Pánico en la sala (I)

Siempre tuve un par de colmillos un tanto vampíricos (uno más que otro, la verdad). El maldito perfeccionismo que me acompaña desde niña me impedía sonreír abiertamente sin complejos, así que, hace ya casi dos años, después de pensármelo mucho, opté por colocarme los hierros inquisidores de una ortodoncia con brackets transparentes, de lo más discreta, pero tan molesta que en ocasiones me he sentido tentada a arrancármela con unos alicates.
Cuando el XY de aquella época me la vio puesta me dijo que le daba morbo, que el aparato diabólico me convertía en una lolita treintañera que aparentaba veintipocos. En ese instante pensé que estaba muy perjudicado, pero lo cierto es que, a lo largo de este tiempo, lejos de ahuyentar a los especímenes de su género, los hierros han ejercido de imán para la testosterona.
Ahora que el tratamiento se aproximaba a su fin y yo creía que, en breve, sería liberada de mis grilletes bucales, mi dentista va y me comunica lo inaplazable de extraer dos piezas sanas “para que las arcadas superior e inferior encajen milimétricamente e impedir futuros problemas con la mordida”.
¿Y qué puede hacer una vampira con su fobia a cualquier procedimiento médico relacionado con los cortes, las heridas o los puntos de sutura, equivalente al pánico que todo ser humano, aunque no lo sepa, guarda en un recóndito lugar de su cerebro ante la situación más insospechada? Joderse y bailar, por supuesto.
Las biopsias del alma a cielo abierto no me asustan: se realiza una limpia incisión en el pasado para dejar expuestos recuerdos, traumas y obsesiones y, a continuación, se extrae una muestra que será estudiada en un intento de sanar el presente del enfermo. A la cirugía del cuerpo, en cambio, jamás me acostumbraré.
La noche anterior a mi fusilamiento dental ingiero un relajante muscular, un ansiolítico, y no duermo más de cuatro horas. La falta de sueño nunca falla: me abandona en un estado lisérgico que me deja flipadísima. Necesito aparecer en la escena del crimen anunciado lo más ausente posible, ajena a mi corporeidad.
Ya en la cama, con la habitación fundida en negro, me vienen a la mente mis dos muelas, tan abrazaditas a su encía, enraizadas en ella con fuerza, como alguna especie protegida de árbol en peligro de extinción que se niega a ser talado.
Evidentemente, no es preciso que amanezca para que surtan efecto las pastillas y la carencia de sueño: hace mucho que he empezado a alucinar.
29 Marzo, 2006 a las 14:35
Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy
Sí, tengo pánico al dentista, lo reconozco, y sólo pensar en esas cosas me hace empezar a sudar.
29 Marzo, 2006 a las 14:38
“Las biopsias del alma a cielo abierto”… me impresiona tu capacidad literaria hasta para hablar de una cita con el dentista.
besos
29 Marzo, 2006 a las 15:25
Susej, menosmal, pensaba que sólo me ocurría a mí.
Jorge, no, no me estaba refiriendo a mi cita con el dentista con la frase que mencionas.
Besos temerosos.
29 Marzo, 2006 a las 18:24
Que distintos los miedos del alma y del cuerpo…
Espero que el andamiaje de tu boca deje un atisbo de tu pasado vampírico para que no se pierda a la más bella de la Estirpe. De no ser así, los Hijos de Caín tendremos llantos de sangre durante muchas noches. Si eso ocurre, por mi parte se que abrazaré el amanecer aunque eso me convierta en cenizas, pero al menos sabré lo que siente la luz del día al volver a tapizar tu piel después de tanto tiempo escondida entre las sombras.
29 Marzo, 2006 a las 19:34
fíjate ellita, a mí en su día me ofrecieron lo mismo pero preferí dejar las piezas sanas en su sitio, mis dientes están en un rompanfilas casi perfecto pero ya no me preocupa, además ayudándome de ellos he aprendido a hacer cosas con la lengua un tanto… imaginativas
(a mí también me ponen los brakets comosediga)
achuchones con chupadita… de sangre
29 Marzo, 2006 a las 21:06
El dentista y las visitas a él me hacen sudar frio…no siempre pero cuando hay que meter cuchillito…brrrrrrrr
Un bikiño fuerte y que todo vaya a mejor con os in colmillos ;)
29 Marzo, 2006 a las 21:21
Dunlendino, no te preocupes, la vampira que llevo dentro nunca morirá.
El_fervor, no, si de que imaginación marranil no te falta estoy segura.
Azul, tú lo has dicho: cuchillo carnicero.
Lametazos sangrientos.
29 Marzo, 2006 a las 21:28
Mi dentista me canta boleros al tiempo que trabaja afanosamente en mi boca, te lo recomiendo, pídele que te cante y a ver…
Cariñosos mordisquitos
29 Marzo, 2006 a las 21:49
Nada de los dientes, los ojos de esa chica, ¡los ojos!, y…
30 Marzo, 2006 a las 0:00
VanCleefArpels, gracias por la recomendación, pero a pesar de los pesares estoy encantada con el mío. De todos modos, te pediré el teléfono del tuyo. Si hay que buscar un suplente, mejor si canta boleros.
Anita, menuda tanguera está hecha ésa.
Jugosos mordiscos.
30 Marzo, 2006 a las 0:01
sin dudas comparto el encabezado de “Dunlendino”..
en la practica sin dudas ahi miedos que nos corren y embargan cada sentido de nuestro cuerpo corroe y estrangula toda razon hasta segarnos..
que mas, que empezado desde que lei en una pelcula de terror que me produce escalofrios, pero sin duda vuestras palabras me llenan de asombro..
espero que vuestra salud se encuentre de mejor estado…
y sobre el yugo creo que solo hay que hecharle ganas..
os deo un fuerte abrazo a la distancia desde mi tierra y sin dudas mis cariños para ti.. ya es una costumbre el pasearme apor aqui…
y si nunca es tarde, nunca lo es para deleitar el cuerpo y los sentidos y sobre todo si es en buena compañia.
Amapola
@–>—
“Una flor con apellido”
30 Marzo, 2006 a las 1:22
Mira que con ese fuego tuyo me volvería presa fácil y hasta te expondría el cuello con gusto.
Sin lugar a dudas, nos parecemos en más aspectos de los que pensaba. Siempre he dicho que el diente que se me asoma tímidamente (a lo Patricia Arquette) es mi colmillo de vampira.
Se me hace que ese Dr. es más astuto de lo que pensamos el resto. De seguro, en cuanto te vio, planeó la estrategia para quedarse con algo tuyo: tus dientes, por lo menos. No ha de sentirse muy seguro para pensar que puede obtener algo más.
Mordiscos, muchos, en el cuello.
30 Marzo, 2006 a las 1:43
por dios, sudores frios me entran nada más pensar en estar sentado en la silla del dentista. cumplo con las visitas rutinarías y siempre cruzo los dedos para que no encuentren nada que me haga volver antes.
con coletas y ortodoncia seguro que estás irresitible lolita…perdón, ellita. ¿en que estaría yo pensando?
un placer.
30 Marzo, 2006 a las 1:57
Amapola, sólo hace falta que la vida nos ponga a prueba. Hasta el mayor de los héroes tiene puntos débiles. Que se lo digan a Aquiles.
Laurita, ¿diente a lo Patricia Arquette? No me extraña que los tengas a todos locos perdidos. Trae, trae para acá el cuello, devoradora. Parece tan dulce…
Humbert, coleta, una y de caballo suelo hacerme cuando quiero ir por el mundo desprovista de cargas adultas con cara lavada de niña traviesa.
Chupetones orgásmicos.
30 Marzo, 2006 a las 3:26
Sí, ya sé que esa frase en particular no se refería a la cita con el dentista, pero si yo tengo que ir, no podría escribir absolutamente nada.
besos
30 Marzo, 2006 a las 3:42
claro que si , pero mas vale que uno se ponga a prueba… antes que el resto…
es un tipo entre reivalidad con el mundo y por que no decirlo… viene desde tiempo remotos, en que el ser humano busca el desden de la libertad de accion, entre el ruido de la alegria y el dolor..
cariños
Amapola
@–>—
pd: la bruma a veces es capaz de nublar hasta los sentidos cuando no nos encontramos preparados para aquello.. solo es el hecho de sentir muchas veces nos hace estar anestesiados.
un fuerte abrazo =)
30 Marzo, 2006 a las 9:01
no conozco a nadie que le guste ir al dentista … A mi me toca ir ya y no paro de ponerme excusas …
A mi hermana le han puesto los brackets hace muy poco y cuando la ví el otro día me pareció que estaba muy mona , como que se había quitado años … pero ella está desesperada con los dolores y las pupitas esas que salen al principio …
Bueno … todo sea por una buena mordida ….
un beso
30 Marzo, 2006 a las 10:44
Jorge, pero si tú eres poeta, cómo no ibas a poder escribir nada.
Amapola, tienes toda la razón con respecto a lo de ponerse a prueba uno mismo.
Lapradera, ojalá a tu hermana se le haga llevadero. Al principio es una pesadilla total.
Besos sonoros.
30 Marzo, 2006 a las 14:12
eu uso oculos escuros para minhas lagrimas esconder.. e quando voce vem para o meu lado, as lagrimas começan a correr..eu sinto aquila coisa no meu peito , eu sinto aquela grande confusao , eu sei que eu sou um vampiro , que nunca vai ter paz no coraçao…
as vezes eu fico pensando como e que eu faço as coisas assim e a noite de verao , ela vai passando com aquele cheiro louco de jardim.. eu fico embriagado por voce eu fico embriagado de paixao. No meu corpo sangue nao corre nao..corre fogo e lava de vulcao.
Na minha boca eu sinto a saliva que ja secou, de tanto esperar aquele beijo, aquele que nunca chegou. Voce e uma tortura em minha vida, voce e uma navalha pros meus olhos, voce e o estandarte da agonia que tem a luz do sol do meio dia.
Caetano.(Vampiro)
lastima no poder mandarlo con musica.
Una de las canciones mas sexies, mas poderosas, mas intensas de Caetono Veloso. Altamente recomendable
30 Marzo, 2006 a las 14:50
Ortodoncia delicada es la de los afectos del corazon. Ponerlos en su sitio sí puede llevar años, y doloroso es tener que arrancar alguno para hacer sitio. Las heridas del cuerpo cicatrizan antes y dejan menos marcas.
!Pero qué serio me he puesto¡
Draculina queda hasta exótico..es más antiestético..dra-culona… y no es tu caso….nadadora de ancas de mármol¡
Besos de mordida imperfecta.
30 Marzo, 2006 a las 15:19
Malena, qué ilusión la entrada de una orgiasta con nombre de tango.Gracias por venir con música.
De barro y luz, tienes toda la razón, las heridas del cuerpo curan mucho mejor, así que fíjate si soy mendruga.
Cosquillas eróticas.
30 Marzo, 2006 a las 18:46
Ýa no puedo llenar el hueco de la que me extrajeron… Una muela loca, la llamó el dentista mientras forzaba la encia para desenterrar la infección. Si no fuera porque vi el título sobre el fregadero y su nombre bordado en la bata blanca, pensaría que lo que aqeul tipo me arrancó con tenacillas y poca maña era otra parte de mi vida.
No hay ortodoncia para alinear esta mordida. Me gusta sentir el vacío cuando paseo la lengua. Aún me quedan mis colmillos: tambien sanan cuando sangran los cuellos.
31 Marzo, 2006 a las 19:55
Tú siempre serás una lolita con la que todo el mundo anhelaría descubrir el sexo por primera vez…
Y puestos a elegir, casi que unos colmillos vampíricos serían el pincelazo final que constituiría un mito erótico.
Por lo demás, que te sea leve. Yo también detesto que me puncen o corten…
31 Marzo, 2006 a las 21:16
Dan, mira que eres sádico, y lo digo por los paseos tan alegres que le das a tu lengua.
Misósofos, entonces, sin unos colmillos vampíricos ¿pierdo toda posibilidad de erigirme en mito erótico? Anda que si llego a saberlo…
Arañazos y mordiscos.
1 Abril, 2006 a las 20:51
¡Ugh! ¡el dentista!… Creo que no hay nada más malviajante que el sonido de la maquinita ésa. Yo también tengo un colmillo vampiresco con cierto protagonismo sobre sus hermanos y que mis dientes tienen cierto gusto por el desorden, pero también con ellos aplico el método Montessori. Coincido con aquél XY, los brackets dan un aire de ingenuidad perversa que acelera un poco el pulso.
Me pregunto como se verían dos hoyuelos en mi cuello…
Besos y mordidas disparejas.
2 Abril, 2006 a las 4:27
Solo el hecho de pensar en el dentista me da pánico, no soporto ese olor característico de sus consultas.
Lo ideal seria haber nacido con una dentadura como la de los tiburones, si se cae un diente se reemplaza por el que esta atrás.
2 Abril, 2006 a las 21:57
Pues sí, coincido en lo de la ortodoncia y el morbo. No me preguntes el por qué.
A mí me sacaron una muela hace años. Accedí porque estaba en un lugar recóndito, demasiado para que nadie reparara en su falta… y alguna vez he sido examinado a fondo :) En general tengo unos dientes muy bonitos.
No la eché nunca de menos, no estaba demasiado arraigada. Es peor cuando se van las personas.
O cuando me voy yo.
Bueno, bueno… como empezó la primavera :P
Que muerdas.
Besos.
2 Abril, 2006 a las 22:23
Micky, dos hoyuelos en el cuello son tendencia esta temporada. ¿Cómo puedes no saberlo?
Paulo, ¿a los tiburones humanos tambien les pasa eso?
Rafael, alguna vez has sido examinado a fondo… Me callo, mejor me callo.
Besos vampíricos.
3 Abril, 2006 a las 11:16
Ella, dejo caer el relámpago de mis ojos sobre tu cuerpo invisible.
Besos como tulipanes.
3 Abril, 2006 a las 22:32
Lo que siempre me ha sorprendido de las películas de drácula era que mezclaba el sexo con el alimento; y a mí siempre me han dicho que con las cosas de comer no se juega; pero bien visto, no me importaría que la de la foto me la chupara antes de chupármela.
3 Abril, 2006 a las 23:04
Anita, ahora que ya conozco la belleza de tu mirada mi cuerpo no puede hacer otra cosa que sentirse honrado.
Coco, se supone que la mordida del vampiro provoca en sus víctimas un orgasmo letal. Por cierto, el sexo y el alimento me parecen dos placeres de lo más relacionados. Con respecto a la chica de la foto, supongo que tendrás que llegar a un acuerdo con ella.
Abrazo nocturno y alevoso.
3 Abril, 2006 a las 23:39
hola ellita!!!
aqui regresando del viaje…los procediemientos dentales son horrorosos, pro a veces llegas a acostumbrarte, yo por ejemplo cuando usaba brackets sentia que se me caian los dientes, pero los resultados fueron buenos, ahora (y, confieso, aun antes) sonrio de oreja a oreja
animo!!! como asl meras valientes!!!
un abrazo, de esta gota de dientes de conejo (es que yo tengo los frontales mas grandecitos, un poco, y a veces parecen de conejito)
4 Abril, 2006 a las 0:49
Gota de tinta, si tú me lo permites, te nombro conejita de la suerte de esta orgía. Pero sólo si tú quieres.
Besos sonoros.
8 Abril, 2006 a las 6:14
Ella querida, tu post me hizo recordar a un chico con el que salí hace mucho tiempo y me decía que lo que más le gustaba de mi eran mis colmillos, que son medio vampirescos…
Besos en el cuello.
9 Abril, 2006 a las 0:55
me encanta la idea!!!…un beso
10 Abril, 2006 a las 2:31
Ginger, si ya se te veía venir, vampira canalla.
Gotita, ¿cuál? No será la de asistir a la consulta del dentista…
Mordiscos vampíricos.