Tarjeta de embarque

El azafato se aproxima a mi asiento. En esta ocasión me tocó pasillo. Desde esa atalaya donde únicamente se pueden situar los seres mitológicos, me observa. El avión no ha despegado todavía. Está calentando motores. Como una torre Kio, el auxiliar de vuelo se inclina sobre mí, acerca sus labios a mi oído izquierdo y, sin llegar a rozar el lóbulo de mi oreja, me abrasa los sentidos con una voz que intuyo modulada a golpe de arrebatos: “Disculpe, señorita, ¿sería tan amable de concederme este vuelo?”.
Y cómo no concedérselo. Siempre me fascinaron los tipos altos y flacuchos de aspecto saludable. Éste tiene pinta de haber merendado en el campo casi todos los domingos de su infancia. De lo contrario, su rostro no atesoraría la luz de mil atardeceres.
Aterrizamos hace rato, pero yo sigo volando. A bordo de esta cama alcanzaré, sin problemas, la bóveda celeste del techo de la habitación. Me niego a abandonar mi nave supersónica. No quiero poner los pies en un asqueroso aeropuerto. Necesito, cuanto antes, otra tarjeta de embarque. Al mirar los ojos que me miran, elevo una plegaria a la Señora de los desmemoriados: “Dios te salve, reina y madre, patrona de los amnésicos. Sólo te pido, virgencita, que cuando pise tierra firme un jet lag envidioso no me expolie la memoria”.
21 Junio, 2007 a las 8:14
Vaya con los aeropuertos. aviones y jets lags.
21 Junio, 2007 a las 9:20
Atalayas mitológicas, sobrenaturales: la del sobrecargo; la del guardia urbano direccionando a las almas en un cruce; la del fontanero, tumbado bajo el lavabo, luchando por apartar los ojos de las bragas de la bella y concentrarse en la cañería; o la mía, sentado junto a la del nombre capicúa, viendo como escribía “te quiero” en un papel.
21 Junio, 2007 a las 10:11
Escéptico, me veo en la obligación de decirte que el abuso del sueño en vena perjudica seriamente la salud.
Besos soñadores.
21 Junio, 2007 a las 10:14
¡Estoy deseando subirme al próximo avión!
No sólo para volar…
21 Junio, 2007 a las 10:23
Umm… qué bien, una voz que te hable al oído justo justo donde comienza el lobulo de la oreja, con la entonación adecuada… ¿hay algo más sensual? El cielo se llena de máquinas voladoras.
21 Junio, 2007 a las 10:57
¿Estas segura de que lo que te dieron no era una “tarjeta de embauque”?Fuera lo que fuere, será el aburrimiento, pero los aviones son un sitio recurrente de fantasías erótico-festivas.
Para muestra un botón: el Club de los 10.000 Metros. Todo esto desde el punto de vista de los que pagamos para volar, que los que cobran por volarnos, según se cuenta, no paran.
21 Junio, 2007 a las 11:12
Jaja, Ignatius, seguro que fue eso lo que me dieron.
Besos encandilados.
21 Junio, 2007 a las 12:07
Ay, qué vuelos esos, en los que todo es primera clase -nada de turista- y el catering es tan bueno que lo mismo comes tú o te comen a tí. Para chuparse los dedos…
21 Junio, 2007 a las 12:28
¿Será que yo no sé elegir los billetes de avión?
O que nunca topé con un azafato…
Suena interesante, Ella, deberia ser obligatoria la paridad en los asistentes de vuelo…
Besos!!
21 Junio, 2007 a las 15:19
ay ellita, cómo eres, jeejjeje, yo quiero volarrrr…
ais, me encantó lo del rostro que atesora la luz de los atardeceres. Qué maravilla de letras, querida. Un besazo gordo y volador
21 Junio, 2007 a las 15:32
¿El avión calentaba motores?
¿Es el inicio de una nueva obra?: “Las mil y una nubes”
besos…voladores.
21 Junio, 2007 a las 15:41
Se han dicho muchas cosas en los aviones, mucha conversación de pasillo o de ventanilla, muchos vecinos durmiendo casi sobre tu hombro, conversaciones pasajeras. Pero nunca había oído algo tan hermoso:
“Disculpe, señorita, ¿sería tan amable de concederme este vuelo?”
Bravo.
También decir que quizás esa frase “su rostro no atesoraría la luz de mil atardeceres” sí que esté algo redicha pero aún así.
Muy bello lo que escribes
21 Junio, 2007 a las 15:45
Vaya, Arilena, gracias infinitas por la crítica literaria. Por cierto, no estaría mal que nos instruyeses y trajeras hasta esta orgía algún otro texto contenedor de esa expresión tan redicha. Por ampliar conocimientos, más que nada.
Besos voladores sin motor.
21 Junio, 2007 a las 16:08
Que dificil no mirar a un azafata, más complicado aún no fantasear con alguna. En mi caso, me he quedado sólo en la mirada, lo reconozco, ya que no puedo olvidar a una amiga, profesional del aire, que le da el teléfono de pizza hut al pasajero aquel que quiere compatir el vuelo con ella.
Nunca me han gustado las pizzas Hut.
Beso parmesano.
21 Junio, 2007 a las 16:34
A veces uno consigue un billete en primera clase a sitios fantásticos.
Disfrute del viaje, Ella, y no piense jetlags ni similares.
21 Junio, 2007 a las 17:22
Si pudiera quedarme con un buen recuerdo…pero lo q termina sólo consigue obsesionarme…no puedo olvidar el último vuelo, no he podido aún olvidar sus calles y su olor. No puedo dejar de soñar en otra versión de mi vida…es mejor q no vuelva a volar. Al bajar al suelo me meto tales hostias con la realidad q mejor me encierro en una mina en las próximas vacaciones.
21 Junio, 2007 a las 18:11
Hola, Fernanda, bienvenida a La orgía perpetua. Espero que sigas volando con nosotros.
Besos por las nubes.
21 Junio, 2007 a las 18:42
Para evitar el jet-lag, mejor que rezar a la virgen, es no parar con el azafato hasta dar la vuelta al mundo.
21 Junio, 2007 a las 19:24
Tal vez me pasé con el “redicha”. Si encuentro algún texto lo traeré sin duda. Yo me refería más a que en general es una frase que he leido más, que me parece bonita pero seguro que en alguna canción o en alguna poesía ya la dijo alguien antes (que conste que me parece muy bonita). Y sin embargo la otra frase que señalé tengo la impresión de ser la primera vez que la oigo (y eso me gusta más)
Besos a la altura de las nubes.
21 Junio, 2007 a las 19:29
Pues te aseguro, Arilena, que yo no soy consciente de haberla escuchado ni leído, porque no hay nada que me reviente más que la falta de originalidad y el plagio soterrado. De todas formas, seguro que sí, que encontrarás otros textos en los que se diga eso o algo parecido. Son ya muchos siglos de literatura.
Besos de algodón celestial.
21 Junio, 2007 a las 19:57
Ellita, no he podido evitar estar un poco de acuerdo con Arilena…
Me chifló la pregunta del azafato.
21 Junio, 2007 a las 21:14
Si se lo concediste… ¿qué te concedió el a cambio? Quid pro quo, que le dijo el lobo a una caperucita que se llamaba Clarice…
21 Junio, 2007 a las 21:50
Como alguien dijo: “no tengo el coño pa’ruidos”
22 Junio, 2007 a las 0:29
Es una obsesión lo de volar, desde el principio de la historia. Los aviones son un invento reciente, moderno, innecesario, no te obstines con ellos. Eso sí, azafatos no hay en cualquier lado. Pero para mantenerte en vuelo perpetuto tan solo necesitas la capacidad para volar….
http://capitan-alatriste.blogspot.com/2006/10/volar.html
Perdón, pero no he podido evitarlo. Tu tono me recordó el poema.
22 Junio, 2007 a las 0:30
Hay gente con la capacidad de mirar con otro punto de vista, y no es fácil encontrarlos. Les llaman artistas. Pero nunca había conocido a alguien capaz de oir con otro punto de oído.
Besos de lujo
22 Junio, 2007 a las 12:49
Arabesque, prefiero no preguntar por el nombre que reciben ésos con otro punto de oído.
Besos sinfónicos.
22 Junio, 2007 a las 14:18
¡Qué ganas tengo de volar, de marchar a tierras que requieran atravesar un gran charco de por medio, diferentes latitudes, climas en oposición, despegar y volar, mucho rato, bien lejos…!
Besos en vuelo hasta ti,
22 Junio, 2007 a las 14:24
Veo que has tenido buen viaje, me alegro mucho por ello. Está claro que sólo viajas en primera y así es más sencillo, claro está.
Besos de ïcaro a punto de que se le derritan las alas.
22 Junio, 2007 a las 16:27
Y no lo puedo evitar. ¿podría decirme el nombre de la aerolínea? Porque ojalá uno se encontrara el símil femenino de su azafato. Sí, a veces incluso hasta los melones echan de menos algo de cariño.
Un abrazo Ella.
22 Junio, 2007 a las 18:41
Los melones… Susej, desde luego… No, el nombre de la aerolínea es confidencial, lo siento.
Besos crípticos.
22 Junio, 2007 a las 19:04
Hoy he visto en los informativos que una empresa hace desfiles de modelos en ropa interior durante el vuelo para hacer más llevadero el viaje. Pero como siempre la cosa tiene truco: es sólo para los viajeros de primera. Siempre ha habido clases. Que pases buen finde. Besos.
22 Junio, 2007 a las 19:17
¡quién pudiera ser tu compañero de vuelo!
besos
22 Junio, 2007 a las 21:56
Pronto te ha recuperado tú del bajón, sinvergüenza…
22 Junio, 2007 a las 22:54
Demonios, Ella, aparta un poco. Deja pilotar. Este viejo Spitfire apenas se sostiene en el aire, y la hélice del tercer motor ratea que da grima. Sólo me falta concederte este vuelo.
Sobre vuelos y fantasias erótico-festivas (el otro Ignatius, creo, dixit), hay que leer “El avión de la bella durmiente”, de García Márquez. (http://www.literatura.us/garciamarquez/avion.html). Y ya que estamos, la primera parte de “El hombre del Bósforo”, De Madrid al Cielo, en el blog de aquí un servidor.
Besos de cuatrimotor.
23 Junio, 2007 a las 2:31
Tú di que si, Ignacio, pedazo de cuña publicitaria te acabas de marcar. Si es que de Madrid no puede irse a otro sitio.
Besos azules.
23 Junio, 2007 a las 13:18
Muy sugerente. Es una de esas situaciones…
23 Junio, 2007 a las 20:57
Hay cada vuelo…..que sin duda nos hace llegar a destinos “insospechados”.
Bikos elli!
24 Junio, 2007 a las 2:56
Vaya!! por fin admite mi comentario!!….como te dije vengo con la curiosidad de quien no sabe y las ansias de quien quiere saber-te.
Te felicito por tu libro y por tus palabras. Elogiarlas es innecesario.
Me encanta el viaje al igual que tu deseo.
Olimpia.
24 Junio, 2007 a las 21:33
¿Quién podría negarse a esa propuesta? No, nadie podrá arrebatarte la memoria como no pueden quitarte la imaginación. Besos, querida amiga.
25 Junio, 2007 a las 9:05
Miro desde lejos todos las caricias que te estamos dejando. No es fácil, pero ¿tú sabes aceptarlas en malos momentos?. Es lo bueno que tienen los malos ratos.
Creo que no tienen nombre los que tienen un punto de oido especial, porque autista ya es otra cosa. Podemos inventarlo.
Besos semánticos.
PD Ver y oir doble, según en qué ocasiones, viene muy bien.
PD Ver y oir doble, según en qué ocasiones, viene muy bien.
25 Junio, 2007 a las 9:11
En las aerolíneas del amor, no me dan de comer nunca :-(
¿Será porque son vuelos de bajo coste?
(Ya sé que es una metáfora muy cutre, pero es que es lunes… :-P)
Besos poco inspirados
25 Junio, 2007 a las 11:43
Siguiendo tu indicación, arranco la aguja clavada en el brazo. Que sueñen los jóvenes. Yo ya no tengo edad.
25 Junio, 2007 a las 14:20
Normalmente no utilizo el avion, pero ya se para la proxima..nunca mas ventanilla.
25 Junio, 2007 a las 16:31
LLEVAME CONTIGO POR DIOSSSSSSS!!!! A mí no me pasan cosas de éstas cuando cojo aviones joer jeor joer !!!!!
25 Junio, 2007 a las 20:46
Situaciones de riesgo vital inminente, sin posibilidades de huir nos empujn a reproducirnos, es el instinto de supervivencia de la especie. De ahí todo el rollo erótico de los aviones. Estoy en contra de los cursillos para perder el miedo al volar. Freud.
25 Junio, 2007 a las 21:20
He empezado a leerte y creo que no podré parar nunca..
una vez que empiezo un vuelo sin motor sigo arriba hasta que todo estalla..
para mi propia satisfacción..
un placer..
26 Junio, 2007 a las 0:59
Ella, me gustó como narras la experiencia de volar. Yo voy reresando poco a poco, no he escrito nada, pero espero pronto inspirarme, y bueno, con lo que escribes, las ganas de escribir ya me vienen.
Besos y que estes bien
26 Junio, 2007 a las 1:36
Elvenbyte, Olimpia, Angie (ignoro si me olvido de alguien. Espero que no), siempre es motivo de alegría contar con un nuevo orgiasta entre nosotros, pero, así, de tres en tres… Pues eso, que todo un lujazo. Bienvenidos y acomodaos, que aquí hay vuelo para rato.
Besos de despegue.
PD: Ozhomatli, qué bueno eso de despertarle a alguien las ganas de escribir. Ánimo, y ponte cuanto antes manos a la obra.
27 Junio, 2007 a las 18:41
Vuela alto, Ella, perpetra mil acrobacias en el cielo de esa habitación y no temas por la vuelta: estoy convencido de que miles de brazos se ofrecerían gustosos para detener con suavidad plumífera tu caida, tu regreso al suelo de los mortales transeuntes.
Si no miles, al menos cuenta con que dos bien fuertes ya esperan estirados para amortiguar tu regreso. Para recibirte con un abrazo de oso. De oso de peluche.
Besos desde La Tierra.
28 Junio, 2007 a las 0:50
Sois todos muy generosos. No pensáis en vosotros mismos. No sé vosotros, pero yo la echo mucho de menos. Ya no me gusta que esté lejos.
Besos con los dedos.
28 Junio, 2007 a las 10:06
He actualizado mi blog. Espero que vuelvas a pasarte. http://olertelo.wordpress.com
28 Junio, 2007 a las 16:49
… y en eso estaba cuando alguien me tocó en el hombro despertándome. Ya habíamos aterrizado y era el último pasajero.
Esto de volar y soñar tiene su encanto.
1 Julio, 2007 a las 19:25
Y luego dicen que las lineas de bajo coste…:)
9 Julio, 2007 a las 9:51
¡Caramba! ¡Azofaifo! digo azafatos. Espero que fueran de tu talla. Los azafatos, claro. No talla tipo altura, sino personal. No hay nada peor que unos azafatos que te aprieten los pies. Pero las rozaduras del estreno a veces no duelen tanto, porque te recuerdan que los llevaste puestos. ¡Sí! Pedazos de azafatos que me compré el 21 de junio.
¡Voyage voyage!