Preguntas

Esteban tiene cuatro años y unas ansias de conocimiento que apabullan. Es hijo de unos viejos amigos que ayer llegaron a Madrid y vinieron a visitarme.
Después de merendar, el renacuajo se sienta sobre mis rodillas, me toca la cara con el dedo índice de la mano izquierda y, señalando los zapatos de punta afilada que llevo puestos, me pregunta cómo me caben los pies en ellos. Sin pensármelo, me quito un botín y se lo pongo: “¿A que a ti también te cabe?”, le digo, y él me mira y se ríe.
Salimos a cenar a un restaurante cercano. Mientras hablo con sus padres de temas madrileños y, no recuerdo bien por qué, alguien menciona el metro, Esteban, a quien creíamos entretenido con su porción de pizza infantil, vuelve a preguntarme: “¿Y cómo respiras cuando te subes en el metro?”. Supongo que, como en su ciudad no existe ese medio de transporte y le han contado que viaja bajo tierra, él se imagina a los pasajeros como una especie de topos. “¿Has pasado por debajo de algún túnel cuando venías en el tren?”. Afirma con la cabeza a mi cuestión. “Pues viajar en metro es como ir debajo de un túnel, sólo que nunca se acaba”. “¡Qué guay! Yo me quiero montar”.
A la salida del restaurante, el rubito intenta convencerme para que me vaya con ellos a casa de sus tíos. “No puedo, Esteban. Yo tengo que ir a mi casa.” “Pero si allí no vive nadie…”.
Cuando aparece un taxi con luz verde, mi amiga coge al niño en brazos y su marido me promete que, en cuanto salgan de la consulta del doctor que le han recomendado, me llamarán.
Hago el corto camino a casa llorando. En el ascensor, un desconocido me pregunta si me encuentro bien. Yo le respondo que sí para que me deje en paz, sin dejar de pensar en lo que ocurrirá con Esteban cuando, dentro de unos años, tal como aseguran los especialistas, pierda por completo la visión, en cómo se enfrentarán esos padres a una pregunta infantil cuya única respuesta tiene forma de condena a cadena perpetua.
2 Diciembre, 2005 a las 22:08
Ella…
lloro contigo
Te abrazo
2 Diciembre, 2005 a las 22:11
Sus padres se enfrentarán bien, si han sabido criar a un chavalín tan despierto. Y él seguro que lo afrontará con valentía.
Ojalá la vida fuera justa, pero no lo es.
Y ojalá supiera decir algo más que esta sarta de tonterías.
Así que me callo y un abrazo.
3 Diciembre, 2005 a las 20:42
En una ocasión , mientras esperaba con angustia en la sala de espera de un hospital , a que me tocara el turno para que nos dieran los resultados de una analitica de mi niño, cuando tenía 11 meses , coincidimos con varios niños con cancer … entró uno de ellos que le faltaba parte de una pierna , y estaba el pobre hecho polvo, se me escapó un ” pobrecito”… la madre me paralizó con la mirada y me contestó :
“no es ningún pobrecito, es un valiente que lucha cada día para seguir viviendo… ” en aquel momento entendí , lo pequeño que se quedaba nuestro problema ( le teniamos que operar de una hernia …) , y lo diferente que se ven las cosas desde otros puntos de vista … volviendo a lo de Esteban, seguro que tiene unos padres estupendos , que le harán sentir especial y potenciarán en el otras cualidades… Muchas veces los problemas los creamos los que vemos las cosas desde fuera …
un besito ellita.
4 Diciembre, 2005 a las 12:51
Dan ganas de llorar, sí… pero la vida no acaba allí. Por suerte, si uno es valiente puede hacer tantas cosas…
Besos
4 Diciembre, 2005 a las 19:07
Bravo por los valientes porque sólo siendo así se puede sobrevivir. Lo que sí, es que entiendo perfecto tu llanto, Ella. Yo hubiera llorado igual y tal vez seguiría llorando. ¿Por qué coño nos ha de doler tanto el dolor ajeno si con esto no podemos ayudarlos en nada? ¿Servirá acaso de algo?
Ayer justo veía un programa donde pasaron la historia de una nena con problemas en los huesos desde su nacimiento y fue una frase de la madre la que me dejó en las lágrimas: “mientras a ella le duelen sus huesos a mi me duele el alma”. El dolor, ahora físico, de su bebé se convirtió en el dolor de su madre.
Uyyyy, ya abierta la herida vuelvo a mi llanto.
Beso lacrimoso.
4 Diciembre, 2005 a las 21:21
que dificil ella, es una pena que sucedan estas cosas, y uno se lamenta partucularmente cuando los niños,o adultos que son tan especiales son elegidos por la tragedia (toda la gente es especial, y mágica, pero unos se les nota más)…
pero no llores, porque la vida nunca quita sin dar, y ese niño, aun si perdiese la vista, nunca perdera su alma sed, y el poder que en ella habita.
Un beso, ánimo!!!!
4 Diciembre, 2005 a las 21:26
alma sedienta de conocimiento…quise decir…..
y tienen razon lapradera, el niño puede desarrollar muchas otras cualidades, y talentos, es cosa de que los padres no se dejen abatir y se lo contagien al pequeño.
sabes que mas??? he visto mucha gente, que tiene sus cinco sentidos, y familia que los quiere…y no hacen nada de su vida, pero nada…..
conclusion: para SER, para valer en el mundo mas vale un alma de buena calidad, que todos los sentidos y organos del mundo.Lo que hace al ser humano es lo de adentro, el cascarón es solo eso, un puñado de carne, huesos, sangre, que sin alma no es nada, solo comida para buitres.
un abrazo.
5 Diciembre, 2005 a las 9:04
Todos estamos condenados (a vivir) a cadena perpetua. Piensa que peor es la pena de muerte. El niño parece despierto. Saldrá adelante.
5 Diciembre, 2005 a las 14:36
Uff,
menos mal que nos queda la capacidad de conmovernos, y las lágrimas para limpiarnos de pena.
Un besazo y un abrazo con presencia.
5 Diciembre, 2005 a las 14:39
Ellita yo que soy muy fetichista me había quedado un rato en la punta de tus zapatos, pero luego se me escaparon. Seguro que a pesar de todo será feliz.
Achuchones cálidos
5 Diciembre, 2005 a las 21:39
simplemente, tomar su enfermedad como que no lo es, simplemente seguir viviendo como hasta ahora
7 Diciembre, 2005 a las 19:29
El dolor ajeno sirve.
Sirve para hacernos más fuerte ante situaciones menos complejas que un problema físico o uno de salud.
Sirve para admirar la fuerza que tiene el ser humano, desválido, a veces ante nuestros ojos. A veces digo, porque su fuerza nos debilita.
Sirve para que nuestra forma de analizar las cosas sea desde otra perspectiva, desde una dimensión más genérica.
Somos afortunados y no somos consciente de ello.
Esa es nuestra enfermedad más grave.
Más que la ceguera.
12 Diciembre, 2005 a las 1:31
Coincido con la frase que cita Laura Noble, es más doloroso el dolor del alma que el físico. Las palabras afobetean u lastiman más que los golpes, lo confirmé el viernes en la noche que me dieron una paliza con la cual mi alma se encuentra en terapia intensiva.
Saludos depresivos.
12 Diciembre, 2005 a las 18:24
Cuán infinitamente cruel puede llegar a ser la vida…
Lo mejor, es que hay muchos que piden a Dios sacarse la carrera, el carné del coche o que les toque la primitiva.
¿De verdad, Dios padre misericorioso se va a apiadar de tu estúpido carné de conducir o de tu equipo de fútbol; y no de un chaval así?
A veces te topas con seres fantásticos y comulgas con ellos en su pena sin casi ni conocerlos…
A veces te das cuenta de que las personas más inocentes y buenas están pasando un calvario que no le deseas ni a tu peor enemigo.
¿Qué hacer en esas circunstancias?
Lo mejor… Aunque no sirve de remedio, es volver a casa inundado en lágrimas demostrando una pizca de sensibilidad.
16 Septiembre, 2006 a las 0:07
… Vaya, me he quedado planchado… :-(
Me dormiré pensando en ese niño…