Un dios a mi medida

El dientes de verano ha muerto. Mi madre me lo cuenta como una anécdota más en una de nuestras infinitas conversaciones telefónicas y yo opto por seguir tragándome el secreto, por respetar el pacto tácito que hicimos las niñas del barrio de no hablar a nuestros mayores de aquello, por no hundirme en la vergüenza que aún me provoca el recuerdo.
Mientras la noticia retumba en mi cabeza, me pregunto por qué no habrá muerto mucho antes, o al menos lentamente, con cada tocamiento casual que nos prodigaba, con cada paja que se hacía pensando en mi culo virginal, en la casta boca de Eva, en el vientre puro de Mercedes, en los inmaculados pezones de Marta, en cada una de nosotras por separado o en todas convocadas en una orgía demencial de su despreciable mente.
Ahora que el fontanero de las mellas se pudre bajo tierra, no puedo dejar de imaginármelo hasta el último segundo de sus setenta y siete miserables años buscando pieles infantiles contra las que restregarse, espiando hadas en los parques, robando braguitas de tendederos vecinos, cazando presas inocentes desde la orilla de una playa. Ahora que al fin ha reventado, me aterra la posibilidad de que llegase a consumar su asquerosa perversión con alguna de las nínfulas a las que se aproximaba aprovechando la amistad o el simple conocimiento de familiares cercanos.
En circunstancias como ésta necesitaría un dios al que encomendarme, sobre todo porque si creyese en uno también tendría que creer en un infierno en el que semejante hijo de puta ardería sin remedio.
Lo encontraron con el cráneo destrozado a la vuelta de una esquina, al parecer para robarle. Eso me dice mi madre, pero yo quiero pensar que algún padre horrorizado con el roto porvenir de su pequeña lo persiguió para arrancarle la paz que él nunca lograría recobrar.
Me despido con un beso y cuelgo. Con toda la rapidez que puedo convocar desde la conmoción, me fabrico un ser supremo a mi medida, le elevo un hondo agradecimiento y le rezo para que en futuras ocasiones actúe con mayor celeridad.

35 gemidos para “Un dios a mi medida”

  1. juankar gimió:

    Pues que se muera con el su mismo recuerdo.
    Estos “mejor muertos” son tan jodidamente devoradores hasta el más estúpido segundo les permite respirar en nosotros.

    Que se queme en el invierno del olvido.
    El infierno de los sin dios

    Un beso gordo de vida y orgias deseadas

  2. Angelgris gimió:

    Soy gris porque renegué de Dios (le dejé por una bruja y él me hechó del Cielo a patadas), pero aún así estoy seguro de que hará una buena barbacoa con ese cabrón. Lo otro es mejor dejar que se escape de nuestra memoria, y vivir hacia delante tratando de atrapar cuantos mas sueños mejor.

    Un beso de papel y un abrazo con cariño.

  3. de barro y luz gimió:

    La piel de gallina me has dejado.
    ¡Yo fui el que le asestó el golpe de justicia!
    Y supongo que todos lo padres levantarían la mano como yo ahora para proclamar: “Yo fui el que le asestó el golpe de justicia”

    Ahora, el peor castigo: el olvido

    Un beso.

  4. Misósofos gimió:

    A mí, francamente me da pena.
    Me da pena porque la vida de esa gente normalmente tiene muchas carencias, (y no sólo sexuales); y son unos enfermos.
    Bien es cierto que su enfermedad afecta a los demás y los hace parecer repulsivos, pero tampoco la esquizofrenia es algo divertido y los que la padecen no se granjean tanto odio.
    No creo que nadie prefiera robar braguitas a pasar una tarde de sexo cálido, o hacerse una paja mientras hace las veces de voyeur en lugar de que se le practique una soberbia mamada.
    ¿Por qué eligen pues, eso? Cabría preguntarnos.
    Espero que no obstante, mi repulsión hacia el acoso quede patente, pero siempre desde el pensamiento que hay gente que necesitaría tratamiento psicológico en lugar de tanto rechazo.

  5. susej gimió:

    Que se pudra y olvídalo, no se merece ni un instante de recuerdo.
    Quizás fue como cuentas, un acto de justicia divina o quizás fue casualidad, no lo sé, ni sinceramente me importa, por gente como esa ni le dedico un segundo, como bien dices, prefiero rogar al dios que sea que nunca pudiera llegar a consumar.

  6. Rafael gimió:

    Nunca dejará de asombrarme la cantidad de mujeres que habéis pasado por malas experiencias de ese tipo. Tengo algunas amigas con vivencias muy desagradables que olvidan hasta que algo les hace recordar, y entonces surge un sordo rencor (dolor).
    No hace falta que te hagas un dios a tu medida. Es mejor sin dios, significa que ya ha dejado de existir. Ya no es nada.

  7. Micky gimió:

    Que te puedo decir, tu post me trajo recuerdos bastante amargos de mi infancia que dejó de serlo. Creo que lo mas sano es perdonar y tratar de olvidar, De nada sirve tener el alma y el corazón lleno de resentimiento. Eso nos deja vacíos y sin nada para dar. Si hay un Dios, El se encargará y si no, su cuerpo lo están corrompiendo los gusanos.

    Lo nuestro es vivir, amar y ser amados. Eso es lo que hay que tener presente siempre y jamás olvidar.

    Un abrazo graaande. (Nada de peque-ñeces, jaja).

  8. Phosphorus gimió:

    Si una violación a los 25 es tan dura… no puedo si quiera imaginar lo que te duele si eres una niña. Católica, Apostólica y Romanamente… qué Dios las guarde…

    Desgarrada en mi impureza, atea y sola.

  9. Baldanders gimió:

    Nos queda imaginar que exista un infierno a su medida.

  10. Ella y su orgía gimió:

    Baldanders, menuda sorpresa. ¿Ha reabierto su trattoria? Luego me paso a hacerle una visita.

    Abrazo desnudo para todos.

  11. elfer gimió:

    Espero que con su cuerpo se entierre también tan desagradable recuerdo. Un beso amnésico.

  12. humbert gimió:

    hay heridas que aunque cicatricen, siempre dejan una marca que nos recuerda que pasó. mi niña, no puedo más que ofrecerte mis brazos, si quieres un lugar cálido en el que refugiarte. besos en la frente.

  13. Exagerada gimió:

    Sabes lo que es una putada? Que muchas veces las niñas se sientan tan confundidas o responsables que no se atrevan a contarlo.

  14. el_fervor gimió:

    puerco!!

  15. marce gimió:

    Ojalá que le haya dolido mucho y ojalá haya agonizado mucho también. Semejantes hijos de puta no se merecen otra cosa.

  16. óscar gimió:

    Yo también soy padre de dos bellas nenas, de 5 y de 3 años, y me horrorizo de pensar que puedan ser presa de esos depredadores. ¿Qué me queda? Educarlas, advertirles que hay gente que les puede hacer daño.
    Por otra parte, pienso en que nuestras sociedades hacen a esos asquerosos asesinos, nosotros también los hacemos a ellos, los cocinamos con repulsión, con rechazo, con dedo flamígero, con carencias, alimentando su rencor. ¿Qué nos falta? ¿Qué necesitamos para no herirnos, para no asesinarnos? ¿Para ver a todos y no sólo a nosotros mismos?

  17. epoptek gimió:

    a mí me da pena él
    sabiendo que las niñas (todos los niños) son siempre inocentes
    estoy con misóssofos
    una vida de sufrimiento que solo crea más sufrimiento
    pero ese pacto, ese secreto, no es sano
    aunque quizás ya sea tarde para desvelarlo

  18. Alobada gimió:

    Bueno, la criatura ya no está. Dejó su huella en seres inocentes, ese mal lo hizo y aunque ya no esté entre los vivos la huella se tatua en la mente.

    Si ha tenido alma, sería un alma desgraciada y enferma. Por aquí, existen seres de esa calaña. Y son padres y abuelos. No sé si la sociedad es culpable, pero sí sé que el culpable es el individuo y las víctimas son inocentes.

    Arrivederci!! Estarás calentito, seguro que sí. Y te calentaron bien. Era lo que querías. Ahí lo tienes ración doble.

  19. Ella y su orgía gimió:

    Eso me parece, Epoptek. ¿Qué gano ahora hablando a los míos de las bondades de aquel vecino ejemplar? Por suerte nunca me hizo daño físico, y tampoco, que yo sepa, a mis compañeras de juegos.
    No creo en la venganza, ni en el ojo por ojo, y estoy en contra de la pena de muerte. No obstante, la mujer en paz conmigo misma y con el mundo que pretendo ser a veces es zarandeada por la niña que fui y por las injusticias que me rodean. Estoy totalmente de acuerdo contigo, Alobada: a mí me duele la víctima.
    Lo lamento mucho, pero las brechas que en algún momento de mi vida me ha abierto algún tarado (eso he tenido que sufrirlo hasta en la blogosfera, y entonces también me he tragado las lágrimas desde el silencio) no las cicatrizan sus problemas mentales.
    Mi dolor me pesa más que el de todos ellos juntos, y me fastidia tener que justificar mis sentimientos.

    Besos sonoros.

  20. Amenazza gimió:

    Hola Ellita…
    Primer post en tu bló, pero te vengo leyendo desde hace tiempo. Me encanta tu estilacho…
    Saludos desde Mx…

  21. lapradera gimió:

    Con dieciseis años abusaron sexualmente de mí . Minutos mas tarde otro hijo puta me robó a punta de navaja cuando simulaba ayudarme . Con 20 , me metieron en un portal a la fuerza para obligarme a chuparsela a otro cabrón mientras un amigo suyo hacía fotos , está vez pude escapar a tiempo . Varias veces en el metro he notado como otros cerdos similares se corrían mientras aprovechaban el movimiento del vagón para frotarse contra mí… Doy gracias a que todas estas experiencias me pillarón mayorcita y con la cabeza preparada para soportarlas …

    donde quiera que esté el DIENTES DE VERANO … que se pudra

  22. coco gimió:

    Jo. Me has dejado sin palabras. Un beso.

  23. carlitosreina gimió:

    Alegrémonos, porque no quedan días de verano. Pero lamentablemente otros Sucios Dientes de leche nacerán, para pudrirse en verano. Tratemos, entonces, de estar pendientes. No pensar aquello de “serán imaginacipnes mías”… “no creo que este señor, tan serio como parece…”… “es amigo de la familia, no podemos desconfiar de él”. Hay que estar alerta.
    Hay que desconfiar hasta de uno mismo, y si nos pillamos algún día en el mal camino, en el reverso tenebroso, llamarnos al orden.

    me he quedado helado con el comentario de lapradera. Joder.

  24. sabelilla gimió:

    Pues que ni en paz descanse.

    (toco la cicatriz de mi dentellada…)

    Un beso, Ella

  25. Ella y su orgía gimió:

    Amenazza, un placer orgiástico tenerte por aquí. No te despistes mucho.
    Lapradera, ¿qué decirte, guapísima, sin que me hierva la sangre?
    Carlitos, no sabes el regalo que me has hecho con tu reguero de gemidos.

    Besazos profundos.

  26. Laura Noble gimió:

    ¡Uyy, Ella querida, me has dejado congelada! Creo que muchas de las que aquí estamos tenemos a nuestro propio “dientes de verano”, nuestra pesadilla secreta, nuestro incómodo recuerdo.

    Mi “dientes de verano” nos acechaba al salir del colegio, ansiando nuestras faldas desde su coche, con sus ojos desorbitados, con su mirada enloquecida y con su alma bien podrida. Nos daba miedo, a otras risa.

    Algo me dice (tal vez el deseo de venganza), Ella querida, que lentito, cada uno, arderá y agonizará en una inmensa hoguera.

  27. Laura Noble gimió:

    No todo es mierda. La prueba: la existencia de seres con un corazón inmenso, como el tuyo.

    Besos consoladores.

  28. Ella y su orgía gimió:

    Por favor, Laurita, eres demasiado generosa conmigo. Me voy a poner del color del fondo de esta orgía. Como siempre te digo: tú sí que eres grande, guapísima.

    Cosquillas orgásmicas.

  29. ginger ale gimió:

    Ella querida, como bien dice Laura cada una de nosotras tiene su propio “dientes de verano”. El mio era un maestro de piano, miserable y ruin, que a mis 10 años me tocaba las piernas de una forma que ahora no me escandalizaría. Pero a ésa edad, no era lo correcto y me quejé. La queja fue tal, que el maestrucho no pudo hablar en un mes, tiempo que estuvo en el hospital. ¿Quienes lo llevaron’? Mi abuelo y mis tios, que lo dejaron irreconocible.

    Ahora que recuerdo todo esto, me siento plena y feliz. De alguna forma, Ginger Garbo le explica a Ginger Temple que ya no tiene que temer, por que la Garbo está allí para defenderla.

    Besos inocentes.

  30. Paulo gimió:

    Tu post me dejo petrificado, como pueden existir este tipo de personas tan ruines. Lamentablemente las mentes enfermas viven por muchos años.
    Estoy de vuelta bella dama y muy contento.

  31. El Ventrílocuo gimió:

    Hola! como verás me demoro en post ya transitados. Me gusta leerte en racimos. Más allá del tema (siempre desconfío de los adultos que por una u otra razón están en cercanía de los niños, incluso de aquellos cuyas causas parecen tan nobles) que ha provocado algunas confesiones que estoy seguro son solo la cúspide del iceberg (el blog, y el seudoanonimato que permite tanta exposición, serían un buen recurso para abrir el juego y permitir que aflore una realidad casi escalofriante). Como decía, más allá del tema, hoy deseo (¿cuándo no deseo?!) expresar la calidad de tus escritos, que más allá de que no todos me calienten (sabés bien que mi interés no pasa por la mera calentura), como diría nuestro común amigo (el nabo pergueñador del término nínfula), prevalecen en el ardor.
    Un beso sin temor a la pedofilia, que ya estás grandecita para merecerlo.

  32. Ordelina gimió:

    Hablale a tu Dios de esos otros “Dientes de verano” que hay por toda España y por todo el mundo y que tenga a bien acordarse pronto de ellos.

  33. Ella y su orgía gimió:

    El Ventrílocuo, siempre tan generoso. Pues sí, ya estoy en edad de merecer y de aceptar besos como el tuyo.
    Ordelina, cuánto tiempo. ¿Dejó la princesa de estar triste? Eso espero.

    Besos lascivos.

  34. gota de tinta gimió:

    aqui, la parte de dios que actua es algo asi como la ley del karma: todo se paga…en esta misma vida o en las ensoñaciones macabras de despues de muerto, solo movidas por los gusabos, fríos y resbalosos, en el cuerpo que nunca tuvo alma….

  35. Guadalupe gimió:

    Y RECUERDOS LLEGARON A MI MENTE…No de tanta factura como tocamientos o algo peor pero si de pervertidos fuera de la escuela haciendose la paja para las niñs ue ahi nos reuniamos, aun me revuelve la nausea y como temblaba yo panico ante semejante espectaculo, ni siquiera puedo imaginar lo que sufriran las victimas de descraciados como este, que tarde recibio su castigo.
    BESO MUDO

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