Un año de amor

Faulkner me llama para decirme que se marcha a pasar una temporada a Berlín. Él es alemán, hijo de padre español y madre teutona. Aunque no tiene plantas que regar, insiste en que me pase por su casa y me quede con un juego de llaves.
—Me gustaría que, de vez en cuando, vinieras por aquí, cogieras de la estantería uno de tus libros preferidos, y te sentaras en este sofá a leer —apoyo el brazo izquierdo en el hombro del sofá mencionado, me llevo la mano a la frente, aprieto los labios y cierro los ojos—. Te dejo la nevera llena de latas de Coca-Cola. Adicta, más que adicta, y la despensa repleta de todas las guarradas que te gustan. Anda, ven aquí. Dame un abrazo.
Hernán agarra mi mano derecha y me atrae hacia él. Estoy llorando con el mismo llanto silencioso que mi amor imposible entonase la madrugada que me contó que no podía soportar sentirse tan vivo sabiendo que Violeta estaba muerta.
—Ellita indisciplinada. Mi niña caótica. Por favor, sigue escribiendo. No me abandones la orgía. Ahora menos que nunca. Si algún día te apetece, te coges un avión y vienes a visitarme. Aunque eso tiene un riesgo: le encantarás a mi madre, y a ver cómo le explico que somos un par de gilipollas.
Ante esa afirmación, no puedo evitar la risa en medio del festival de lágrimas y mocos.
—Cuando vuelva, me pasaré sin avisar por Un año de amor para pillarte in fraganti, y espero encontrarte tal y como eres: contestona y contenta.
Faulkner bautizó mi apartamento Un año de amor la primera vez que lo pisó. En el dormitorio, acababa de colgar unas cortinas de cuentas aguamarina para separar ambientes. Una boa de plumas roja serpenteaba en el perchero.
—Ellita, esto me recuerda la película esa de Almodóvar en la que Miguel Bosé hace un playback de una canción de Luz Casal —me dijo entonces.
—Un año de amor—añadí—. La canción se llama Un año de amor.
Cuando la lógica diría que llegó el momento de la despedida, le pido a Hernán que me lleve hasta su cama. No concibo otra manera de pronunciar un hasta pronto.
7 Mayo, 2007 a las 17:16
tú me quieres hacer llorar, hoy que tengo un día tontón. Cómo pueden separarse las personas que tienen estas relaciones tan especiales…ayyy…Sueño con tu historia hoy….Un besazo!
7 Mayo, 2007 a las 18:37
Sin duda la mejor forma de despedirse. Y de hacer que no salga de tu cabeza en por lo menos otro año…
Besos aguamarinados
7 Mayo, 2007 a las 18:49
Has conseguido, una vez más, que se estremezcan todas y cada una de mis vértebras.
Ellita, me temo que las ‘cocacolas’ no durarán tanto como quisieras, ni tampoco las guarradas de la despensa, pero, ¿no te apetece aprender alemán?
De lo contario, presiento una ‘vuelta a la tortilla’, él va a terminar convirtiéndose en tu propia Violeta.
Besos decisivos
7 Mayo, 2007 a las 18:50
Hay otras formas de despedirse, igual de absurdas, todas las despedidas lo son en el fondo, pero mucho menos sinceras y entretenidas… puestos a tener un último recuerdo antes del hasta pronto, que mejor que la memoria tactil de la piel del otro en piel propia… y creeme, hay cosas peores que gustarle a la suegra… ;)
7 Mayo, 2007 a las 20:09
Es la orgía perfecta :-p
bis à bis
¿y qué pasó después?
8 Mayo, 2007 a las 0:31
Bueno, simplemente espero que cuando vuelva no te encuentre tan fácilmente.
Un besito.
8 Mayo, 2007 a las 2:00
A mí tampoco se me ocurre nada mejor, cuando tenía 21 años hice el amor por última vez con mi novio de aquella época dp de decirle q lo nuestro se había acabado.
Al llevarme a casa me habló de no se cuál animal q entona un canto antes de morir (el urogallo tal vez?), y me dijo q ese había sido el canto de nuestra relación. Muy poeta el muchacho.;)
Besos señorita apasionada.
8 Mayo, 2007 a las 8:05
El cisne.
El canto del cisne.
En realidad es una especie de trompetazo desgradable, o un ronquido, que produce por exhalar el aire al morir. Nada romántico, en el fondo. O eso dicen. Nunca he visto morir a un cisne.
8 Mayo, 2007 a las 8:14
Si es que son las mejores despedidas… las mejores, jejeje.
Un abrazo grande Ella
8 Mayo, 2007 a las 9:52
¿Será una despedida? ¿un hasta luego? No se muevan de sus asientos, lo veremos en próximos capítulos…
Besos cáusticos
8 Mayo, 2007 a las 10:28
Mis despedidas nunca fueron ni tan dulces ni tan apasionadas, sino tristes, silenciosas, desesperanzadas, descorazonadoras, melancólicas…
Besos de despedida
8 Mayo, 2007 a las 14:08
¿Piensas que ésta no fue triste, Mirko?
Besos rotos.
8 Mayo, 2007 a las 14:34
Buena despedida,pero no termino de enterder a este Hernán que impone horas cortas y lugares lejanos. ¿Qué sería de él sin ti? No sé, Ellita, no lo termino de comprender ¡vuelve a los brazos de su madre!…hmmmm
ozú.
Besicos
8 Mayo, 2007 a las 14:49
A lo mejor que, por mucho que me duela, no creo que deba volver a ser su niña blanca (aunque en lo más hondo de mí lo sea de por vida), Pistolita. Tal vez fui demasiado sutil al narrar ese detalle en el post anterior.
Besos rojos.
8 Mayo, 2007 a las 16:45
¡Por fin puedo llegar a ti… ya tenía ganas!
Como dice la canción que se apropió una empresa de telefonía móvil para su publicidad, “al partir, un polvo y una flor, un te quiero una caricia y un adiós, es ligero equipaje para tan largo viaje…! ¿Tú crees que será largo en el tiempo? No sé… hay mucho amor enfrascado, del bueno, del que su aroma tarda en desaparecer…
Ella, me encantaría enterarme de la presentación de tu libro. Vivo lejos de Madrid, pero sería una excusa perfecta para ir a la capi. Ya dirás algo, ¿vale?
Besitos y gracias por facilitarme las cosas,
Aprendiza
8 Mayo, 2007 a las 16:47
Eso está hecho, Aprendizaderisas. Qué ilusión me hace que tú también te apuntes al sarao. Yo te aviso con tiempo.
Besazos bacanalescos.
8 Mayo, 2007 a las 17:07
Donde esté un buen “adiós” que se quite un mal “hola”, porque hay despedidas que merecen mucho la pena, tanto, que a veces uno se despide de la misma personas decenas de veces en la vida. Nada como repetir.
8 Mayo, 2007 a las 20:30
En esa casa deja algo más que libros y coca-cola, seguro…
besos.
8 Mayo, 2007 a las 23:18
Sé cómo sigue la historia, Ella. Lo sé tan bien.
Tratas de explicárselo durante toda la noche, pero no te escucha. Tratas de decirle todas esas verdades universales de los boleros y de las canciones de Palito Ortega, que yo antes nunca estuve / así de enamorada / que no sentí jamás / esta sensación, que todo es diferente / gracias al amor. Pero es que no te escucha, tú tratas de explicárselo pero te cierra los labios con sus labios, te abraza con brazos y piernas mientras rodáis desnudos sobre la colcha y bajo la colcha, sobre la cama y bajo la cama, sobre la alfombra y bajo la alfombra; te enreda, te muerde, te bucea mientras tú tratas de decirle que le quieres, que lo querrás siempre, que siempre lo has querido desde el comienzo del mundo, mientras tratas de recitarle todas esas baladas y romanzas y sonetos y coplillas y arias y corridos y boleros y zortzikos y tangos y guarachas que siempre han dicho lo mismo desde el principio de los tiempos. Pero Hernán no te escucha, y sólo vuelve a abrazarte, a estrujarte, a acariciarte, a degustarte, a engullirte, y sobre todo a besarte, a besarte mucho, mucho, muchísimo, como si fuera esta noche la última vez.
Ay, Ella, Ella.
Qué jodido es querer tanto. Y con tanta asimetría.
Besos de bolero literario.
9 Mayo, 2007 a las 0:51
Madre mía, Ignacio. Eso sí que es vivir un post. Gracias por el bolero.
Besos orgiásticos.
9 Mayo, 2007 a las 6:27
Qué recovecos psicológicos debe de haber en mi mente, cuando el comentario que más me ha llamado la atención en tu magnífico texto es el que Faulkner hace sobre su madre.
Y eso que no tiene plantas que regar…
Caricia al vuelo de una sonrisa, artista.
9 Mayo, 2007 a las 18:23
Uf.
La verdad, le tengo cariño -que le tomé tardíamente-, pero que se vaya.
Qué fuerte lo de Violeta. Qué duro debió de ser.
Pero en Berlín estará bien, ya se sabe que madre no hay más que una, y a ti te encontró… dónde?
Es el momento justo de dejar de ser su niña blanca. Y su la vuelta, ya se verá…
9 Mayo, 2007 a las 18:39
Un gemido para acompañarte. Aunque espero que con tanto orgiasta no te sientas sola.
Tengo la impresión de que Faulkner volverá muuuuuy pronto, ya me contarás.
Por aquí abajo seguimos en el reino de los imposibles, sobre todo de los amores imposibles. No se alejan porque ya están demasiado lejos pero se multiplican y complican.
Un besazo con calores primaverales.
9 Mayo, 2007 a las 18:58
Madre mía, La imposible: amores que hacen honor a tu nombre, elevados al enésimo tormento. Cómo nos tienen estos golpes de calor, chica.
Besos soleados.
10 Mayo, 2007 a las 0:28
te comprendo por completo, pero ahora estoy en Barcelona y a lo que sigue, besos húmedos y salados
10 Mayo, 2007 a las 0:38
Real-X, así que has cruzado el charco… Pues si te pasas por Madrid a finales de mayo, estás invitado a un fiestorro.
Besos nocturnos.
10 Mayo, 2007 a las 1:44
Yo me tomaría un avión y… a seducir a la suegra.
Besos suegriles, Ella.
10 Mayo, 2007 a las 21:07
Grande grande el título del post, el cierre circular del último párrafo. En esa peli no estaba Carmen Maura pero, nena, tu vales mucho.
En el primer párrafo está Faulkner recitando el texto perfectamente escrito por su autor. Ese que ha escrito su cabeza, lo que tiene que decir para tenerte enganchada a sus olores, a vuestras presencias juntos en su aire, a sus cuadros impresionistas, alguno del siglo XX también tiene casi seguro.
Después viene Hernán, el primitivo, el carnal. El que adora tus caricias, tus besos, tus amaneceres legañas. El que es tu amante y tu padre. El que no se permite ser. Ni te lo permite a ti.
Besos dulces de distancia.
P.D.
¿le regalas la boa de plumas a mi maniquí del salón? ella estaría muy guapa, y yo tendría un fetiche.
10 Mayo, 2007 a las 21:13
Arabesque, ¿y qué pasará con Un año de amor si me desprendo de mi boa roja? Si quieres, para su cumpleaños, le regalo a tu maniquí algo de lencería fina. ¿Qué te parece?
Besos de satén.
10 Mayo, 2007 a las 21:15
Tiene una pinta orgiástica este blog. No sé si la historia es ficción o realidad, en cualquier caso, es bonita. Creo que esas lágrimas, esa tristeza, ese dolor, son signo inequívoco del amor que cada vez se oculta más en este entorno tan devastador. Nunca pensé que añoraría el desamor, hasta que la falta de amor se hace incluso más asfixiante.
Besos. Volveré.
10 Mayo, 2007 a las 21:40
¿El Capitán Alatriste por aquí? Bienvenido, caballero, a esta bacanal eterna. Espero que sea de vuestro agrado.
Besos de carmín.
10 Mayo, 2007 a las 21:58
Ay…me has puesto una sonrisa….onirica.
Bikos.
10 Mayo, 2007 a las 22:48
Decir adios, hasta pronto, o ¿quien sabe…?
¡me encanta despedirme!
11 Mayo, 2007 a las 2:03
Hoy me quemo, no se como expresalo mejor, me consumo en un remolino de ideas, recuerdos, lugares. Entro a este palacete, a esta habitación, balsa de náufragos asidos a la fragilidad de cada palabra, y me consumo más aún en tus letras teñidas de dolor y carmín.
Hace falta un cuchillo, una espada bruñida para cortar todo vínculo, nudo gordiano, recuerdo y, simplemente, hacer oir el adiós de un solo tajo.
Besos pirómanos.
11 Mayo, 2007 a las 15:18
Lo de la lencería fina por su cumpleaños, tiene un problema serio…. No sé cuando cumple años…
por otro lado lencería ya le han regalado, y boas rojas no tiene ninguna. Aunque para la parte del fetiche, bien podria valer. Pero tiene que ser usada.
No sé. Le pondremos un día de cumpleaños. por ejemplo.. ¿el 12 de mayo? No es mal día.
Besos que apaguen velas.
11 Mayo, 2007 a las 16:09
Oye, que el 12 de mayo es mañana, Arabesque. Ando liadísima, y no creo que tenga tiempo de elegir lencería fina que esté a la altura de tu maniquí con tanta prisa. Retrásale la fecha del cumple, anda.
Besos acelerados.
11 Mayo, 2007 a las 17:37
phiby, como la de friends está encantada. Ha decidido que su cumple es el 12 de junio.
besos saltarines
12 Mayo, 2007 a las 13:40
Entonces, ¿él de huida y tú de crecimiento? Si necesitas algo me lo dices. Para mí que en la pequeñez se esconden los grandes amores. Besazos
13 Mayo, 2007 a las 3:49
QUE MEJOR ESE ENCUENTRO PARA MARCAR LA DESPEDIDA.
EL DISCO DURO DE LA PIEL LO TENDRÁ REGISTRADO, NO HARÁ FALTA PASSWORD, CON EL BREVE CONTACTO TENDRÁ ACEPTACIÓN.
BESOS
OSO
13 Mayo, 2007 a las 13:50
Bienvenido, Pe. Bueno, los discos duros se formatean fácilmente.
Besos en clave.
13 Mayo, 2007 a las 14:55
El corazón a veces se equivoca, la razón, en ocasiones, nos juega malas pasadas, sin embargo la piel… la piel nunca olvida las caricias sentidas, no olvida unos dedos, unos labios…
La piel siempre acaba llevando la razón, y, a veces aunque nos cueste, siempre acaba respondiendo a esa otra piel.
Besos novatos!!
13 Mayo, 2007 a las 18:10
Vaya, Ati, otra orgiasta novel. Pues nada, ponte cómoda y empieza a hacer amigos. Espero que te sientas a gusto entre tanto vicioso.
Besos encantados.
13 Mayo, 2007 a las 19:15
Sólo el amor es capaz de describir de forma tan bella el que alguien te abandone y aún te pida que continúes inmutable por si vuelve…
Faulkner-Hernán podría valer un millón de soles,
pero ni de lejos se aproxima al Universo que valía Ella.
Un beso suave y un abrazo sin fin.
14 Mayo, 2007 a las 0:27
Ellita, me estaría despidiendo todos los días de tí, para que me digas ‘hasta pronto’ con ese modo tan particular que tenés.
Un besote
14 Mayo, 2007 a las 0:46
No seas listillo, Ventrílocuo. A ver si crees que semejante despedida se la regalo a cualquiera.
Besos bacanalescos.
14 Mayo, 2007 a las 17:22
… y 500 noches de amor, te harán sentirte mejor, subamos la escalera,
voy a darte lo tuyo…oh yeah, yeah, yeah…!.
Mira que elegir la cama para despedirse, desde luego, no es romántica ni na esta mujer…, jajaja.
Besos canallescos.
14 Mayo, 2007 a las 21:35
Llevo diciendo hasta pronto demasiado tiempo, toca decir adiós y no hay manera … me has dado una idea sí, no lo negaré, pero está harto difícil ;).
Pero mira, siempre te quedará Berlín.
(Y oye, a lo mejor su madre os cura la gilipollez a base de salchichorras)
15 Mayo, 2007 a las 0:57
A veces el amor se acerca hasta límites insospechados cuando la distancia se convierte en física. Otras la distancia no es tanto, ni un año…
Hay años que cien años duran y distancias que no existen.
El calibrador del amor es amar. Sólo amar.
15 Mayo, 2007 a las 3:50
Ellita, disfruté la despedida pero me pone triste el desenlace, te aseguro que no hay mayor locura que permanecer en silencio tras el fuego, mientras los corderos del sueño mansamente se lanzan al suicidio. Sin embargo, entre líneas puedo leer que la flor de la esperanza brotará de nuevo a pesar de ser pisoteada.
Besos oníricos!
15 Mayo, 2007 a las 5:31
excelente
esto no puede ser un relato de ficción. Hay demasiada vida en tus letras.
28 Mayo, 2007 a las 15:53
Espero que los gemidos pronunciados en la despedida, sean motivo para un reencuentro…muchas veces uno dice algo, se lo propone…pero el cuerpo, las anisas nos traiccionan. Bién asi..la sensatez no debe ganar sobre los sentimientos..