Pies de tango

Suena el telefonillo. Es Faulkner. Habíamos quedado para ir al cine, pero no en que se pasaría por casa. Ese tipo de sorpresas me pone de los nervios. Tras recordar a mi visita que no soporto que me pillen in fraganti, le pido que se sirva lo que le apetezca y se ponga a ver la tele hasta que acabe de arreglarme. Por supuesto, mi indicación es desatendida, y al cabo de un minuto tengo al desobediente pegado a los talones.
Antes de que llegase, estaba intentando poner orden en el zapatero del armario. Su interrupción alfombra el pasillo de todo tipo de calzado.
-Éstos son los de tango, ¿no? –mientras me pongo lipgloss frente al espejo del dormitorio, mi amigo se acerca a mí con un zapato en la mano.
-Sí, son preciosos, ¿verdad?
-¿Cuánto hace que no vas a las milongas?
-¡Puf! Siglos.
-¿No piensas retomar las clases?
-No, querido Watson. ¿Alguna pregunta más?
-Sí, ¿por qué lo dejaste? –el fundador de la ONG Detectives Sin Fronteras se sienta en el borde de la cama y clava su mirada en la mía a través del espejo.
-Las clases porque me harté de soportar al insufrible de mi profesor, y las milongas porque me parecen algo machista y decadente. ¿Tú te crees que las tías no podemos sacar a bailar a los tíos? –terminada la sesión de maquillaje, me vuelvo hacia mi interlocutor y busco las botas marrones detrás de las cortinas-. Vale, puedes acercarte a un tipo y pedirle que baile contigo, pero con los humos que se gastan te expones a que te peguen un corte de narices.
-Ya, pero a ti te sacaban, ¿no? –tomo asiento junto a Faulkner, quien, sin que se lo pida, me ayuda a calzarme.
-Sí, y a veces habría agradecido que no me sacasen. Las milongas son algo así como una cruda metáfora de la vida: casi nunca te toca bailar con quien te gustaría hacerlo, y yo me harté de rozamientos improcedentes, tocamientos accidentales y sudor testicular –mi amigo, que me está subiendo la cremallera de la segunda bota, me mira desde abajo y, con una media sonrisa, sacude la cabeza-. ¿Qué pasa? Es cierto. Además, menudas movidas sentimentales. Allí todo el mundo se ha enrollado con todo el mundo en algún momento, y, si tú no lo has hecho, cada vez que te adentras en la pista es como si llevases un cartel en la espalda con el lema Carne fresca. Quita, quita. A mí no hay nada que me seduzca menos que un milonguero. Se piensan que son la hostia, como mi profesor, con ese cerebro relleno de serrín –me levanto, camino hacia la mesilla, abro el cofre de madera y saco unos pendientes diminutos-. El baile sí lo echo de menos, fíjate. Muchísimo. Si te hubieras apuntado a tomar clases conmigo cuando te lo pedí…
-Pero mira que eres mala. Anda, ponte el abrigo y vámonos, que se nos echa la hora encima.
Como Faulkner y yo cumplimos a rajatabla esa autoprohibición woodyallenesca de entrar en la sala si la película ha comenzado y, a todas luces, hoy ya no llegamos a tiempo ni surcando el cielo a lomos de la grupa de mi escoba voladora, me vuelvo a sentar junto a mi canalla preferido y, con un guiño, le pido que me quite las botas y vista mis pies de tango.
21 Noviembre, 2006 a las 15:24
La sombra de tu tango es el latido esperado. Pies, cadera y manos al paso de la sensibilidad… sombras del movimiento.
21 Noviembre, 2006 a las 15:40
Pies de tango para bailar el tango de pie. Como dirían tam tam go, no sé qué no sé cuánto.
Y digo yo: menos mal que se pasó a buscarte, porque si no no sé qué película pensábais ver, alma de cántaro… si aun así íbais tarde…
Lamento ser tan intermitente. ¡qué digo intermitente! ¡¡prácticamente inexistente!! El mundo real me tiene tomado y conquistado. Y además, ya no me queréis como antes… snif, snif.
Fuerte el saludo, cercano incluso al beso.
21 Noviembre, 2006 a las 16:44
Vaya, Carlitosreina y el mundo. ¿Te tiene conquistado, entonces? Eso es bueno, no te quejes. Me alegra tu regreso, sevillano pródigo.
Besos de baile.
21 Noviembre, 2006 a las 17:14
Ese amigo tuyo, que te calza y te descalza…
21 Noviembre, 2006 a las 17:24
¿A que es majo, Anita?
Besos de carmín rojo.
21 Noviembre, 2006 a las 18:03
Seguro que las milongueras tenían sus tretas porque siempre siempre siempre es la hembra la que elige, y lo sabes. Lo jodido estener que andar con remilgos, pero debía tener un punto eso de elegir y que el elegido se creyera eligiente ;) jejejejejejejeje!!!
Seguro que te quedan de escándalo los zapatos de tango.
Besos.
21 Noviembre, 2006 a las 18:12
¿que te quiten las botas?
que te acarician los pies
¡qué importa si es un milonguero!
Besos a lo Gardel
21 Noviembre, 2006 a las 18:50
Un amigo que sin duda sabe seguir y dar compás!
Bikiño Elli y buena semana.
21 Noviembre, 2006 a las 20:49
Mucha risa lo de las milongas, muy bueno.
Leí hace poco que muchas letras de tangos hablaban de hombres abandonados y que se debían a la emigración que hubo a principios de siglo de españoles hacia Argentina, que por lo visto iban dejando a maridos cornudos en la cuneta jajajaj. Besazos
21 Noviembre, 2006 a las 20:57
Sácame a bailar, Ella, que me aburro aquí sentado y mi imaginación inventa coreografías que mi cuerpo no se atreve a probar…
Sácame a bailar, Ella, que mis pies se mueven solos pero mi cabeza finge estar inmersa en sus pensamientos…
Sácame a bailar, Ella, que a mí me da mucha vergüenza pedírselo a alguien…
¡Ay! Ya se ha acabado la canción… otra oportunidad perdida :-(
Muy bien, yo también pertenezco al club de los 5 min. Si ya ha empezado la peli no vale la pena! Hay que estar acurrucado en la oscuridad de la sala cuando suenen los primeros acordes del filme y las conversaciones languidecen en susurros para luego morir… entrar después rompe la magia.
21 Noviembre, 2006 a las 21:26
Ella, ¿has bailado el tango una vez con una mujer? Yo sí, en mis zapatos con los tacones rosados de ‘Comme il faut’, las zapatistas más lindas de Buenos Aires. Te reciben en su casa privada tipo ‘boudoir’, y ya no quieres bailar.
Quedan los zapatos de tacones rosados en el armario holandés, junto con todos los recuerdos…
Besos rosados (sin tacones).
21 Noviembre, 2006 a las 21:43
Mirko, ¿bailas?
No, Ana, sólo me faltaba… Ante preguntas como ésta me siento irremediablemente perdida: los hombres me gustan taaaaanto.
Besos tangueros.
21 Noviembre, 2006 a las 22:17
Pies, zapatos, botas… vestir y desvestir.
Ponte el abrigo, lipgloss frente al espejo… algo escondido detrás de las cortinas.
Suena el telefonillo, te pillan in fraganti, rozamientos improcedentes… sudor testicular.
Te suben la cremallera, movidas sentimentales… carne fresca.
¿Estamos hablando de baile… o sudamos hormonas como adolescentes?
Yo de baile no entiendo mucho, pero cuando te leo rejuvenezco veinte años.
Gracias.
Besos epistolares de pies a cabeza.
21 Noviembre, 2006 a las 23:23
Mierda, mierda y mierda. Me han entrado unas ganas tremendas de verla bailar. No hay derecho.
Un beso de esos largos que retrataba Doisneau.
22 Noviembre, 2006 a las 7:50
¿habrá algo que escape al machismo?
tengo una amiga que quiere montar un club, “las viudas negras” lo quiere llamar, la tía es peligrosa.
22 Noviembre, 2006 a las 10:10
De acuerdo, Ella, pero tú marcas los pasos :-)
22 Noviembre, 2006 a las 11:45
¿Peligrosa, Luces? Debe de ser un sol tu amiga esa.
¡Uy!, no, Mirko, que estrés, yo no le marco el paso a nadie. ¿Ves? Tienes que tomar clases.
Besos intensos.
22 Noviembre, 2006 a las 11:51
¿Se podrá bailar el tango en el agua? O más bien, la boca se me hace agua de verla bailar un tango, o por besarla. Saludos.
22 Noviembre, 2006 a las 12:31
Cómo me gusta!!!
Yo no bailo porque nunca he sabido dejarme llevar pero a esa conclusión he llegado tras muchos pisotones.
22 Noviembre, 2006 a las 13:02
No se si es por el balanceo de la cubierta o por los dos ladrillos que Dios me puso al final de las piernas, pero el caso es que siempre he deseado saber bailar, y cuando me animo parezco el golem dando sus primeros pasos.
Envidia me das Ella.
Por cierto, odio a los que no solo llegan tarde al cine y te molestan con sus cabezas, sino que ademas llegan comentando lo mal que esta el parking en Madrid… con lo bien que funciona el metro y la fauna que te encuentras, ¿verdad?
22 Noviembre, 2006 a las 13:38
Amhailt, no sólo llegan tarde y te molestan con sus cabezas: se compran el cubo gigante de palomitas y durante la primera hora de película su masticación es la protagonista.
Besos cinéfilos.
22 Noviembre, 2006 a las 17:37
Genial!
Broche de pie descalzo para un relato de tacón alto.
besos.
22 Noviembre, 2006 a las 18:55
yo pasaría la noche observando a mis dedos bailar sobre tu piel el ritmo y la música que más te agrade.
besos
22 Noviembre, 2006 a las 20:10
Lo de la foto no son pies de tango, sino la raja de una falda, con perdón (ah, y tacones de taladro).
Mmm, me encanta lo que escribe quien me antecede… dedos bailarines :-)
22 Noviembre, 2006 a las 20:58
(bueno… que incluso el proceso de registro y todo le da cierta emoción a tu espacio. todo empieza por el nick que ves en un commento del blog de una amiga (el de ayd), después del link: título y foto, seguidos por textos… sin duda, un blog cachondo que, cuando quieres dejar comentario, perdón, gemido, aún te pide una última prueba que incrementa, por efecto de retención tu deseo: un largo proceso de registro. y ya, una vez realizado todo, sientes gran placer al poder dejar el más mínimo comentario… el mío va asi…) buen blog. rojo y caliente. seguro regreso. saludos.
22 Noviembre, 2006 a las 22:36
Bienvenido, Pk. Regresa cuando te apetezca, desde ahora mismo, ésta también es tu orgía.
Besos bacanalescos.
23 Noviembre, 2006 a las 0:56
Toc-toc, ¿se puede entrar a la orgía?
Vengo con falda corta y medias con liguero y, aunque tengo zapatos de bailarina, no alcanzan la belleza de los que aparecen en la imagen.
Ya me dirás dónde poder encontrarlos…¡qué sexy son!
Me ha encantado tu blog, tu frescura escribiendo, esa naturalidad que desvirtúa culaquier intención… pienso seguir leyéndote; me provocas con tus letras.
Beso de bacanal
23 Noviembre, 2006 a las 1:03
Vaya, Aprendizaderisas… Bonita profesión. Claro que se puede, pasa sin miedo.
¿Los zapatos? Si me dices qué número calzas, te regalo unos por tu cumpleaños.
Besos nocturnos.
23 Noviembre, 2006 a las 2:46
tenés mucha razón, los tangueros son así, y en las milongas los códigos también son así. pero cuando llevas la música del tango en la sangre, ya nada importa y sólo querés danzarla. sentir que la música teje un hilado junto a tus sentimientos. respiras y bailas y sentís todo al mismo compás.
el tango me transporta a otro mundo, y hasta a veces me olvido de quién me lleva, debe ser que nací en Buenos Aires, donde el tango se te mete hasta la médula y no te da tregua. sólo por eso.
23 Noviembre, 2006 a las 2:58
es muy tarde. Estoy cansado. Agotado. Llevo toda la noche bailando milonga con la lámpara de ikea de la salita. Creo que me enamoré. O quizá sólo sea sexo. El caso es que sólo tiene un pie y no lleva botas que yo quisiera quitarle. Directos a la cama pues, sin preámbulos, deséenme suerte.
besos con tacón punto com
23 Noviembre, 2006 a las 12:55
pobre lámpara…quítale las botas….Y eso de sin preambulos jamás. Además es una Ikea y merece su atención.
besos ikea style
23 Noviembre, 2006 a las 14:14
Mmmm, sueca y electrizante, Andrés, que suerte tienes…
… ¿habrá palabra para definir al parafilia con electrodomésticos? P ;
23 Noviembre, 2006 a las 14:51
Pero, bueno, Pixie, Lord E., que el que delira por culpa del trancazo es Andrés. ¿Vosotros también estáis afiebrados?
Besos milongueros.
23 Noviembre, 2006 a las 15:23
jajaj la fiebre está en el aire
Si es que siempre hay que seguir las huellas de unos pies de tango… una empieza con el hilo de un telefonillo y lo termina con el de toda una lámpara ‘maravillosa’
besos descalzos
23 Noviembre, 2006 a las 16:14
Sweetheart, esta historia de las botas y los zapatos (del tango paso, que si no es clásica o post-cageana o neo/post/trans algo, no me cuela) ha sacado a flote al fetichista en mí. Bueno, tampoco es que estuviese muy sumergido que digamos. Más bien en la superficie. Sí, eso, en la superficie de la piel, la de los zapatos de piel, la de las botas, la de los pies. Sí, en esa superficie alfombrada de zapatos, como una alfombra que espera ser alfombrada de zapatos y de ropa como para ser recubierta delicadamente con una suave película de sudor y varios, porque la cosa es que la música está sonando y lleva el compás de este ritmo desenfrenado, cual marcapasos en sobredosis de voltaje, y eso de ir al dormitorio es de una parsimonia insufrible, porque esperar un minuto más es una tortura y no quiero más sufrimiento porque ese par de pies descalzos llama mi nombre, porque lo tiene tatuado ahí. Sí, justo ahí, recorriendo lentamente ese trayecto como unas panties que suben por las piernas hasta ese límite: ese límite de ya no aguanto más, así que ahora, ahora y ahora.
Besos. Todos.
23 Noviembre, 2006 a las 16:28
La misma idea para un cambio de vestido… ó cambio de calzado para los mismos pasos
En Alobada… Un saludo…
La perdida
23 Noviembre, 2006 a las 18:01
De trancazo nada, Ella querida, por lo que veo soy el único cuerdo del local: Hay quien quiere quitar unas botas que ya insistí QUE NO ESTABAN, a alguno tendré que invitarlo a un bar donde uno consigue rubias alemanas embriagadoras (y espumosas), a otras les da por versionar el Love is in the air y hay otro por ahí que no tiene perdón y nunca lo tuvo, que nos dejó tiradas en la puerta del Benidorm a mi, a Schoemberg y a Xenakis con plataformas incluídas. Y todo por unos trapitos.
ala, yo aquí comentando como pedro por su casa
besos en pantuflas
23 Noviembre, 2006 a las 19:22
Botas, pantuflas, da igual…….
besos descalzos
23 Noviembre, 2006 a las 19:26
Andresín, ¿cuerdo tú? Ja.
No, si ya sabemos que no hay trancazo que cien años dure, pero afiebrado se puede estar toda la vida. Y sí, me parece a mí que sí, que presentas todos los efectos secundarios propios del enamorado, aunque nadie delira también como tú.
Por cierto, soy consciente de que andas dejando mensajes en clave para terceros en esta orgía, y me encanta la idea. Atrévete a desmentirme, valiente.
Besos vertiginosos, como mis tacones.
23 Noviembre, 2006 a las 19:27
Jaja, y Pixie de nuevo por aquí, con sus botas de pistolera.
Besos desnudos.
23 Noviembre, 2006 a las 23:13
Me arreglo unas clases de tango rápidamente Ella, que con esa promesa que me has hecho en público…! Vamos, que estoy que doy saltos de contenta!! ;-)
El 39 y es el 29 de Septiembre ;-p
Beso de querersoplarvelascontigo
23 Noviembre, 2006 a las 23:53
Guau!
Ójala me pasaran cosas así, Ella…
Besitos
24 Noviembre, 2006 a las 2:06
Cada vez que me decido a escribir en tu orgía, tus palabras me aplastan como a una colilla que se ha quedado en quinto curso de primaria…
Solo quería decir que cada lectura aquí, es un placer.
24 Noviembre, 2006 a las 3:45
Asocio irremediablemente el tango a mi abuelo, mientras lo cantaba regando el patio, y a su casa con una mesa cubierta por un mastel de plástico con un jarro de vino con fruta encima.
La belleza del tango para mi está en ese sabor de nostalgia atrapado en la garganta al ritmo de…Adiós muchachos, compañeros de mi vida…barra querida de aquellos tiempo…
Se que ya te lo han pedido, pero que va…
¿Bailemos Ella?, la noche es perfecta.
Un cariño, arrabalero.
24 Noviembre, 2006 a las 8:33
ayyyy como echaba de menos estas historias tuyas del tango y aledaños … y ahora que yo tambien he probdo su veneno te entiendo mucho mejor aún …por cierto los zapatos preciosos …preciosos
un gemido
24 Noviembre, 2006 a las 11:41
Benditos sean los pies que te bailan, por decadentes que resulten…
Besos de arrabal.
24 Noviembre, 2006 a las 17:30
Bueno… no puedo ser muy objetivo en mis opiniones sobre el tango… vivo en Buenos Aires… estoy rodeado de olor a tango (perfume de naranjo en flor)… y obviamente amo las milongas…
Aunque lamentablemente no sé bailar… me gustaría JUGAR a ser ese tipo de macho compadrito.
¿Que las milongas son decadentes? ¡Claro! ¿Y por qué otra cosa nos podrían gustar? Si fuesen más sofisticadamente alegres perderían el 90% de su encanto.
24 Noviembre, 2006 a las 17:37
Vale, Minimalo, te encantan las milongas, pero, ¿sabes bailar? (Aprovecho para aceptar tu invitación, Mauro.)
Besos de bandoneón.
24 Noviembre, 2006 a las 21:48
Pues a mi me parece estupendo que bailes tangos, deberías calzarte esos zapatos más a menudo.
Besos
25 Noviembre, 2006 a las 18:26
Ayyyy pero qué bonito Ella, qué bonito!!!
26 Noviembre, 2006 a las 18:38
Huummm, creo que este nuevo plan es mejor que el anterior. Bailar tangos a solas… Sí, mucho mejor. Besos querida maestra de ceremonias orgiásticas.
27 Noviembre, 2006 a las 12:16
Tango… desgarro mutuo, y lo mejor: ¡¡We need two to tango!!
Un gemido y un beso tardío.
28 Noviembre, 2006 a las 16:09
NO!!!! NO SÉ BILAR!!! UFA!!!
19 Marzo, 2007 a las 11:14
Sigo desconfiando de ese Faulkner…
Qué quiere en realidad???
9 Septiembre, 2007 a las 11:06
Me he detenido aquí porque debía hacerlo en alguno.
Al principio creí que se trataba solo de un comienzo
y que habría algún enlace que me llevara al relato completo
pero veo que no
Todo termina en unos corchetes que cieran a unos puntos suspensivos.
¿Son así tus finales?