hacen su obra, inevitablemente, es… cuando están sobrios!!!
no se puede tener todo.
la felicidad es inspiradora pero es esteril
(es Felicidad ¿para qué quieres más?)
la infelicidad es jodidamente generadora
[aunque me contradigo muchas veces… soy un pez!]
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nadie, hola, pero Don Luis se refería a cuando PERDIÓ el deseo [a los sesentaytantos, si no me equivoco] (que descubrió la cantidad de tiempo que había perdido a lo largo de su vida) otra cosa es cuando tienes toda la vida por delante y todo lo demás también por delante.
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1 Octubre, 2005 a las 1:03
En efecto, creo que todo depende de quien esté del otro lado del teléfono.
3 Octubre, 2005 a las 15:09
Es dificil ser fiel a las ideas :)
La verdad que lo de la abstinencia lo había oido para otras cosas, pero no para escribir, supongo que igual funciona, al igual que los mejores poemas surgen de un alma herida.
Ah, ya contado sobre algo que pudo ser y no fue….espero que te guste.
Aunque no será la mitad de lo que a mi me gusta lo que escribes. :)
3 Octubre, 2005 a las 21:42
Yo creo que al ser el sexo algo tan necesitado, se nos va la inspiración para hacer cualquier otra cosa. Viene la calma, el sosiego, se quitan las ganas de protestar y la vida es tan perfecta y razonable que no hay nada que escribir sobre ella.
4 Octubre, 2005 a las 15:33
Renunciar al sexo es una especie de suicidio lento. Ya habrá tiempo, si es que lo hay, en que el sexo irá renunciando a uno. Sólo la aceptación de la naturaleza nos ilumina un poco…
te beso con luz incierta pero felina