Una milonga. Tres tangos (I)

Aparezco en la milonga con botas altas y gabardina roja. Nada más verme, mi profesor viene hacia mí, me agarra con fuerza por los hombros, me da dos besos y me dice:

    - ¿Venís de caperucita, ojazos? Tené cuidado con los lobos.
    - Que tengan cuidado los lobos conmigo.
    - ¿Sabés? Esta noche hay luna llena. Lo mismo me transformo.

“Sí, claro, en calabaza”. Me quito la gabardina y busco un sitio donde cambiarme las botas por los zapatos de baile. Gastón se aparta un momento para ejercer de pinchadiscos. Hay poca gente en la milonga. Nacha, mi profesora, no está por allí. No veo a ningún compañero. Javier y Malena aseguraron que vendrían. ¿Llego demasiado pronto? Mientras intento abrocharme la pulsera de uno de los zapatos, que se me resiste, Gastón se sienta a mi lado. De reojo, advierto su mirada recorriendo la rejilla de mis medias desde el empeine hasta la mitad del muslo, todo lo que le permite la kilométrica abertura de mi falda. “Empieza a sufrir, mamón”. Pero sus ojos, inmunes a cualquier obstáculo que pueda impedirle captar piel, prosiguen su escalada por encima de la ropa. Cuando alcanza la cima del escote de mi top de lycra, me incorporo, entonces me toma de la mano y me saca a la pista. Como alumna responsable, un tanto preocupada le pregunto si mi postura es la correcta, si nota mi punto de apoyo, si le ofrezco suficiente resistencia, un sinfín de interrogantes de perfeccionista obsesiva que él responde con un simple “callate, por favor”. La música empieza a sonar como un latido común que hay que saber sentir y respetar y compartir. Yo me precipito, quiero hacerlo tan bien que, sin darme cuenta, intento llevar a mi pareja:

    - Tranquila, nena, tranquila.
    - Pero si es que…
    - Tendré que domarte a vos.
    - Eso mejor ni lo intentes, y deja de decir chorradas, que me desconcentro.
    - Jaja, sos un carácter. Así me gustás más.

En el segundo tango (con cada tipo que te saca, como norma general, bailas tres seguidos), para explicarme la postura que debo adoptar, Gastón me da una clase magistral:

    - Flaca, mantenete siempre frente a mí. Pensá que esto es lo mismo que hacer el amor. Yo delante de vos, nuestras caderas frente a frente.

Mi primer impulso es remitirlo al kamasutra, replicarle que es un machista y un antiguo y un imbécil y contarle que, si en algún momento yo creyese que bailar con él equivale a echar un polvo, ante el más mínimo impulso por mi parte de lanzarme a la pista en su compañía, cogería una sierra eléctrica y, con mis propias manos, me cortaría las piernas. Pero me contengo, no conseguirá que, en medio de un sermón, me trastabille. De pronto su abrazo se vuelve más cerrado. Su mano derecha comienza a escrutar mi espalda como si deseara cartografiarme la columna vertebral. Noto su respiración, la tengo pegada a mi oído, es intensa y húmeda.
En el tercer tango, recuerdo mi antiguo propósito de retar al cromañón y no dejarme amedrentar, así que, lejos de apartarme, me pego a él más y más. Aferro mi mano izquierda a su cuello, le dejo apreciar la textura de mis tetas contra su pecho, hago todo lo posible para que ese perfume que, según me ha dicho un rato antes, le enloquece, se le pegue a la camisa, a los poros, al tuétano. Quiero ponerlo enfermo para, a continuación, negarle la única medicina que podría sanarlo.

27 gemidos para “Una milonga. Tres tangos (I)”

  1. la sombrilla insolad gimió:

    Con esa actitud que te gastas, te imagino como una fantástica bailarina de tangos. Ché, no te da ni un poquito de lástima tu maestro?

  2. Laura Noble gimió:

    Acábalo Ella. Mira que no me quiero perder un sólo detalle de este exquisito movimiento de tango donde el macho es devorado por la hembra y no por hambre sino por puro gusto.

    Acábalo Ella. Sin piedad. ¡Bang-bang!

    No te mando beso ahora, te mando un ovación y una reverencia (te la mereces).

  3. El Ventrílocuo gimió:

    El macho siempre es devorado por la hembra, al decir de Laura, pero lo interesante es que el banquete sea para los dos, cosa que creo, no ocurrirá con ese señor, al que ya comienzo a tenerle látima, por más que represente aquello que uno aborrece de la argentinidad al palo. Con un público de sedientas que gritan ¡acábalo, acábalo!!, o el pobre toro, ya que estamos en españa, o el animal humano que se revuelve en la arena mugrienta del circo romano ¡chan, chan!
    Ella, no salpiques, por favor, detesto la sangre pegoteada en mi camisa.
    El relato, impecable. De mi parte te estoy dejando una tartamuda en el blog. Unos mimos.

  4. Sub Ella gimió:

    Eres fuego.
    Podrías quemar.

  5. Alobada gimió:

    Y si la sorpresa fuera que el siente el mismo placer bailando tango como cuando hace el amor, sin más?
    Aunque claro, hay que entenderlos y tambien, hay de todo. Ojo! que soy consciente que le pongo “alas de angel” a un “demonio” y demonio en varios sentidos: Apariencia y realidad.

    No es oro todo lo que reluce.. pero tambien me quedo con el del hábito no hace al monje.. en su amplio espectro e incluso en lo que digo. a ver que pasa, je je.

    Nos tiene intrigada la historia!!

  6. Baldanders gimió:

    Además de todo esto ¿se peina a la gomina y toma mate en clase?

  7. sabelilla gimió:

    Ay, Ella, me pones mala… te he visto venir con tus botas altas y tu gabardina roja y… me parece que me estoy poniendo tan pastelera como el milonguero!! jjaa! (bueno, con la diferencia que yo te hablo de loba a loba, tú sabes…)
    Un besazo, reina

  8. lapradera gimió:

    Irresistible con la gabardina roja y las botas altas… lo estás matando poco a poco…¿ como acabó la milonga ?…aunque ya veo que hay un parantesis , al final del titulo…tendremos segunda parte … me siento a esperar….

    un besito

  9. nadie gimió:

    Esto puede terminar muy bien o muy mal.
    Andá con ojo, pibita.

  10. Ella y su orgía gimió:

    Pues sí, Baldanders, sí, el pibe usa gomina. Lo del mate en clase sería demasiado, pero me lo apunto. Cómo sois los orgiastas, adelantando detalles o acontecimientos que pensaba narraros. Y yo encantada.

    Besos húmedos y abrazos lascivos para todos.

  11. Ella y su orgía gimió:

    Queridos orgiastas:

    A causa de problemas técnicos, esta página no pudo visitarse en casi todo el día de ayer. Aún así, me consta que han desaparecido algunos de los comentarios que dejásteis. Sólo me queda pediros disculpas por ello e invitaros a volver a gemir, si os apetece.

    Abrazo piel con piel.

  12. juankar gimió:

    Tremendo.
    La textura de tus tetas, los tuétanos perfumados.
    ¿Pero seguro que así se va a poner enfermo?

    Besos sin reto

  13. Angelgris gimió:

    Tu sadismo reconforta a mi retorcida alma masoquista. ¿Qué mejor que un tango para demostrarlo? Espero ver más de ésto, estoy enganchado, jiji.

    Lametazos.

  14. reymuerto gimió:

    Me gusta cómo cuentas la provocación en el tercer tango.

    Podría relatarte una noche en una habitación de hotel con un tipo desconocido…

    Besos muertos.

  15. Martika gimió:

    Así me gusta, que sufran…
    Besitos

  16. bubastis gimió:

    Tú no aprendes a bailar tango. Tú eres tango.

  17. sonela gimió:

    ¡Juas! Eso de cortarte las piernas tu misma con la sierra eléctrica me
    ha dejado flipada. Eso es genio y lo demás chorradas.
    Sugerente y misteriosa hasta el final….a ese lo tienes más que
    embobado XD
    Besos en su salsa y repetidos :)

  18. humbert gimió:

    gimo de nuevo…pero me dejaste sin palabras…mejor un baile ¿no?

    un placer.

  19. gota de tinta gimió:

    retar al cromagnon….jejejejejje, eso es bueno, que sufra el cabron, como seguro ha hecho sufrir a alguna danzarina inexperta,q ue dufra y que le niegues la medicina….es SUBLIME, y maravillosamente real.

    upss…..me salio lo sádica, jejejjeje

    besitos!!!!

  20. el_fervor gimió:

    Ellita, pronto vas a derretir al cromagnon como un enanito de cera,
    la sombra de tu hacha me empieza a dar un poco de miedo.

    Achuchones
    tiritones.

  21. ginger ale gimió:

    Me quito el sombrero ante ti, qué manera de llevar el control!!!

    Dicen que si bailas bien con alguien, seguramente el sexo será bueno también. Encántalo, sedúcelo, provócalo, tómale la medida, haz que bote las cabras por ti, seguro lo tendrás a tus pies. Exactamente igual que una serpiente que acecha a un ratón, con clase, con inteligencia, con encanto y sabiendo exactamente el momento preciso para devorarlo.

    Voy a empaparme más de lo que escribes para aprender, bastante falta me hace. Mira que si yo tuviese la actitud que tienes otro gallo cantaría.

  22. jandri gimió:

    me pongo en la piel de profe…ufff me muero ahi mismo, la verdad es que las armas seductoras de una mujer, pueden hacer mucho daño.

    Por cierto… deberias mojarte en el post http://www.jandri.com/index.php/pensar-creativamente y dar tu sincera opinion. Besos

  23. Ella y su orgía gimió:

    Ginger ale, un placer tenerte por aquí. No te despistes mucho de esta bacanal. Algunos orgiastas dan auténticas lecciones. Seguro que tú también tienes mucho que enseñarnos.

    Besos para todos mis viciosos.

  24. Entre Líneas gimió:

    Pues me da a mi que no vas a aprender el tango… a no ser que el tanguista separa bailarlo a “tres” piernas… ;-) Saludos “guerrera”

  25. Misósofos gimió:

    jajajajajaja
    La verdad es que aparte de machista quedó como un poco soso.
    Pobre Gastón, cómo estará él si hasta yo me estoy empezando a poner enfermo sólo de leer cosas como esta…

  26. carlitosreina gimió:

    Menos mal que has dicho lo del kamasutra, porque ese comentario de cadera frente a frente… ¡aburrío, ío, que ererrr un aburríoooo abe!
    Estoy leyendo la historia como en Memento. Y me gusta :D

    ¡¡me sigue encantando esta historia, ellaaaaaaa!!

  27. Mirko gimió:

    Gastón, el profesor machista, obsceno, ligón y lascivo :-D
    Ocupa ya un puesto de honor en mi galería de personajes “para descojonarse”. Tiene que ser todo un espectáculo :-)

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